Aguante el Terror Córdoba
by Salomón Reyes
Hace unos años me enrosqué en una discusión con un agente de ventas porque pretendía cobrarme el fee[1] de exhibición de una película, que el director y productor ya nos había concedido de forma gratuita y queríamos mostrar en el Nox Film Fest. La mujer de la agencia argumentaba que nosotros en los festivales hacíamos plata exhibiendo la película y era justo que pagáramos. Me armé de paciencia y le contesté en una nota de descargo, que era posible que algunos festivales tuvieran presupuesto para el pago de fees pero que no era nuestro caso y que tampoco era el caso de una gran mayoría de festivales, que con un mínimo de recursos son capaces de programar cine de calidad y que de otro modo, no llegaría a los espectadores. La discusión subió de tono en idas y venidas hasta que le contesté una barbaridad. “Tu película me interesa porque conozco al director si no, jamás me hubiera fijado en ella”.
Escribo esto sentado en una sucursal del “Café de Barrio” en Córdoba, Argentina, en donde está ocurriendo el Terror Córdoba, un festival de cine increíble que este año tiene más de 40 colaboradores-voluntarios y con un presupuesto general de $1.000 dólares, sí leyeron bien, 41.000 pesos uruguayos. No me pregunten cómo lo hacen pero lo hacen. El Terror Córdoba construye una experiencia urbana que incluye, música, performances, intervenciones, charlas, fiestas, además de una curaduría sensacional de películas de género.
Y es que los festivales sirven para eso. Además de las películas que es la principal razón de su existencia, los festivales permiten interacciones con personas afines que luego derivan en ideas, proyectos o simplemente se habilita una especie de pasaporte que te llevará a ti o a tu película, a circular en festivales similares. “Festivalear” es una linda costumbre que yo recomiendo. Siempre cuento que yo conocí a mi esposa en un festival, justo en Paysandú y por eso, es posible que alguien esté esperando por vos en algún festival de este mundo, así que también los festivales pueden y deben inspirar el amor.
Hay muchos tipos de festivales pero incluso el más pequeño, puede resultar en la mejor experiencia de tu vida. Más allá de la programación y las actividades, están las ciudades donde se hacen. El Terror Córdoba cada año trae invitados de diferentes lugares, no solo a vivir el festival sino a conocer CBA. Una ciudad que quizá no estaría en tu radar, si no vinieras al festival.
¿Se dan cuenta de la capacidad que tienen los festivales para movilizar personas, recursos y potenciar industria? Por eso a veces me da un no sé qué, cuando nos acercamos a pedir recursos para armar el Nox Film Fest de Salto y aunque siempre me dan bola, los apoyos parecen ser un guiño para una buena causa o echarle la mano al mexicano loco. Falta que se den cuenta de lo que puede generar, que una ciudad apoye de forma decidida, la producción a gran escala de un festival de cine. Los lugares se transforman durante las celebraciones de estas fiestas audiovisuales y ni hablar de los beneficios económicos para muchos de los sectores productivos. Hacer un festival de cine sigue siendo una gran idea.
Tengo un especial aprecio por el Terror Córdoba. Sus organizadores nos han visitado muchas veces y hemos intercambiado películas, jurados, actividades y seguiremos siendo festivales hermanos con el Nox. Aguante el Terror Córdoba y su hermosa gente cordobesa que se la juega por la milagrosa causa del cine fantástico y por juntar gente de cine que de otro modo no se conocería.
[1]Pago por derecho de exhibición de una película. En Uruguay el fee generalizado por exhibir una película uruguaya puede ir de entre $2,500 a $4,000 pesos. A nivel internacional y dependiendo el tipo de película, puede ir de $300 a $800 dólares. Por supuesto hay excepciones.
