Escribe Darío Rodríguez
Es saludable que académicos, en mancomunión con organizaciones sociales encaren estudios de relevancia, tal es el caso en consideración.
Las familias ricas uruguayas, a diferencia de otras, son discretas, muchas van a misa, a veces son filantrópicas, pero siempre cultivando perfil bajo y tratando de pasar inadvertidas.
Un imprescindible y reciente trabajo editado por FUCVAM, (1) financiado por UrbaMonde, reúne un conjunto de aportes académicos relevantes sobre los ricos en “la tacita del plata”, como se solía designar, interesadamente, a nuestro país.
Desde el prólogo de la publicación, la organización constata que “…aparecen estudios sobre “los llamados pobres”, pero muy poco aparece sobre los “llamados ricos”. Por lo que “los distintos artículos…(…)…analizan temas centrales del poder económico de nuestro país que muestran desigualdades que demuestran una vez más, que es necesario cambiar el sistema irracional en el cual vivimos…”.
Organizado en dos partes, el libro recoge varios trabajos, uno de ellos, “¿Ciudades burbujas?: el fenómeno de los barrios privados” de los investigadores Marcelo Pérez, a su vez cooperativista y Juan Pedro Ravela. En la introducción, Juan Geymonat, docente universitario, describe propósito. “Es un esfuerzo de varios autores por echar luz sobre una parte de la realidad poco conocida; la acumulación desigual de la riqueza y los grupos sociales que detentan esa acumulación”. Geymonat comenta que el lugar de nacimiento “llega a incidir mucho más sobre los ingresos futuros que el nivel educativo en algunos sectores”. Constata, desde una mirada de género, que las personas de altos ingresos son, por lo general, hombres, “así como quienes dominan y contralan las grandes empresas y los principales grupos económicos”. El libro, dice, busca aportar desde dos direcciones. Primero observando la magnitud de la riqueza acumulada y en segundo lugar comprendiendo como se organizan y reproducen estos sectores sociales.
En la primera parte (La riqueza concentrada y sus fuentes) encontramos cuatro trabajos, en la segunda (Los grupos dominantes y su reproducción) tres; uno de ellos compartido. En el inicio el docente de la Ciencias Económicas Mauricio de Rosa analiza el 1 % de la población con mayores ingresos. Ese ínfimo porcentaje recibe ingresos por concepto de “rentas y utilidades”. Ello verifica, dice el prologuista, que “…el control de la propiedad sigue siendo una fuente central del poder económico”.
Luego el economista Jorge Notaro analiza algunos “aspectos de la distribución del ingreso” para ver cómo se reparten entre capital y trabajo. En sus conclusiones manifiesta las limitaciones de la Encuesta de Hogares para “registrar los altos ingresos” que, aunque reconocidas, “hace más de 25 años, no se adoptaron medidas para superarlas”. Sostiene que no hubo redistribución del ingreso y que los del capital no fueron afectados, por lo que “es posible aumentar la tasa del IRAE y reducir exoneraciones a las inversiones”. Con ello se podrían sustentar los 6 objetivos planteados, en el 2018, por parte del PIT-CNT en su XIII Congreso.
En relación a los dueños de la tierra, nota a cargo del docente de la Facultad de Ciencias Sociales (UdelaR), Gabriel Oyhantcabal Benelli, tras destacar la significación histórica de la relación y los cambios procesados, entre ellos la extranjerización, sostiene que “…la discusión en torno a la tierra y sus dueños…(…)…sigue teniendo particular relevancia a la hora de comprender viejos y nuevos actores ligados al poder económico y político”. El Estado se apropia de tan solo un 10 % de la renta que llega a los terratenientes. Expresa que en el campo además de los clásicos “estancieros” han surgido otros actores como las forestales y los fondos de inversión y pensiones. Cree que es imprescindible saber más sobre el destino de la plusvalía captada pues “es estratégico a la hora de pensar un proyecto soberano de desarrollo”. Cierra la primera parte un artículo novedoso de Evelin Lasarga, Magister en economía por la Universidad Nacional de la Plata, sobre el tema herencia. Pese a lo incipiente de los estudios en el país en la materia, se pueden extraer algunas conclusiones. Un tercio de la riqueza es heredada, “por lo que la herencia puede hacer la diferencia en la distribución” de la misma. Otro aporte indica que “la distribución” proviene más bien “de su origen personal y no del mérito personal”. La herencia puede ser, entonces, “una variable de interés -explica la autora- a la hora de diseñar la estructura impositiva”.
El artículo sobre las “Elites empresariales en Uruguay” de Miguel Serna, profesor en las Facultades de Ciencias Sociales y Económica y Administración de la UdelaR, abre el capítulo dos. En apartado sobre La dos caras de las elites empresariales en Uruguay afirma que éstas “son heterogéneas en su integración social”. De todas maneras, “más allá de la diversidad y heterogeneidad de agentes y actores, las elites han ejercido el papel de veto, salvaguarda y promoción de privilegios en el control de las fuentes de poder económico”. A Serna lo sigue el prologuista, con un acercamiento a la “Familia y Propiedad”. Geymonat, docente e investigador de la Ciencias Sociales, en sus conclusiones explica que el “mapa del poder económico nacional ha presentado importantes variaciones desde los ochenta”. Hay cierta preeminencia del capital extranjero. No obstante, aparecen el grupo Caputto, Macció, Gercar, Erro, Pérez del Castillo, Otegui, Mailhos, como parte de la “encarnación del poder económico”. Aunque han perdido peso siguen siendo gravitando. Estos son los que eufemísticamente analistas, lobbystas, gobiernos, califican como parte del “mercado”; un puñado de ricos que deciden sobre “herencias y haciendas”. Dentro de su discreción, relata Doyenart, “dominan una parte importante de la economía, inciden fuertemente en las principales gremiales empresariales, financian y desarrollan organizaciones con fines de divulgación ideológica e incidencia en la política pública…”. Junto a otros grupos, generan “círculos de socialización más o menos cerrados y endogámicos”. Construyen un sentido común “compartido por buena parte de la sociedad”. Defienden sus intereses de clase, como ancla en la propiedad privada y la economía de mercado y no dudan en apoyar a quienes garanticen los privilegios.
El libro cierra con “¿Ciudades burbujas?: el fenómeno de los barrios privados”. Los autores pretende caracterizar el “proceso de autosegración urbana” de un sector social; lo que se levanta como “otra fisura al mito de la sociedad integrada”. En el área metropolitana de Montevideo tres desarrolladores, grupo La Tahona, Ecco y Estudio Lecueder, impulsan tales políticas.
La excelente iniciativa de FUCVAM, ilumina un tanto, pero al igual que el resto de las temáticas abordadas, el asunto requiere más investigación para sacar estos asuntos de la opacidad y desnaturalizarlos; debatirlos. Tal vez, con sistematicidad, la UdelaR encare estos asuntos. El trabajo se constituye en una lectura imprescindible.
- (Los de Arriba. Estudios sobre la riqueza en Uruguay. Coordinador Juan Geymonat. FUCVAM. Enforma)