En plena campaña electoral, Nicolás Olivera había planteado al diario local que una “señal de grandeza es cuando se acepta tomar en cuenta el amplio consenso que ha obtenido el proyecto Distrito Park (DP)”. El mismo, en el marco del acuerdo sobre un fideicomiso financiero aprobado con los votos del FA, en las postrimerías de su gestión y el sector del hoy intendente, incorporaba la propuesta transformadora de DP. La aprobación del fideicomiso implica la utilización de hasta 25 millones de dólares; no obstante se confeccionó una lista de proyectos que insumen 50 millones de dólares por lo que la discrecionalidad del intendente determinará las prioridades. Las iniciativas a financiar,-de variado porte y alcance-, van desde generar jornales solidarios, atender el interior departamental, adquirir maquinarias, confeccionar cartera de tierra, realizar obras y fortalecer servicios.
Paysandú ciudad requiere transformaciones que acompañen un enclave universitario que genere las condiciones de desarrollo futuro Existe cierta expectativa para que la IDP emita señales relativas a DP
Recientemente, en oportunidad de firmar con Afisa, -fiduciaria financiera-, el acuerdo por el fideicomiso y destacar beneficios alcanzados (rebaja tasa de interés, extensión de plazos, disminución de gastos) por unos 9 millones de dólares informó que avanzaría, sobre la base del listado anexado, con la adquisición de maquinaria vial y nueva planta asfáltica de previsible impacto departamental. “Recibimos un cementerio vial”, aprovechó a cuestionar. La decisión implica la erogación de 3.4 millones de dólares.
Ante ciertas vacilaciones de algunos sectores del FA, que luego terminaron apoyando, en el listado a financiar por el fideicomiso se incluyó la propuesta DP, expresión de una mirada transformadora sobre la ciudad pergeñada por técnicos locales. La mencionada propuesta, más allá de eventuales ajustes verificables en el “proyecto de detalle” y de estudiar impactos y la movilidad sobre un espacio apropiado por la gente, integra actividades (universitarias, comerciales, de servicios) y poblaciones (sectores medios, medios altos, cooperativistas), jerarquiza alicaída zona, densifica y consolida trama urbana en contraste con la política de fraccionar sin ton ni son y extender la ciudad, cambiando uso de suelos, facilitando barrios privados y suculentos negocios inmobiliarios, iniciativa que ha seducido a muchos decisores. La extensión de la ciudad, descartada en otros lugares, por el alto costo que implica la urbanización para toda la sociedad y facilitadora de la autosegregación de sectores acomodados está lejos de propiciar la compactación de la trama urbana y democratizar e integrar la polis.
Hay que recordar que DP utilizaría varias hectáreas entre Batlle y Ordoñez y el Yacht Club y, según los técnicos que han puesto pienso,“se trata de la construcción de una nueva pieza territorial, un distrito de servicios y vivienda, que adquiere presencia a escala metropolitana. Veintitrés hectáreas de suelo fiscal intervenidas en 2 etapas, resignificadas a través de una operación topográfica..(…)…. Busca posicionar a la ciudad como un enclave de alta especificidad a nivel regional”. Todo el conjunto de particularidades han sido ampliamente difundidas. El programa derivado integra inversión pública y privada, etapas, plazos, etc. Obviamente que la instrumentación y algunas otras cuestiones pueden ser revisables. En el listado de financiación se previó 7.8 millones de dólares para DP.
A los efectos hay que tener en cuenta dos cuestiones. Por un lado el proyecto mencionado fue presentado y discutido en distintos ámbitos y colectivos y cuenta con el respaldo explícito de organizaciones sociales (SUNCA, FUCVAM) y de otra naturaleza que están lejos de una actitud meramente corporativa. Paysandú ciudad requiere transformaciones que acompañen un enclave universitario que genere las condiciones de desarrollo futuro que hagan a la captación de inversiones y, concomitante, generación de empleo. Hay ejemplos, en situaciones relativamente similares, de fuertes transformaciones que terminaron potenciando el entorno. Sin ir muy lejos, la Intendencia de Montevideo generó una transformación de alto impacto en el Barrio Goes; otrora muy pauperizado y “tomado” por la delincuencia. Ahora, como consecuencia del traslado del Mercado Modelo a la Unidad Agroalimentaria, la misma Comuna realizó una llamado para generar una intervención urbana en el predio liberado, con una perspectiva integradora y democratizante de la ciudad. Ahí hay insumos y masa crítica acumulada con la que es posible interactuar desde la interinstitucionalidad. No nos vayamos tan lejos y dimensionemos lo que, en la lógica señalada, demuestra el proyecto en la Ex Textil Paylana. El mismo ha dejado lecciones susceptibles de apropiación tanto por la iniciativa en sí como por su tratamiento e involucramiento de diversos actores con relevancia en el territorio y liderazgo conjunto IDP-MVOT.
Es cierto que la actual gestión departamental es relativamente nueva y que, de pique, arrancó con una serie de conflictos que quizás hayan impedido comenzar a pensar en la ejecución de lo previsto en el fideicomiso. No ha sido menor la atención a la emergencia sanitaria.
Existe cierta expectativa para que la IDP emita señales relativas a DP que, como todo Paysandú sabe, ha concitado amplísimos apoyos. No hay nada que indique que la IDP no se vaya a poner al frente de una iniciativa transformadora que el hoy intendente apoyó calurosamente. Nadie quiere erosionar un capital llamado credibilidad.