El desaparecido Raúl Portal definiría el título como una «preguntonta». Ocurre que el público, seguramente, responderá: un cantor; algunos le agregarán: uruguayo; y algunos más: de Tacuarembó. Respuestas ¡correctas! (al estilo de algunos programas de la TV). Ahora bien: este cronista, que conoce a Carlos Alberto Benavídes Rocha prácticamente desde el génesis, intenta manejar en esta apresurada pincelada, algo más sobre alguien que, además, ¡es nuestro amigo!
«Sapo» Benavídes es un porfiado. En el muy buen sentido del vocablo. Un hombre que, por sobre todo, «cree y crea» (según tituláramos alguna nota). A esos elementos, le agrega el convencimiento, el compromiso, la seguridad. ¡Aún a riesgo de equivocarse…pero «se la juega»!. Su obra, fundamentalmente la literaria, es un abanico temático que abarca el amor (siempre debería ir en primer lugar), el paisaje, los amigos, la historia, el reclamo, los anhelos, el testimonio y tantas otras razones. Ahora bien: él asegura que «no es poeta»; nosotros pensamos que sí….Acoplándole melodías a tanta belleza de textos o letras, surgen canciones preciosas, cargadas de valores, disfrutables. Muchas, habiendo alcanzado el premio del éxito (casi escribimos «hit»…).
En yunta con un grande o, mejor dicho, inmensa figura: su tío Washington Benavídes, el escenario de la música popular uruguaya se enriqueció con obras de primer nivel, alimentando el repertorio de tantos cantores incluido, claro está, el del propio Carlos.
Capítulo aparte para su condición de guitarrista. Un exquisito virtuoso, realmente. Dominando totalmente el instrumento, del que logra melodías y armonías con un sonido limpio y agradable. Debe mencionarse que es también docente de guitarra.
Como intérprete vocal, a su registro tan particular y amplio le adiciona la técnica, la expresividad, los matices; la interpretación, en definitiva. Con semejantes atributos guitarrísticos y canoros, a nadie debería extrañar la permanencia de Carlos Benavídes durante prácticamente cinco décadas.
Subrayamos lo de amigo dado que, si bien admiramos al artista, el sentimiento se extiende a la amistad. Porque «el Sapo» es un hombre incondicional, de firme personalidad, de actitud solidaria y, en ocasiones, plena de humor. De alguna manera, creemos haber respondido la «preguntonta»…
CHAMARRITA AMISTOSA
Mientras aguardamos un nuevo trabajo que está preparando, nos detenemos en el CD «De almacén y bar» que había ofrecido Carlos Benavídes, con una veintena de canciones a toda variedad, junto a músicos amigos que complementan un recital grabado de gran calidad. Precisamente la carátula de este disco, ilustra el Radar Musical de hoy. Y si de amigos se trata, citamos la «Chamarrita de las guitarreadas» cuya composición comparte con su compinche y coterráneo Julio Mora. La generosidad de C.B. para con este cronista se trasluce en la estrofa que reza: «Y ahí llegó José María/ de la heroica Paysandú,/ con una canción de Aníbal,/ monte verde y río azul». Un profundo reconocimiento se nos ocurre ante tan lindo regalo.
NOS ACOMPAÑÓ…
En noviembre de 2019, el «tacua» Benavídes quiso estar presente en los festejos ante el cincuentenario de Radar Musical. En el marco de un Auditorio Municipal «Miguel Ángel Pías» repleto, se entregó con todo para adherirse artísticamente al «aniversario de oro» de nuestra sección. Fue un recital disfrutado con intensidad y claro: indisimulada emoción. Es que recordamos tantos tiempos «idos» y cancionero de «toda una vida». Pasamos un rato inolvidable. ¡Ah si!…
HASTA LA PRÓXIMA
Una anécdota citada y reiterada. Vale la pena volverla a mencionar para que las nuevas generaciones se enteren. Carlos Benavídes, si bien cuando llegó a Paysandú en 1973 ya cantaba en público, tuvo su «espaldarazo» en una edición de las peñas previas a los festivales «Del canto y la música nativa» que organizaba Estudiantil Sanducero. Participando del concurso -nosotros integrábamos el jurado- obtuvo el primer premio. Un hecho que el cantor siempre recuerda.
José María Brunini


