Dialogamos con la Coordinadora del Servicio de Neurología de COMEPA a partir de reconocimiento internacional como Centro Esencial de ACV.

¿Qué representa para el Servicio de Neurología y para COMEPA haber obtenido una distinción internacional como la certificación como Essential Stroke Centre (Centro Esencial de ACV)?

Es un orgullo, le da un sello de calidad al trabajo que hacemos día a día, además de motivarnos para mantener y mejorar los parámetros de calidad obtenidos. La certificación es el reconocimiento internacional al trabajo y compromiso de todos los que intervenimos en la atención de los pacientes con ataque cerebrovascular.

¿Cuáles son los principales protocolos y procesos de trabajo que permitieron alcanzar los estándares de calidad requeridos para este reconocimiento?

La implementación en marzo 2020 del “código ACV” institucional para la atención del ACV (ataque cerebrovascular) hiperagudo, cambió radicalmente nuestro modo de trabajo y nuestros resultados. También fue fundamental el haber comenzado a registrar nuestros datos en una base de datos internacional, lo que nos permitió un mejor análisis de nuestras oportunidades de mejora.

¿Qué impacto tienen este tipo de certificaciones y premios en la atención que reciben los pacientes que sufren un accidente cerebrovascular (ACV)?

Para poder recibir premios Angels tenemos que cumplir con una serie de indicadores de calidad en la atención del ACV, que se toman de un registro internacional donde cargamos continuamente las métricas y datos de nuestro desempeño. Cada vez que somos merecedores de un premio o reconocimiento por parte de la iniciativa Angels, es porque tuvimos un buen desempeño en el cumplimiento de esos indicadores de calidad, lo que significa que la calidad de nuestra atención a los pacientes con ACV estuvo acorde a los estándares esperados.

En cuanto a la certificación por parte de la Organización Mundial de ACV, si bien todo el equipo de trabajo en ACV tenía ya capacitaciones específicas en la patología, certificarnos implicaba entre otras cosas actualizar esas capacitaciones, cumpliendo con una carga horaria de capacitación determinada, según el rol de cada actor del equipo. Estas actualizaciones y actividades de formación continua que realizamos en pos de presentarnos a la certificación, llevaron a una mejora en nuestra atención que nos hizo sentir que habíamos ganado, ya antes de finalmente ser certificados como centro.

En definitiva, lo que los premios y la certificación obtenidos implican es una mejor asistencia al paciente, con mejores resultados y calidad de vida.

La obtención de estos reconocimientos implica un trabajo multidisciplinario. ¿Qué equipos y profesionales participan en la atención del ACV y cómo se coordinan para lograr una respuesta eficaz?

Son muchos los actores involucrados en la atención intrahospitalaria del ACV, y el trabajo de cada uno de ellos es fundamental en la cadena, desde el funcionario que recibe la pre notificación y activa el código ACV, el servicio de Imágenes que libera el tomógrafo y/o resonador esperando al paciente y realizando el informe de manera inmediata, el camillero que sabe que debe priorizar a ese paciente que sufre inicialmente una emergencia tiempo dependiente, el Laboratorio que procesa una muestra en el menor tiempo posible cuando así se requiere, el equipo médico y de Enfermería entrenado en asistir al ACV hiperagudo y agudo, el equipo interdisciplinario de trabajo en deglución que nos permite prevenir complicaciones y rehabilitar la deglución y el lenguaje, Fisiatría y Fisioterapia en la rehabilitación precoz y luego del alta, el servicio de Nutrición. Seguimos protocolos de trabajo preestablecidos, con lo cual cada uno sabe de antemano qué es lo tiene que hacer y está entrenado en hacerlo, entonces coordinarnos se vuelve relativamente sencillo. Estamos atentos siempre a las oportunidades de mejora, que llevan luego a nuevos cambios y optimizaciones en nuestro modo de trabajo.

Destaco que nos articulamos también con el prehospitalario, logrando actualmente excelentes niveles de prenotificación. Esto es cuando el equipo de salud prehospitalario identifica a los pacientes con ACV hiperagudo y activa, desde el domicilio o durante el traslado, el código ACV. Así podemos estar listos esperando al paciente, mejorando así el tiempo a los tratamientos de reperfusión. Estos tratamientos están dirigidos a devolver un flujo sanguíneo adecuado al tejido cerebral aún salvable, esa área de tejido que a su libre evolución, si no logramos reperfundirla a tiempo, terminaría muriendo.

Nos articulamos también con el centro de trombectomía más cercano, en la ciudad de Salto, en los casos de pacientes con ACV que son candidatos a trombectomía, que es un tratamiento que se puede ofrecer cuando un trombo ocluye una arteria de mayor calibre.

¿Cuáles son los próximos desafíos y objetivos del Servicio de Neurología para continuar mejorando la atención de los pacientes y mantener estándares de excelencia internacional?

Tenemos aún varios sueños y desafíos a alcanzar. Un anhelo es poder contar con una Unidad de ACV permanente y para todos los pacientes, ya que la nuestra actualmente es transitoria y exclusiva para los pacientes que recibieron trombólisis, que es la reperfusión del área cerebral aún salvable mediante la administración de un medicamento endovenoso. En breve esperamos estar pudiendo seleccionar para tratamiento con trombolisis a pacientes más allá de la ventana temporal habitual de tratamiento, gracias al uso de técnicas de imagen avanzadas, sin las cuales estos pacientes no podrían ser candidatos a terapias de reperfusión. También estamos trabajando en contar con un protocolo propio institucional, para los pacientes con ACV hemorrágico, que constituyen aproximadamente el 20% de los ACV.  Y finalmente aspiramos a estar en condiciones de poder recertificarnos cuando finalice el período de certificación actual, en agosto 2028.

La obtención de esta certificación por parte de COMEPA es el resultado de un trabajo institucional y multidisciplinario que involucró a numerosos servicios y profesionales de la institución. Si bien la iniciativa fue impulsada y coordinada por el equipo de Neurología, Coordinado por la Dra. Natalia Paoli, el logro también contó con la participación fundamental de los funcionarios del Servicio de Domicilio, quienes realizaron una especialización específica, así como de los equipos de Enfermería y de los servicios de Medicina, bajo la responsabilidad de los doctores Soler, Pacello y Burjel. También tuvo un rol destacado el equipo interdisciplinario de deglución, integrado por las doctoras Batto y Genta en Soporte Nutricional en situaciones especiales y el equipo Disfagia con la jefatura de la Licenciada Rotti. La Dra. Puche y las licenciadas Burjel y Zapata en Fonoaudiología, además del Dr. Daniel Suárez. Fundamentalmente es la labor del servicio de Imagenología a cargo de la Dra. Gargano. A este esfuerzo conjunto se sumaron el Servicio de Fisiatría, a cargo de la Dra. De Agostini; Cardiología, liderado por la Dra. Dotti; y, de manera fundamental, el Servicio de Emergencias, bajo la dirección de la Dra. Aliandre, cuyo compromiso y dedicación fueron clave para alcanzar este importante reconocimiento.