La empresa sanducera, que comenzó en 2020 con la fabricación de aberturas de aluminio, inauguró un nuevo local de 750 metros cuadrados en Francisco Bicudo casi Bulevar Artigas. La ampliación incorpora maquinaria de última generación y consolida una segunda unidad de negocio, orientada a la producción de doble vidrio hermético y trabajos de vidriería.
El doble vidrio como nueva oportunidad
De una obra en 2020 a una planta con tecnología de punta y una nueva empresa. Así puede resumirse el camino recorrido por Técnica Taller, emprendimiento sanducero dedicado a la fabricación de aberturas de aluminio, que acaba de inaugurar un nuevo local. La mudanza representa un salto en espacio, equipamiento y capacidad de producción, pero también marca la consolidación de ATM Vidriería, una iniciativa vinculada a la carpintería de aluminio que busca abastecer tanto a la empresa como al mercado local y regional.
Fabricio Sabaño, responsable del emprendimiento, explicó que Técnica Taller comenzó en marzo de 2020, a partir de una obra que les había sido asignada. “Empezamos con la fabricación de aberturas de aluminio”, recordó. El proceso inicial estuvo acompañado por el vínculo con empresas proveedoras de Montevideo, desde donde llegaban los materiales necesarios para desarrollar el producto.
La fabricación de una abertura requiere distintos componentes. Por un lado, está el aluminio, que constituye la perfilería; por otro, los accesorios, que varían según el tipo de abertura. “No es lo mismo los accesorios de una corrediza que los de una puerta batiente”, señaló Sabaño. En una puerta intervienen bisagras y manijas, mientras que una corrediza necesita rodamientos y otros elementos que no siempre quedan a la vista. A ello se suma el vidrio, un insumo que con el tiempo adquiriría una importancia creciente para la empresa.
Durante los primeros años, Técnica Taller fue acumulando experiencia y buscando identificar el nicho en el que podía desarrollarse. “Recorrimos un camino haciendo experiencia para identificar bien cuál era el nicho que teníamos o cuál era la posibilidad que teníamos para poder progresar”, explicó.
La empresa comenzó trabajando principalmente en obras de arquitectura, como viviendas particulares proyectadas por arquitectos. Con el paso del tiempo, amplió su participación hacia proyectos de mayor porte, entre ellos cooperativas y edificios de vivienda. Ese crecimiento permitió incrementar la capacidad de producción y ampliar el radio de acción. Actualmente, Técnica Taller cuenta con 12 personas, incluyendo las áreas administrativa y técnica y el personal de operarios, y trabaja en distintos puntos del país.
“El mercado sanducero es interesante, pero hay oportunidades que tenemos que ir a buscar”, sostuvo Sabaño. La expansión territorial, explicó, responde a la necesidad de mejorar la capacidad productiva y generar un volumen de trabajo que permita sostener el crecimiento.
El doble vidrio como nueva oportunidad
En ese proceso, uno de los insumos que comenzó a tener mayor relevancia fue el doble vidrio hermético, conocido habitualmente como DVH. Se trata de un sistema compuesto por dos vidrios separados por una cámara, que mejora el aislamiento térmico y acústico de las aberturas.
Sabaño explicó que, en la construcción actual, existe una preocupación creciente por reducir las pérdidas de calor y mejorar la eficiencia energética de los ambientes. “La materialidad con la que se construye está pensada para que todos los ambientes tengan el mayor aislamiento posible”, indicó. En ese esquema, la abertura constituye uno de los puntos críticos por donde puede escaparse el calor.
El DVH permite mitigar esa pérdida y, además, aporta confort. “No solo te reduce el consumo de energía, sea dada por un aire acondicionado o una estufa, sino también te da un confort, dado que te aísla térmicamente. Te aísla también el sonido”, explicó.
La utilización de este producto comenzó a crecer en las obras en las que participaba Técnica Taller. Pero el suministro tenía una particularidad: debía llegar desde Montevideo. “Todos estos insumos tienen que venir de Montevideo”, señaló Sabaño. En algunos casos, los pedidos de doble vidrio eran de gran volumen y los plazos de entrega podían extenderse entre dos y tres semanas, dependiendo de la producción y de la coordinación del flete.
A partir de ese escenario surgió la pregunta de si no sería conveniente comenzar a fabricar el producto en Paysandú. “Cuando uno empieza a tener mucho consumo de algo, empieza a sacar cuentas y a plantearse: ¿no será conveniente empezar a fabricarlo nosotros?”, relató.
La decisión implicó asumir un riesgo e invertir en maquinaria. “Compramos una máquina para empezar a armar el doble vidrio”, contó. Esa apuesta dio origen a ATM Vidriería, una empresa que, si bien tiene una identidad propia, está estrechamente vinculada con Técnica Taller.
La nueva unidad de negocio ya lleva más de un año de funcionamiento y se encuentra en una etapa de expansión comercial. Inicialmente, la producción estuvo destinada a abastecer las necesidades internas de Técnica Taller, pero ahora el objetivo es que el producto también llegue a otras empresas locales y regionales.
Una planta más amplia y mejor equipada
La inauguración del nuevo local permite reunir en un mismo espacio la actividad de ambas empresas. La planta cuenta con 750 metros cuadrados, donde se distribuyen el área de fábrica, las oficinas y un comedor, dentro de un terreno de 2.400 metros cuadrados.
La mudanza también estuvo acompañada por una mejora en el equipamiento de Técnica Taller. Sabaño destacó la incorporación de maquinaria para el corte de aluminio y para distintos procesos de calado y matrizado de perfiles. “Ya tenemos tecnología de punta, lo que permite mayor velocidad en la producción y mejor terminación también”, afirmó.
El nuevo espacio permitió modificar parte de la metodología de trabajo y mejorar los procesos. “Cambió un poco la metodología de trabajo, mejoró desde el lado de la calidad”, explicó. La ampliación, por lo tanto, no se limita a contar con más metros cuadrados, sino que apunta a ordenar y optimizar la producción.
En ese esquema, Técnica Taller y ATM Vidriería funcionan como dos empresas diferentes, aunque complementarias. Una se concentra en el aluminio y la otra en el vidrio. “Como el aluminio requiere y solicita vidrio, va a tener que abastecer”, resumió Sabaño. Pero ATM Vidriería también trabaja para clientes particulares y realiza tareas habituales del rubro.
Producción local y reducción de los plazos
Uno de los principales diferenciales que Sabaño identifica en ATM Vidriería es la posibilidad de producir DVH en Paysandú. La fabricación local permite reducir los tiempos de espera y evitar que cada pedido dependa de la producción, el traslado y la coordinación de un flete desde Montevideo.
“Si cualquier cliente quiere ese doble vidrio, es de un día para el otro”, afirmó. La ventaja, según explicó, está principalmente en el plazo de entrega. En determinados pedidos, el transporte desde Montevideo puede agregar costos y demoras, especialmente cuando se trata de cantidades pequeñas que no justifican un flete exclusivo.
La demanda del producto, además, viene creciendo. Sabaño señaló que el DVH es cada vez más utilizado en Uruguay y que, aunque en otros países su uso está más extendido, en el mercado nacional se ha convertido en un elemento fundamental para las obras nuevas.
“Sin duda que el DVH es un elemento para la parte de obra nueva fundamental”, sostuvo. La tendencia hacia construcciones con mayor eficiencia energética y mejor aislamiento hace prever que su presencia continúe aumentando.