Cr. Emiliano Molinari
Los datos 2021 dejan en evidencia el grueso error del Gobierno al anunciar datos sobre la pobreza a mitad de año, algo que por primera vez en la historia se hace y que tuvo más sabor electoral que técnicos y sumado a ello, los gruesos errores cometidos por éste a la hora de presentar los datos.
Comencemos por errores metodológicos; el gobierno tuvo varios errores, entre ellos los más notorios: el primero, comparar año 2019 con 1er semestre 2021,es comparar papas y boniatos; el segundo, evaluar la pobreza infantil sólo en un tramo de ella y concluir sin tener presente el aumento de los tramos siguientes y tercero, concluir que un número exacto de niños abandonó la pobreza, cuando lo que se calcula son porcentajes estimados, es muy probable que esos niños no hayan abandonado la pobreza, sino que se cambiaron de franja.
En estos días el Instituto Nacional de Estadísticas, cerró los datos de Pobreza y Desigualdad del año 2021 y estos resultados fueron un baldazo de realidad a todos los Uruguayos, principalmente al Gobierno, quien en diciembre anunció sorpresivamente una caída de pobreza de 50mil (10,2%) uruguayos, así como una caída fuerte de pobreza en la pobreza infantil (en realidad de la primer franja), ambas afirmaciones cayeron con el dato final INE, con una caída menor de la pobreza(10,6%) y en la pobreza infantil (puntualmente en la primer franja se dio un aumento).
En definitiva, para el gobierno será muy difícil dejar atrás las políticas de emergencia planteadas para la pandemia, si no hay políticas que logren mejorar la distribución del ingreso, potencien los sueldos más sumergidos y recuperen en términos reales los salarios de los trabajadores
Esto nos da lugar a pensar posibles conclusiones, o el 2do. semestre fue un pésimo período para los uruguayos donde cayeron 15.000 compatriotas en la pobreza y habiendo una fuerte disparada de la pobreza infantil, o por el contrario, el dato del 1er semestre fue un gran error estadístico y metodológico, así como de comunicación.
Si el problema fue lo metodológico y comunicacional, sería bueno al menos, un el pedido de disculpas del gobierno y aclaración del por qué se cometió ese error, ya que está en juego la confianza en un instituto de estadísticas, intachable en su historia. Ahora si el resultado es real, el problema es más grave, porque saliendo de la pandemia, el aumento de la pobreza, -principalmente la infantil y una disparada de la desigualdad- nos ponen de cara a un problema enorme. Ante esta duda, prefiero confiar en el INE.
Los datos publicados por el INE en los últimos días, ponen de manifiesto lo ineficiente que han sido las políticas en materia de pobreza, donde en el segundo semestre no se contuvo la caída en la pobreza de 15 mil personas y se dio con ello una disparada en la pobreza infantil. Esto incluso habiéndose mantenido hasta junio, los magros aportes del estado para atender la situación de la pandemia. A esto se le agrega un índice de Gini que refleja un aumento de la desigualdad entre los uruguayos, siendo Paysandú uno de los departamentos con mayor desigualdad.
Esta situación nos marca algunas conclusiones. Primero, la necesidad de transparentar y mejorar la comunicación e información brindada por el INE, su solidez es parte de una historia de nuestro país y es fundamental cuidar su prestigio para las futuras generaciones, para eso es central que el Instituto no se preste a estrategias electorales del Instituto, sino que debe mantener su independencia técnica que es su principal valor.
Segundo y fundamental, repensar las políticas de lucha contra la pobreza, los aportes del gobierno uruguayo para atender la pandemia siguen dejando a 65 mil uruguayos que no han podido volver a su situación pre pandemia. Esto tiene como agravante que la pobreza se centra en Mujeres Jefas de Hogar y pobreza infantil, una situación que si bien se arrastra en el tiempo, se ha consolidado en esta pandemia. No es momento para festejar ahorros si eso implica no poder atender la situación de los más infelices.
La pobreza antes mencionada se suma a la profundización de la brecha de ingreso y la desigualdad marcada en el Índice de Gini; así como 2 años de caída de Salario Real y un 2022 en el cual seguramente vuelva a repetirse esa mala noticia para los trabajadores y jubilados.
En definitiva, para el gobierno será muy difícil dejar atrás las políticas de emergencia planteadas para la pandemia, si no hay políticas que logren mejorar la distribución del ingreso, potencien los sueldos más sumergidos y recuperen en términos reales los salarios de los trabajadores. Este 2022 debe ser el año de recuperación, si es que se pretende llegar a recuperar la capacidad de ingreso de los uruguayos pre pandemia, para eso el gobierno deberá tomar medidas en esa línea.