Nota de 2015.
Nunca tantos le deben tanto a quien les dio tantas alegrías
Julio César Coiro es una de las figuras consulares del fútbol de Paysandú. No solo lo avalan sus títulos con selecciones o clubes. Lo respalda una recta línea de conducta en tantos y tantos años junto al fútbol.
Fuimos a su domicilio. Está reponiéndose de unos traspiés” de salud. La recuperación es muy buena.
Este venidero 5 de junio estará apagando velitas en sus 87 otoños. (2015).
Esta nota no solo tiene el fin de contarle a las generaciones que no vieron aquellos grandes años del fútbol de Paysandú, es parte de la gran historia. También para quienes la vivieron, vivimos, volver a emocionarse porque realmente ¡que lindo haberlo vivido para poderlo contar!
“Antes el fútbol era una fiesta”
Así comenzó el diálogo con 20Once, con esa frase que describe la realidad del fútbol de Paysandú de antaño cuando a la selección la acompañaba muchísima gente tanto cuando jugaba en el viejo Parque Artigas como cuando era visitante.
“La vida cambió. Hoy se entrena para correr y no para jugar al fútbol” nos dice Julio a sus 86 años. El 5 de junio cumplirá 87.
“Después del quebranto de salud que tuve me dieron pocas ganas de seguir el fútbol. Ahora que me estoy recuperando veo, leo pero no he ido a muchos partidos. Quiero ir a ver la Copa OFI. Hoy la sociedad no toma el fútbol como una fiesta, sino que ha ganado el miedo, hay un peligro. La familia ya no concurre más. Las barras bravas, afuera de las canchas hay desprotección. Yo digo que no hay apoyo entonces el fútbol se ha venido abajo”.
“Había jugadores que tenían clientes”
En la amena charla que se desarrolla en su hogar nos dice que “hoy el jugador no está motivado, antes se ganaba algo, la gente se alejó. Antes la gente se divertía, había jugadores que tenían sus clientes. Hinchas que iban a ver jugadores y no equipos.
Hoy la selección (Paysandú) no tiene cabecilla, algún jugador que adentro de la cancha haga marchar el equipo. Eso lo he notado. El que tiene condiciones marcha enseguida para otros lados. Un pensamiento muy personal, la liga se puso al hombro un peso grande, hay muchas divisionales (3). La parte económica los va comiendo a los equipos, se generan muchos gastos”.
“La sociedad está confundida”
“Hoy los clubes no apoyan a la selección, creo que son contras de alguna manera, cosa que antes no pasaba. Se ven tan pobres que tiran más para la quinta de ellos y no ganan nada. Todo cambió, se quiere hacer cosas por el bien pero a veces sale mal, ahora la sociedad parece un poco confundida. A los espectáculos va poca gente, Paysandú ha quedado atrasado. Influye la televisión, la gente está más enterada de lo que pasa en el fútbol profesional uruguayo o el internacional que el de acá. Yo no quiero decir que este hombre (Nelson Manzor) no sea serio, ha echado para adelante, pero no le han salido las cosas o no lo han acompañado”.
El Coiro salteño
Julio Damico relata que “Ramón Rivas (en Salto) ganó 4 campeonatos con Ferro, con la selección, hay una continuidad en el trabajo. Falta nivel en el fútbol de los dirigentes”
En el intercambio entre dos referentes del fútbol señalan que en Salto hay una Liguilla de seis equipos (ahora es de cuatro) que acá no se quiso jugar
Ambos comparten que en el Estadio Artigas tiene que haber doble programación.
Hoy van los verdaderos hinchas de los clubes
“Acá no maduran los jugadores, ahora eso ya no pasa. Se lo llevan con 13 años y hasta gratis. Hoy van los verdaderos hinchas de los clubes, antes también iban los del fútbol.
No está ayudado hoy el fútbol, no está protegido por dirigentes, instituciones. A veces ni delegados tienen. Dicen que no están para pagar déficit. Creo que haciendo cosas se puede salir adelante. Hay que trabajar más”.
Damico cree que “van a desaparecer las selecciones. Ahora en OFI van a quedar los mejores 16 clubes para el año que viene. Y si quieren podrán aspirar al profesionalismo. Habrá una divisional “B” donde pueden participar más de 50 clubes. ¿Quedarán jugadores para las selecciones?
Se dice que la TV si finalmente firma contrato, quiere solo torneos entre clubes
Me parece que el presidente no está debidamente protegido. No está rodeado como debería ser.
Antes había 20 clubes y de ellos, 12 lo apoyaban a muerte”.
Ambos comparten que todo entrenador debe ser titulado, es una obligación moral. En todas las selecciones y Primera División debería ser obligación.
Ponía plata
Coiro admite que “a veces ayudaba y a veces ponía plata de su bolsillo para incentivar a sus jugadores”. En Mercedes en un partido Luis Collares tuvo la promesa del entrenador, “lo puse de 11 y le dije que haga su juego y busque el gol. Les daba 50 pesos por gol. Al del pase y al que hacia el gol. Hicieron 5. Le tuve que pedir ayuda al neutral Jorge Pérez Scremini”.
Sigue con ganas
“Me gustaría agarrar un cuadro de fútbol y buscarle la vuelta, la manera de ir para adelante, de no perder todos los partidos”.
Los viejos amigos comentan que el técnico Sergio Markarián entendía que el fútbol uruguayo nunca fue vertical. “Yo creo que la parte física echó a perder un poco, el fútbol uruguayo no está preparado internacionalmente”.
“Hoy en día yo creo que hay que entrenar para jugar al fútbol, para ganar partidos no para correr. El preparador físico le quita mucho tiempo al técnico y cuando lo larga ya queda poco tiempo. Con el recordado Leonardo Campos nos entendimos bien”
El “Oso”
Para Coiro “Heriberto “Oso” Sosa fue el jugador más completo que tuvo. Solo le faltó jugar de arquero. Estábamos concentrados y me pedía para salir a visitar a la novia. Jugaba en todos los puestos, “jas” derecho con Fatiga Pratt o Schubert (Ferreira), de 8, de 5 o de 10.
Antes los jugadores maduros protegían a los gurises, con 16 años lo puse en Artigas a Ángel “Mudo” Ferreira y Josecito Gómez y los grandes lo protegían. Con ese no te metás le decían a los rivales. Si no jugaban bien los gurises los retaban los grandes. Fatiga Pratt decía que la hinchada rival tiene que agrandarnos no a tener miedo”.
Bombi
En una oportunidad su hermano Cliver le dijo, ¿por qué no lo hacés correr a Bombi? Y Coiro le respondió, “al presidente de la República no lo voy a mandar a barrer”.
“Cuando estuve internado, fue el Dr. Américo a verme, se sentó al lado mío y me dice, “¿te acordás aquella guasada que hiciste en Salto, le diste el 11 a “Barroco” Rey y te salió bien?” Fue para sacarlo del área a Sofildo Piñeiro porque él no salía del área. Le hicimos dos goles”.
Damico admite que la gente iba a ver a los equipos de Coiro, había gente que hacía dedo también, se iba en tren para acompañar a la selección.
Otra perlita que surge de la charla es cuando Centenario en el 70 no lo votó para la selección y luego lo llamaron para ser campeón como DT.
Para Coiro de los grandes goleros que tuvo, el más completo fue Gualberto Velischo, porque tiraba tiros libres y penales. Schubert Ferreira era un zaguero y también un director técnico dentro de la cancha. Bombi, Collares, Brandón gran goleador ,Barroco Rey jugadorazo y goleador, el “gaucho” Lancieri un 5 mandón que metía”.. Es imposible definirse por uno porque hubo tantos y tantos formidables futbolistas en esos tiempos.
De Artigas el mejor jugador que recuerda fue Paz, allá por los años ´50, Jorge Barreneche también. De Salto Antonio Chacón, Ruben Grassi.
Edison Di Pascua fue de los mejor es que tuvo la selección de Río Negro.
De Colonia, el “gorrión” Perretti, petiso, gordito, “pero nadie se la podía quitar”.
También comenta que lamentablemente en su momento “venían jugadores que habían jugado en Montevideo y acá quería cobrar como profesionales” . Es otra de las anécdotas relatadas.
Enfatiza que en juego el rival más duro de las selecciones de Paysandú era Salto, pero “para echar para adelante Fray Bentos, Mercedes era más apagado, y Artigas estaba creciendo”.
Cruzás y marchás
“Hoy vos cruzás a Entre Ríos y cualquier equipo te gana. Con Rampla salí campeón en el ´93 y hacía 42 años no salía campeón”. Recuerda que “fuimos a jugar a Colón 17 partidos antes del campeonato, los dirigentes ayudaban con sus autos, enfrentamos a equipos de Colón y San José. Yo le hacía entender a los jugadores que no era lo mismo que jugar entrecasa”.
Una copa de vino
El veterano entrenador tenía una cualidad, el manejo de los planteles. Tenía flexibilidad y rigidez a la vez. Dejaba que tomaran vino y si faltaba algún litro lo mandaba a buscar él mismo y al otro día rendían en la cancha.
Una vez el “Manchao” tenía que aparecer a las 10 de la noche en la concentración, “fui a la casa y tuve la duda de dejarlo afuera del equipo, estaba tomando vino con un familiar. La madre me dijo, en 15 minutos se lo mando. Y a los 15 minutos estaba. Y al otro día una cosa bárbara. Tiraba sesgado y metía los goles. Después él compromiso era de él conmigo”.
“Me pasó otro caso, un jugador que tenía nueva novia y salió. Lo dejé salir, si alguien te pregunta por qué te vas le dije, porque te faltó la ropa y volvé de tardecita”.
Recordando grandes jugadores Damico y Coiro evocar a un grande de otrora, Jorge Arcel “es un olvidado y es el que más títulos tiene, siete, con la selección”.
Cuando este Julio César pasaba el Rubicón también la suerte estaba echada
El Rubicón (hoy Fiumicino) es un arroyuelo con limitaba con la Galia. Los emperadores como protección establecieron que los generales romanos que estaban fuera y volvían sin autorización y pasaban el Rubicón serían considerados traidores. Cuando era pasada esa defensa no había forma de detener al invasor.
“Alea jasta est”, (la suerte está echada) César ha pasado el Rubicón”. Cuenta la historia que eso se dijo en Roma cuando Julio César y sus legiones volvían a Roma a tratar de tomar el poder en manos de Pompeyo. Comienzo de guerra civil con victoria del general más famoso de los romanos.
Ese Rubicón de los romanos, vendría a ser el Daymán y el Arroyo Negro, límites sanduceros, que cuando “La Blanca” al mando de su Julio César los pasaba en busca de triunfos, también la suerte estaba echada para los adversarios litoraleños.
Al menos en el Interior no conocemos entrenador de fútbol más exitoso que Julio César Coiro.
En 1965 el fútbol de Paysandú contrató al tacuaremboense Waldemar «Pocholo» Bentancur para dirigir la selección. Y allí comenzó una verdadera revolución que llevó a «la blanca» a ganar 15 campeonatos del Litoral y seis del Interior en 25 años. Además de los títulos interdepartamentales de Estudiantil, Bella Vista e Independencia en la Copa de Clubes Campeones de OFI.
Julio César Coiro, entre otros exitosos entrenadores sanduceros, con su disciplina, organización y dominio de planteles de los llamados «difíciles» fue construyendo una brillante carrera.
Coiro fue como entrenador
- Campeón del Litoral en seis oportunidades
- Dos del Interior.
- Con Estudiantil tres veces Campeón y un vice de Clubes Campeones del Interior.
- En lo local tres veces Campeón del «Honor» con Estudiantil, dos con Centenario, dos con Wanderers (una en la «B»), una con Rampla; en Primera «B» ascendió a Pilsa.
- En Colón, Entre Ríos, dos títulos con Ñapindá.
- A esto hay que sumarle un Apertura con Rampla y Sud América, una Liguilla con Centenario y tres Copa Penco (63, 64, 65) que tradicionalmente se jugaba en partidos de ida y vuelta los 18 de Julio y 25 de agosto con la selección de Salto, un Octogonal y un ascenso con Paysandú Wanderers (2007), “Clausura” 2008 con Wanderers.
- En total son treinta y dos títulos de campeón en 37 años entrenando equipos, si contamos, inclusive, aquel lejano 1963 hasta el 2008.
- CONFEDERACION DEL LITORAL
1966 Paysandú
1967 Paysandú
1972 Paysandú
1973 Paysandú
1976 Paysandú
1977 Paysandú
- CAMPEONATOS DEL INTERIOR
1973—Paysandú
1976—Paysandú
- CAMPEONATO CLUBES DE OFI
1972–Estudiantil Sanducero
1973–Estudiantil Sanducero
1974–Estudiantil Sanducero
1971 Estudiantil Sanducero (vice campeón)
“Se ve la mano de Coiro”
La popular “mano” de Coiro tiene esta historia. Real. Auténtica. El recordado y queridísimo amigo y colega Ángel Andrada, popularmente “Monito”, a la vez uno de los mejores maratonistas sanduceros en aquellos tiempos, trabaja con “Ecos del Deporte” de la “35”.
Todos los días cubría las prácticas de la selección. Y todos los días en su informe comentaba que “se ve la mano de Coiro”. Quería destacar que el equipo en las prácticas pintaba para ser bueno.
Esta frase la tomó la columna de humor del “El Orgoroso Time” del diario local. De allí la adoptó la recordada “Barra de Oro” comandaba por el Gordo Gaye y el Negro Martínez. Y como se presumía, se hizo popular.
Coiro, a la vez, ayudó mucho con sus triunfos, que reafirmaba que tenía una buena “mano” para preparar sus exitosos planteles.
Una mano similar paseó la Barra de Oro por todo el Uruguay siguiendo a “la blanca”. En cada uno de sus dedos destacaron las virtudes del campeonísimo entrenador.
“La mano de Coiro”
Esta creación de “La barra de Oro” recorrió triunfal todo el Interior, hizo incursiones en Montevideo y era uno de los símbolos que indicaba donde estaba el mejor y más exitoso fútbol del Interior uruguayo.
El dedo meñique representaba la CAPACIDAD
El anular la ORGANIZACIÓN
El medio la INTEGRACION
El índice RESPETO
El pulgar el ORDEN
“No habrá ninguno igual, no habrá ninguno. Ninguno con su fútbol y su gol”
Parafraseando el tango “Ninguna” recordamos al equipo más brillante que vimos en la época de Coiro. Campeón del Litoral 76 y de Interior 77. Protagonista de partidos amistosos en el “Centenario” como preliminarista de la selección celeste.Nery Pratt, Germán Daglio, Heriberto Sosa, José Arias, Gerardo Satriano y Omar Arcel. Abajo, Enzo Angelo Agustín Sosa, Edgardo Bombi. Julio Poncet, Jorge Rodríguez Cantero y Julio C. Coiro.
Nota de Redacción. La entrevista fue realizada en mayo de 2015 y fue publicada en este mismo semanario. Fue realizada por Julio César Damico con las fotografías de Mauro Goldman.
