En 2011 comenzó el programa “Compromiso Educativo” en Secundaria apoyado en tres pilares: el apoyo económico que significa la beca, los espacios con los referentes pares y el acuerdo educativo.
El profesor articulador Walter Carballo indicó a 20Once que “a medida que avanzó, el programa dejó de ser un programa y pasó a ser parte del sistema Nacional de protección de las trayectorias educativas”.
En total se han dado 8 mil becas para el programa que solo funciona en los Bachilleratos de los liceos.
En la práctica consiste en que los estudiantes de Bachillerato asisten al liceo los días sábados. Se trata de una opción o sea la concurrencia no es obligatoria y mayormente se trata de estudiantes que por distintas razones tengan dificultades de mantener el vínculo con la institución.
“El apoyo es para eliminar las dificultades que pueden llevar a la desvinculación. El propósito es disminuir la deserción”. Es para los estudiantes de 4º., 5º. y 6o. año.
Los estudiantes terciarios son parte del voluntariado. Ellos se suman a trabajar con los estudiantes del Bachillerato.
“Se llaman referentes pares porque les demuestran que es posible terminar el Bachillerato, son estudiantes más avanzados que demuestran que se puede seguir estudiando” agrega el docente.
“Al principio no se conseguía que estudiantes terciarios vinieran a hacer el trabajo”.
A partir de 2012 o 2013 hubo un quiebre y lo que antes era la debilidad del programa ahora no lo es.
La fortaleza del liceo no. 1 es que “no están los gurises y están ellos, los voluntarios”.
Con el tema de la pandemia una de las patas del programa que son los encuentros con ellos, fue imposible concretarla y se crearon los espacios virtuales.
Se han hecho transmisiones en vivo pero no todos se pueden conectar.
Hay estudiantes que no se pueden conectar pero “en realidad los espacios están basados en grupos de whatsapp que se fueron sumando para estar allí por su propia voluntad. Nosotros planteamos desafíos semanales en donde le mandamos una actividad como un crucigrama, y entre los que habían participado hubo sorteo y premio. Hubo un campeonato de chistes y se eligió el mejor chiste”.
Consideran que la participación es buena.
Entre 100 y 120 estudiantes asisten por sábado cuando es presencial y hubo un pico de más 200.
También han venido estudiantes del liceo 7 y de UTU porque los abarca el programa.
“Los estudiantes ven al liceo desde otra perspectiva gracias a estos espacios. Logran ver el liceo como un lugar de encuentro, donde se pueden proponer actividades que ellos quieren hacer, y que son del interés de ellos, por ejemplo la organización de un torneo de fútbol”.
Los estudiantes proponen que quieren hacer. Después los tutores planifican.
Un sábado puede ser también para tomar mate y escuchar música.
“Se procura que sea un lugar propicio al encuentro, este es un liceo grande. Una vez fuimos a la plaza Artigas por falta de lugar”.
Se preguntan, ¿Antes un sábado de mañana quien iba a venir? Venías enojado.
Una particularidad que se ha dado es que hay chiquilines que se iban de la clase pero no se iban de “los sábados”.
Carballo entiende que “es una forma de repensar las prácticas que deben ser más atractivas. Acá seguimos con la práctica tradicional aún”.
En la charla surge el tema del Bachillerato artístico, le cambió la cara al liceo, vos mirás acá y ves todo pintado. Imaginate este liceo sin los salones pintados, le dio otra impronta. Tiene otra cosa. Acá se perdió el coro de estudiantes, no se puede creer que no lo haya teniendo dos grupos de Bachilleratos artísticos. La última directora de coros que hubo fue la conocida Pirucha.
