Primer año de gobierno de Vázquez
Escribe Mariannina Álvarez
Las diferencias internas en el oficialismo, la situación de Ancap, las críticas a Sendic y una larga lista de errores políticos, marcaron un inicio de mandato complicado para Tabaré Vázquez.
Ni el más pesimista simpatizante del Frente Amplio imaginó que el primer año de gobierno resultaría tan convulsionado. Con su popularidad en sus niveles más bajos, el primer aniversario del gobierno de Tabaré Vázquez lo encuentra embretado por la crisis en Ancap, a la que se suma la polémica reciente en torno al título de licenciado del vicepresidente Raúl Sendic. Su gestión al frente de la petrolera estatal, y su proyección como posible figura de recambio, lo colocó en la mira de la oposición, y agitó la interna frenteamplista, con dardos cruzados entre José Mujica y Danilo Astori.
El conflicto con los gremios de la educación y las movilizaciones sindicales en el marco de la discusión presupuestal, confirmaron los peores temores que se insinuaban con la conformación del gabinete. María Julia Muñoz concitó todas las críticas al frente del Ministerio de Educación, si bien ha trascendido que no fue la ministra quien impulsó el decreto de esencialidad, que profundizó la grieta con los docentes.
A los reclamos de distintos sectores de la sociedad sobre el proyecto de presupuesto, se agregaron las disidencias internas en la bancada de diputados del oficialismo.
Las sucesivas crisis dejaron en evidencia una alarmante ausencia de conducción política, y dieron la razón a quienes alertaron sobre los problemas que generaría la escasa presencia de los distintos sectores de la coalición de izquierda en el Poder Ejecutivo. Grupos políticos con importante representación en el Parlamento no la tienen en el gobierno, generando una ausencia de interlocutores que pasó factura a la hora de obtener el apoyo legislativo. La disciplina partidaria (o ausencia de ella) pasó entonces a ser el centro de la discusión en el seno de la izquierda. El año terminó con la oposición, que hasta entonces se había limitado a contemplar como el oficialismo se debilitaba en disputas internas, pasando al ataque con las irregularidades en Ancap.
Cuando Vázquez intentaba retomar la iniciativa mediante las sesiones del Consejo de Ministros en el interior del país, nuevamente Sendic es el portador de las malas noticias. Algunas versiones señalan un fuerte disgusto del Presidente de la República con su vice que, todo indica, habría mentido sobre su formación académica. Las contradicciones del propio involucrado a la hora de dar explicaciones complican su situación.
Al omnipresente tema de la inseguridad, se agrega el importante aumento en las tarifas públicas, aportando para el malestar en la opinión pública.
En el mismo Frente Amplio se cuestiona que no se haya aprovechado este primer año de gobierno, para impulsar una redistribución de la riqueza. Es que tras la mejora en los principales indicadores sociales desde la llegada de la izquierda al gobierno, se advierte un peligroso estancamiento en la lucha contra la desigualdad, y la persistencia de núcleos importantes de pobreza.
Con Astori al timón de Economía, cada vez es más improbable un giro a la izquierda.
Aunque algunos confundidos dirigentes han saludado la victoria de Mauricio Macri como un saludable cambio, el triunfo de la derecha argentina debería servir de advertencia sobre el peligro de conformarse con logros que ya lucen insuficientes. La crisis del 2002 queda cada vez más lejos en el tiempo, y de las vivencias de las nuevas generaciones.
Pocos anuncios
En un mensaje grabado de 30 minutos, Tabaré Vázquez se dirigió a la población en cadena nacional el pasado martes. Comenzó su alocución mencionando que el 2015 “ha sido un año difícil”, y se refirió a los principales conflictos que debió enfrentar su gobierno, con los trabajadores de la enseñanza, la salud y los funcionarios del Poder Judicial.
“El Gobierno nacional no es indiferente ni ajeno a esas problemáticas, las asume con preocupación y responsabilidad”, dijo Vázquez, que remarcó que el Ejecutivo está “comprometido a recorrer el camino de transformaciones estructurales que permitan superarlas”.
El repaso dejó entonces paso a los logros de su gestión. Tras indicar una obviedad -“tenemos Presupuesto quinquenal, vaya si será importante”- se refirió a la Ley del Sistema Nacional de Cuidados y a los avances comerciales con Argentina luego que el gobierno de Macri dejó sin efecto trabas a las importaciones.
Entre los logros de su gobierno mencionó la entrega de 4.360 soluciones habitacionales, la construcción de 11.170 nuevas viviendas y más de 2.000 préstamos otorgados para mejora de casas. Agregó que el Plan Juntos entregó 272 casas y el Banco Hipotecario aprobó más de 2.000 préstamos para vivienda.
Las referencias a la inseguridad son ya ineludibles. “La seguridad nos importa, y mucho”, dijo Vázquez, iniciando el tramo dedicado a este tema. En relación a la reforma de la Policía dijo que se trata de “consolidar un nuevo modelo de gestión policial”, y subrayó que se reforzaron en el último año los recursos tecnológicos, de comunicación y transporte con los que trabaja la Policía Nacional.
Más que evaluaciones lo que se espera en instancias de este tipo son anuncios, y los mismos no abundaron. Entre las metas en materia económica, Vázquez indicó que en 2016 pretende “trabajar fuertemente para no perder el grado inversor. De perderse el mismo, los impactos sobre la economía serían muy drásticos, la confianza en el país se vería afectada y con ella la llegada de inversión extranjera”. Señaló asimismo que el gobierno se plantea “luchar frontalmente contra la inflación”, ya que la misma constituye una “carga pesada para la población con ingresos fijos y menores ingresos”. Retrocediendo a su primer gobierno, el mandatario rescató que se mejoró la inclusión, y recordó que se redujo la indigencia (de 5% en 2004 a 0,4% en 2015) y la pobreza (de 40% en 2004 a 9% en 2015). Añadió que se dio crecimiento con justicia social.
Con respecto a las políticas sociales, el mandatario dijo que pretende que se regule este año el Sistema Nacional de Cuidados implementando los servicios previstos en el mismo. Es el caso del plan de asistentes personales. Otro de los objetivos planteado es generar más de 15.800 viviendas bajo la responsabilidad del sistema público.
En relación al área sanitaria, Vázquez apuntó a “mejorar la asistencia en todo el territorio nacional, con una red de traslados terrestre y aérea”. En materia educación se refirió a la implementación de seis liceos de tiempo completo así como de 17 centros de educación media de tiempo extendida.
En materia de política internacional, remarcó el reconocimiento que la ONU hizo a Uruguay al integrarlo al Consejo de Seguridad tras 50 años de ausencia, la “exitosa mediación” en el conflicto fronterizo entre Colombia y Venezuela, y la designación del uruguayo José Bayardi como veedor en el proceso de paz entre las FARC y el Gobierno de Colombia.
Recordó que la revista The Economist ubicó a Uruguay entre los mejores destinos turísticos, y que elogió “la calidad” de las instituciones y la democracia. Proviniendo de una publicación identificada con el más puro neoliberalismo, esos elogios no parecen suficientes para entusiasmar a las huestes frenteamplistas, como tampoco lo son los que realizó el Fondo Monetario Internacional. Vázquez destacó que el país se convirtió en un “bastión de estabilidad” frente a los “desafíos” de la región.