Ana Jerozolimski/ Semanario Hebreo, especial para 20Once

El 8 de marzo se cumplirá el primer aniversario del asesinato de David Fremd en Paysandú. La matzeivá, lápida recordatoria, será descubierta el 19 de marzo en el Cementerio Israelita de La Paz. Un año desde el atentado en el que el asesino Carlos Peralta, convertido al Islam y autodenominado Abdallah Omar, radicalizado con un mensaje extremista, decidió asesinar a un judío y eligió trágicamente a uno de los mayores símbolos de la colectividad judía sanducera, el muy querido David, al que apuñaló repetidamente, hiriendo además también a uno de sus tres hijos que lo acompañaba y que atónito ante el inesperado ataque, trató de defender a su padre. El asesinato estremeció no sólo a los uruguayos judíos sino a la sociedad civil sanducera en general, que se movilizó dignamente para condenar lo que entendió de inmediato había sido un crimen de odio, no un exabrupto momentáneo de un demente fuera de control. A casi un año de esa fatídica fecha, que por cierto cambió para siempre la vida de la familia Fremd y debería haber encendido en todos luces rojas de alarma-nos preguntamos si realmente las encendió- pedimos conversar con Alejandro Wajner, Presidente de la Sociedad Israelita de Paysandú (en adelante SIP).

Alejandro (30), nacido en Montevideo y radicado en Paysandú, es desde hace dos años el Presidente de la SIP,  una gran responsabilidad siempre y muy especialmente desde el 8 de marzo, cuando fue asesinado David Fremd. Anteriormente participó en el movimiento juvenil Habonim Dror.

Alejandro es Licenciado en Historia y hoy en día trabaja en la empresa familiar de materiales de construcción.

Wajner indicó en la entrevista que “hablar de David no me resulta sencillo. Lo conocí como padre de un gran amigo, como parte de mi familia y compartimos también el activismo en la comunidad. En todas sus dimensiones se mostraba como una persona creativa, divertida, comprometida con su entorno y siempre buscando el equilibrio en las relaciones interpersonales”.

Agregó que “creo que uno de los momentos más solemnes de mi vida lo viví aquel día durante la marcha silenciosa que se convocó, y los gestos de empatía y muestras de afecto siguieron asombrándome en los días subsiguientes. En aquellos momentos que siguieron al hecho todos los espectros de la sociedad sanducera se identificaron con el dolor de la familia y la comunidad judía. Sin embargo, creo que es ingenuo pensar en cualquier acto y disociarlo del medio donde vive la persona que lo protagoniza. De alguna manera y por algún motivo, lo que ocurrió tuvo lugar en un momento y lugar determinado y éste fue Paysandú/Uruguay.

Wajner consignó también que “Creo que es muy temprano para descifrar si las cosas cambiaron o no. De lo que si estoy completamente seguro es que la posibilidad de que estos actos de barbarie se repitan depende en gran medida de dos cosas: la primera son los valores que logremos transmitir desde el sistema educativo y la segunda es lo que la justicia sentencie para este caso y de la severidad con la que la ley condene los actos de terrorismo. Yo me pregunto ¿Por qué son terroristas en París, Madrid o Nueva York y aquí son “locos sueltos”?”