Alejandro González

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Seguramente habrás escuchado alguna vez, que todos tenemos una especie de Plan Divino de Perfección, una tarea que solo tu puedes realizar en este vasto Universo y para la cual has sido diseñado, una pieza única de un infinito puzzle cósmico que solo tu puedes llenar, un instintivo llamado interno que te hace pensar que eres alguien único e irrepetible; pero que la mayoría de las veces no lo encontramos y deambulamos a los tumbos por esta tierra sin saber específicamente cual es ese bendito Plan, hasta que al final de nuestros días, arrojamos la toalla y hacemos una vida rutinaria, trabajando en algo que nos desagrada y sintiendo un hastío por vivir.

Ese gran Plan Divino de Perfección que es único para cada persona existe, lo sientes en tus huesos, sabes que está en algún lado y que el día que lo encuentres serás la persona más feliz sobre la tierra; y deberías poner toda tu energía, esfuerzo e inteligencia a descubrirlo y ponerlo en funcionamiento, solo así tendrá sentido esta vida; pero, ¿cómo podemos hallarlo? ¿por qué es tan esquivo? ¿por qué no puedo verlo?

La clave de esta incógnita es nuestro genial, pero peligroso, libre albedrío. Para empezar, las personas tienen un concepto errado de eso, ya que el libre albedrío no es hacer lo que me da la gana, sino la capacidad de elegir entre vivir bien de acuerdo a las Leyes Universales, o vivir mal contraviniéndolas; pero por ignorancia, y enarbolando la bandera de la Libertad (algo que ni siquiera sabemos lo que es), nos lanzamos al mundo a querer complacer nuestros deseos y antojos de todo tipo, sin prestar atención a las consecuencias que eso nos puede traer.

Como tenemos Libre Albedrío, hacemos un mal uso de la Ley de Causa y Efecto, generando causas negativas y por ende recibiendo efectos negativos que nos traen sufrimiento y nos ciegan, si le hacemos daño a alguien, ese daño se nos devolverá para que aprendamos a no hacerlo mas, es una Ley Cósmica y nadie se escapa de ella. También con nuestros pensamientos, sentimientos y forma de hablar negativa, cerramos nuestra mente a la posibilidad de encontrar ese Plan Divino, porque nadie puede hacerlo pensando y sintiendo que le va a ir mal, o que ya es muy tarde para eso; además, nuestro Plan está directamente conectado a la búsqueda de nuestro verdadero Ser Interior y su expresión a través de nuestra personalidad, y no al revés como suele hacer la mayoría de la gente, están tan concentrados en sí mismos, en sus problemas, deseos, sufrimientos, caprichos y demás, que se olvidan que la solución de todo eso se encuentra dentro de uno mismo, como decía San Pablo “mas cerca de sus manos y de sus pies, incluso de su propia respiración”.

Pero tu puedes restaurar toda esa situación y encontrar o vislumbrar al fin tu Plan Divino de Perfección, sencillamente dedicándote a generar Causas Positivas ayudando a las demás personas; además de pensar, sentir y hablar con un verdadero positivismo, utilizando el uso de las palabras creadoras YO SOY, porque cuando dices “yo soy” sintiéndolo, estas abriéndole las puertas a tu verdadero Ser Interior para que se exprese en el mundo de la forma, por eso nunca debes decir “no puedo”, o “no se”, o “yo soy alérgico o pobre”; siempre debes usar el YO SOY en forma positiva diciendo: YO SOY SALUD, YO SOY PRÓSPERO.

También puedes usar lo que en Metafísica llamamos la Oración Científica, que es declarar con firmeza y autoridad: “Yo quiero (y aquí pones tu deseo) en Armonía con todo el mundo, de acuerdo a la Voluntad Divina, bajo la Gracia y de manera Perfecta” y sobre todo al final decir “Gracias Padre” o “Gracias Universo”, porque agradecer por algo que aún no has visto, es la mejor manera de atraerlo a tu vida.

Si haces estas pequeñas cosas, poco a poco, se te irá aclarando tu capacidad de visualizar tu verdadero Plan Divino de Perfección, el verdadero y único sentido de tu vida, y verás mas claramente la manera de alcanzarlo, llenándote de coraje y decisión para romper las cadenas que hasta hoy te tienen atado.