Gabriela trabaja en los Molinos de Pampa, para la empresa Isidoro SRL Uruguay, en Tacuarembó, entre cientos de hombres. La mujer es obrera, chofer de camiones y máquinas. Si bien no ha tenido problemas con la mayoría de sus compañeros, pero sí con sus jefes. Es así que para que abandone el trabajo le han hecho de todo, le han dicho que si no le gusta que se vaya a lavar los platos de su casa, pero peor aún, le han llegado a decir que allí no necesitan cancerosos. Gabriela Alvarez López lucha con esa terrible enfermedad hace 4 años, pero sus tratamientos le permiten tener una vida normal y poder trabajar correctamente.

En el marco del Día de la Mujer (8 de marzo)
La doble dura tarea de una mujer obrera
Por Miguel A. Olivera Prietto
Semanario LaOtraVoz – Tacuarembó

Gabriela Alvarez López es de Florida, casada, con un hijo, y la conocimos cuando concurrimos a los Molinos de Pampa, pasando Curtina rumbo a Montevideo, porque el SUNCA estaba trancando la portera por donde se ingresa donde se construyen los gigantescos molinos. Ella es delegada del SUNCA por sus compañeros.
Estaba sentada entre sus compañeros, debajo de una lona que hacía el papel de un techo improvisado, en medio de las calles de tierra, al lado de ruta 5. Uno de ellos comía en una mesa improvisada, pero la mayoría estaban sentados, e hicieron silencio cuando Solé me presentó como periodista.
Gabriela vestía ropa de obrera y su figura es la de una mujer bella con rasgos duros y fuertes. No es una mujer común. Vivió años en el extranjero y habla varios idiomas, y en su manera de hablar y de actuar, se nota una personalidad firme.
Cuando nos presentaron, me saludó con la misma cara de desconfianza con que me miraban los otros obreros, parados allí, reclamando por cuestiones laborales que habían detonado con mayor vigor, a raíz de un duro accidente de ocho compañeros, días pasados. En nota aparte nos referimos al aspecto reivindicativo del sindicato, con los reclamos a las empresas NORDEX y GES, pero en este espacio, nos referiremos a la doble tarea que debe enfrentar esta mujer: su trabajo y la discriminación que debe enfrentar por ser mujer.

Cuando me enteré del asunto que le afectaba, no dudé en hacerle una nota.

¿Desde cuándo trabajás en esto?
En Pampa trabajo desde octubre, ingresé a los Molinos en el 2014, en Pintado.

Estamos en la semana de la mujer, qué significa para una mujer hacer un trabajo que normalmente se consideraba de hombre. Para vos que sos una mujer linda, trabajando con un montón de tipos y haciendo trabajos especializados.
En realidad es una linda tarea, a mí me gusta. Amo los fierros y amo lo que hago, ahora no es fácil, hay que tener un carácter muy especial, sobre todo cuando no esperás algunas cosas de personas que no son tus compañeros, sino los jefes. He vivido cosas muy feas y difíciles aquí adentro, mucha discriminación sobre todo, es muy duro escuchar que si no te gusta andá a lavar los platos, o “vai embora”, porque trabajo en una empresa portuguesa.
¿Qué tareas cumplís?
Ingresé como chofer de camión, era encargada de llenar las máquinas de combustible, por órdenes superiores me cambiaron de trabajo y estaba limpiando vidrios, ventanas, hasta que tuve un accidente que ya se venía venir porque se sabía que yo no podía subir escaleras. Después de 13 meses volví aquí, a reintegrarme, y me tocó Pampa, entonces me encontré con personal nuevo, los jefes eran nuevos, y ahora sí sentí lo difícil que es ser mujer trabajando entre tantos hombres, cuando estás sola.
Suena irónico, pero de chofer me pasaron a cuidar vacas a una portera, y dije que precisaba protección solar y una silla, porque estar 12 horas parada no era humano, y ellos simplemente me dijeron que si no me gustaba que me fuera a lavar los platos, o a mi casa a cuidar a mi hijo, a mi marido, pero que si no me gustaba que me fuera. Textuales palabras.
Llegó un momento en que pensé que tenían que respetar mi categoría. Es que entré como categoría 7, chofer de camión, y estaba haciendo trabajos de peón. O sea que podrían poner a una persona en ese lugar, y no exponerme a mí, como paciente oncológica, al rayo del sol con cuarenta grados.
Contame sobre tu problema de salud.
Es un problema que traigo ya hace cuatro años y es como todo, sé que si no me cuido es muy difícil. Yo soy una persona muy positiva, luchadora, tengo un hermoso hijo a mi cargo que cuido todos los días, y una personalidad que es como un dicho que tengo, “mi ego está en la luna y el que pueda me lo baje”.
Esta enfermedad me tocó porque los designios de Dios solo él los entiende, pero me dio la fuerza para seguir adelante…
Pero también supe, porque me lo dijo Robert Solé hace un ratito, que la empresa no quiere cancerosos… Pero tampoco quieren mujeres, porque tres salieron sorteadas y se las salteó, no fueron tomadas.
En realidad no sé lo que quieren. Sólo quieren hombres, portugueses en lo posible, nos tratan de burros y eso es una falta de respeto total. A mí lamentablemente me tocó pasar por una situación que nada menos que el Ingeniero Antonio Salinas, portugués, el responsable a cargo en esta obra de caminería, me dijo en presencia del encargado de obra y de uno de los capataces, que la empresa no necesitaba una persona con cáncer. Me sentí tan impotente, tan frustrada y dolida, porque desde ya es muy difícil luchar todos los días con esta enfermedad y estar siempre de buen humor como estoy yo… es que siempre estoy bromeando.
Pero es difícil la prepotencia.
Y es un despotismo, claro, y me pregunta cuánto quiero para irme, si dos salarios me alcanzaban para irme. Pero yo no estoy en venta, señor, trabajo dignamente y en mi lugar sé que soy una buena profesional, y todos los días intento aprender un poquito más. En este momento estoy manejando un rodillo que es totalmente nuevo para mí, y ellos saben que pongo mi mejor empeño para hacerlo lo mejor posible. Y lo estoy logrando, a mis compañeros cuando no sé algo les pregunto, cuento con un capataz, Cardozo, que me apoya muchísimo, y a veces hace que algunos compañeros no lo quieran mucho. Por eso, no es fácil trabajar con muchos hombres, sin sentir esa presencia masculina de hipermachos, nosotros somos los que mandamos acá y los que decidimos cómo tenés que hacer tu trabajo. Y en realidad yo sé muy bien cómo hacer mi trabajo.