Moción a presentarse mañana en la Junta Departamental por el edil Beder Mendietta:
El pasado miércoles 15 de marzo, recordamos el fallecimiento de Wilson Ferreira Aldunate. 28 años han transcurrido desde la desaparición física del último caudillo del Partido Nacional.
Hace 28 años en medio de la congoja de toda una nación, emprendió su viaje a la eternidad Wilson Ferreira Aldunate, el último de los grandes caudillos orientales.
Su figura sigue siendo motivo de orgullo para el país y su Partido Nacional. Por eso su evocación es permanente y un verdadero mandato de la historia para que se proyecte en nuevos tiempos.
Sin pretender trazar una semblanza de su vida en lo que sería una apretada síntesis, hay fechas que son verdaderos hitos ineludibles a la hora de evocar su inmensa figura de estadista, y que debemos mencionar. Fue Diputado y Senador desde el año 1954 hasta 1963 en que, por mandato del Consejo de Gobierno presidido por Don Daniel Fernández Crespo, ocupó el cargo de Ministro de Ganadería y
Agricultura. En 1970-71 se creó el Movimiento “Por la Patria” que lo llevó como candidato a la presidencia de la República. Junto a Carlos Julio Pereyra conformaron una fórmula arrolladora que
conmocionó la vida política del país. Todos recordamos a “Nuestro Compromiso con Usted” no sólo como un programa de gobierno concebido para agitar un tiempo electoral, sino formulado como un severo diagnóstico de la República de entonces, con planteos de sus respectivas soluciones verdaderas y posibles. Habiendo apenas perdido en una elección en la que el recuento de votos fue sumamente
discutido, resultó ser a la postre el gran victorioso en la admiración popular.
Electo Senador llenó el vacío que había dejado con su fallecimiento el Dr. Luis Alberto de Herrera y como éste, pasó a ser el gran fiscal de la Nación con sus memorables intervenciones parlamentarias.
Los tristes sucesos de 1973 lo llevaron a un largo y penoso exilio, no sin antes despedirse de su pueblo aquella noche del 26 de junio con su histórico “Viva el Partido Nacional”.
Después de 11 años predicando democracia en los estrados del mundo, perseguido por la dictadura, regresó al país en junio de 1984, rodeado del cariño de sus compatriotas. Pero al
descender del buque que lo trajo desde Buenos Aires –donde como no podía ser de otra manera le acompañaban dirigentes nacionalistas sanduceros, entre ellos el entonces Diputado
Rubens Francolino y su hijo Juan Raúl Ferreira- fue detenido y conducido preso a Trinidad.
Preso y proscrito, otros negociaron salidas electorales sin Wilson como candidato. Las elecciones fueron un 28 de noviembre y como para certificar que las hicieron expresamente
con Wilson entre rejas, dos días más tarde, el 30, fue liberado. Los kilómetros recorridos en su viaje desde Trinidad a Montevideo fueron testigos, a la vera del camino, de la más
formidable manifestación de apoyo de miles y miles de uruguayos libres. Y cuando muchos pensaban en una oratoria cargada de pesar y acaso de fuertes reproches, vibró en la noche la palabra de Wilson, con inmensa alegría reflejada en su sonrisa, saludando la democracia, la vigencia de sus
instituciones y su apuesta patriótica a la gobernabilidad. Flamearon las banderas de todos los Partidos. Los compatriotas no querían estar lejos de él. Todo un pueblo lo
aplaudía y vivaba su nombre, porque a quien tenían enfrente era un hombre que había sabido luchar por la libertad de su Patria.
Wilson Ferreira Aldunate fue un inquebrantable defensor de la dignidad en el ejercicio de las cosas públicas. Por eso es bueno que cuando la oportunidad se presenta evoquemos la figura incomparable de Wilson, incorporándola a perpetuidad en esa historia que él tanto defendía.
Por todo esto el mejor mensaje que hoy le damos es que al viejo tronco que con raíces muy hondas inició, se han plegado miles y miles de jóvenes que han elegido las viejas banderas
del Partido Nacional para salir a trabajar con esa sangre nueva que va a militar, en el Partido que él tanto defendiera. Wilson fue un testigo corajudo de la verdad y no se pudo callar nunca
frente a aquel golpe de estado. Levantemos nuestras manos en alto y miremos hacia el cielo
en señal de victoria. Seguro que cuanto más historia se enseñe, más blancos habrá.
¡Viva Wilson, viva el Partido Nacional!
Que mis palabras pasen los medios de comunicación del Departamento, a los Diarios El País y El Observador, al Directorio del Partido Nacional, a la Comisión Departamental Nacionalista de Paysandú, y a su familia, en la persona de la Señora Susana Sierra de Ferreira.
Muchas gracias Señor Presidente.

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