Escribe Juceda
El brasileño César Cielo, campeón olímpico y mundial en 50 m libres de natación, no logró el cupo a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en la última prueba clasificatoria de la temporada.
Cielo quedó tercero en la final, fuera de los puestos que otorgan la clasificación a la cita olímpica.
En las semifinales Cielo logró el tiempo mínimo exigido por la FINA para la clasificación olímpica, pero el otro requisito exigido era terminar entre los dos primeros en el torneo.
Tras la final, Cielo declaró a la televisión SporTv que estuvo «muy por debajo» de sus posibilidades y pidió «disculpas» a la afición brasileña, aunque consideró que su país está «muy bien representado» en Río.
Al leer esta noticia enseguida nos vino a la mente una conversación que cierta vez tuvimos con el recordado Esteban “Cuerito” Masseilot. Muy buen remero y nadador.
Un bote uruguayo había vuelto de una competencia panamericana, con una medalla colgada en el cuello de los integrantes de un doble sanducero.
Posteriormente ante la presencia de otra competencia internacional, la Federación Uruguaya decidió que hubiera eliminatorias.
En Paysandú entendíamos que los sanduceros se habían ganado el derecho de ser los elegidos. Que como el bote no era de un club montevideano, pasaba eso.
Se lo comentamos a “Cuerito” y no olvidamos lo que nos contestó: “está bien, hay que ver como están hoy, puede haber otros que estén mejor”.
Respetamos la palabra tan autorizada de Masseilot, pero no quedamos convencidos del todo.
Hoy que el mejor nadador de Brasil no se clasifica y está muy por debajo de sus tiempos, comprendemos que la verdad la tenía “Cuerito”.
Es como decir en el fútbol “con el nombre no se gana”, diariamente hay que estar dando pruebas de valía.