Terrorismo y homofobia
Escribe Lic. Rafael Winter (Rufo)
Nuevamente el mundo se ha visto conmocionado a raíz de la masacre que tuvo lugar en Orlando (Florida, EEUU) en la cual medio centenar de personas murió y aproximadamente otros tantos fueron heridos. Este desastre fue definido por el Presidente norteamericano como «un acto de terror y odio». Extremismo autóctono. «Terror interno». Pero terror al fin.
La tragedia tuvo lugar en la concurrida discoteca «Pulse», popular entre los habitantes homosexuales de la ciudad. Al momento de escribir estas lineas aún queda a los investigadores por averiguar y comprobar. El asesino es un norteamericano de origen afgano inspirado en Isis (Isis reivindicó el atentado). De todos modos, aún en el caso de que el asesino fuera un «lobo solitario» sabemos muy bien-también los uruguayos-que dicho lobo solitario por lo general actúa «inspirado» en alguien.
De acuerdo al padre del asesino su hijo tenía tendencias homofóbicas.
Cuando un atentado terrorista apunta a -entre otros- mujeres, negros, judíos u homosexuales esta muy claro que allí hay algo más que el ya de por sí horrible terror. Hay discriminación.
Estamos en una época, funesta por cierto, de auge del fundamentalismo islámico, del cual Isis es el «ejemplo» más extremo.
El prejuicio, discriminación, contra distintos colectivos (sean estos minoritarios o no) se origina muchas veces, aunque no se lo quiera admitir, en culturas y religiones. Ese prejuicio sigue en mayor o menor medida latente y es capaz de desencadenar masacres como la de Orlando.
En la mayoría de los países digamos que civilizados no se ha llegado a tales extremos pero el prejuicio está. Contra el mismo debemos luchar, educación y legislación mediante. Es una lucha del día a día.
Claro que es difícil. Entre otras razones porque el problema esta-en lo que a religiones se refiere-en las fuentes y en algunas de sus interpretaciones.
Es muy difícil erradicar las fuentes milenarias. Peor aún: los fundamentalistas -e incluso muchos que no lo son- piensan o se comportan (en el tema que nos ocupa) en menor o mayor grado de acuerdo a dichas fuentes. Lo que sí es posible -o debería serlo- es relativizarlas, minimizarlas, actualizarlas, darle un sentido y contenido más humano. Especialmente y por sobre todo cuando las mismas contradicen abiertamente lo que es la tolerancia (en el buen sentido del término), los Derechos Humanos y el total y absoluto derecho a la diversidad del tipo que sea.
En cuanto a este horrible hecho puntual aún quedan cabos por atar.
Manifestamos nuestra solidaridad. Nos ha tocado en carne propia vivir estos hechos. Muchas, demasiadas veces. Todos en general y quienes hemos conocido y conocemos lo que es la discriminación en particular debemos-sin excepciones-sentir empatía.
Y manifestarla.