Llamado a sala en la Junta Departamental
Un intercambio de mensajes vía celular entre dos funcionarios de la Intendencia derivó en el llamado a sala en la Junta Departamental del jefe comunal, que no concurrió sino que estuvo representado por el director de la Asesoría letrada Federico Álvarez y la titular de la Unidad de Género Mariela Coiro. El tema cobró relevancia cuando ediles blancos tomaron el tema y lo vincularon con el caso de otras mujeres ajenas a la Intendencia en relación al mismo funcionario, y lo magnificó diario El Telégrafo cuando dio amplia cobertura al tema refiriéndose a un “jerarca de confianza del Intendente”.
En respuesta a la edil interpelante, Gabriela Gómez, del Partido Nacional, ambos jerarcas desmintieron en forma tajante que se tratara de un acoso laboral o sexual, sino de un intercambio de mensajes entre dos personas adultas, que trabajan en oficinas diferentes.
Incluso la abogada Mariela Coiro dio lectura a los comentarios que la funcionaria hizo, en forma jocosa sobre el tema, en las redes sociales.
El funcionario en cuestión, integrante de una lista del Frente Amplio, es funcionario administrativo presupuestado de la Intendencia, no ocupando cargo jerárquico, destacó Álvarez, quien detalló la reunión que el Intendente había mantenido con la funcionaria, y sobre el cual Caraballo dio detalles en su perfil de Facebook.
Por su parte, Coiro explicó que la funcionaria en cuestión le había exhibido los mensajes objeto de la polémica, insistiendo, al igual que Álvarez, que consistían en un intercambio consentido, que incluía algunas fotografías.
La batahola se suscitó cuando la directora de Género comparó el tema con el episodio de la Casita del Parque el cual, subrayó, sí revestía gravedad, no como “el circo” que pretendía ahora el Partido Nacional, que “bastardea una causa” por la cual el Frente Amplio siempre ha luchado, enfatizó la jerarca. Los reclamos airados de los curules blancos obligaron a intervenir al presidente del deliberativo, Jorge Dighiero.
Bajo el encabezado “Elevar el nivel de la política”, el Intendente relató en la red social que “en el pasado mes de marzo, una funcionaria de nuestra Intendencia solicitó ser recibida por este Intendente, a lo que accedí con gusto. Entre otros temas, me puso en conocimiento sobre un intercambio de mensajes -de tenor íntimo- que ella mantenía con un compañero de trabajo, que es un funcionario de carrera desde hace muchos años y a quien al inicio de nuestra gestión le asignamos un cargo de mayor responsabilidad que el que hasta entonces tenía.” “Como corresponde -continúa- tomé nota de la situación y solicité el debido asesoramiento. Los informes preliminares recabados coincidían en que el caso no configuraba causal de acoso de ningún tipo. No obstante, a los pocos días convoqué a dicho funcionario expresándole que, aún cuando esos intercambios tuvieren naturaleza privada y se hicieran por fuera del horario de trabajo, resultaban totalmente improcedentes, tanto por motivos éticos como funcionales. Si bien estos funcionarios no trabajaban en la misma repartición, y por ende no existía línea jerárquica entre ellos, el proceder no se correspondía con lo que nuestro gobierno espera de funcionarios de confianza, aun cuando sean de tercera o cuarta línea de responsabilidad. Por ese motivo, en ese mismo momento le expresé que había perdido nuestra confianza y que por ende, dejaba de ser jefe administrativo de su área, regresando a desempeñarse en su anterior función. A raíz de esto, el 18 de marzo dicté la resolución y se procedió en consecuencia”.
Caraballo opinó que “hay un claro esfuerzo de los ediles nacionalistas por transformar eventos de esfera privada entre dos funcionarios municipales en un hecho de relevancia política, tratando de crear donde no hay, un evento que equipare los oscuros sucesos acontecidos en la pasada administración y que todos recordamos perfectamente. Somos actores políticos y conocemos las reglas del juego, pero como en todo juego, hay límites. Nosotros no subestimamos a nadie, pero pedimos que nadie nos subestime. Intentar darle relevancia pública a un asunto privado, aprovechar el atractivo del morbo y querer volcarlo a la acción política para hacer creer que somos todos iguales, es subestimar la inteligencia de todos. No vamos a jugar en ese lodo.” “La sociedad de Paysandú espera otro nivel en sus dirigencias, espera más talento puesto al servicio de solucionar los problemas, y no políticos que llamen a la prensa para hacer público lo que encuentran en conversaciones particulares” concluyó.
No satisfecho
Por su parte el PN declaró no darse por satisfecho por las explicaciones
dadas por los representantes asignados por el intendente y manifestó
“la condena al Ejecutivo Departamental presidido por el Dr. Guillermo
Caraballo, a la maniobra de encubrimiento y ocultamiento a los efectos
de proteger una persona de su confianza de probada militancia política
en la fuerza de gobierno”.
Además reprobó al cuerpo de ediles del Partido de Gobierno que “en
conocimiento de tales hechos, no hizo nada”.
El PN además rechazó el “no uso de los instrumentos o herramientas legales pertinentes para aclarar tales hechos, como son la vía administrativa y judicial (penal), por parte del Gobierno Departamental”.
Finalmente “repudia la maniobra de victimización de las implicadas llevada
adelante por este Ejecutivo Departamental, al descalificar su denuncia,
al no proporcionarles asistencia por medio de la unidad que tiene
competencia que es la de Género, Generaciones y Derechos Humanos
de la IDP, y de habilitar los protocolos nacionales en tal sentido”.
En otro orden el PN pidió la creación de una Comisión Preinvestigadora.