Escribe Juceda/
Juan Erochenko, el popular “ruso de los aviones” como tan bien lo describe la popular Sinfónica de Tambores, se nos adelantó en ese viaje que sólo tiene pasaje de ida.
De los grandes paracaidistas uruguayos, representando a Paysandú fue bicampeón nacional.
El Ruso era un tipo querido, siempre dispuesto a dar una mano al deporte. A la sociedad. En cuantos festivales de paracaidismo colaboró.
Recordamos los del Parque Artigas, en ocasión de los importantes acontecimientos realizados allí. Junto con varios paracaidistas del Aero Club sanducero “aterrizaban” en el césped del principal coliseo deportivo sanducero.
Nos quedó grabado cuando el entonces club sanducero San Francisco inauguró una cancha en Bv. Artigas casi Av. Soriano. Hoy allí hay varias viviendas. Uno de sus muchos amigos era el recordado Héctor “Nene” Migliónico, quien le hizo una apuesta al Ruso. Este decía que se tiraba en paracaídas con la pelota que se jugaría el partido inaugural y que caía justo en el centro del campo. Era una apuesta fuerte, de varios kilos de carne roja y litros de la bebida del dios Baco. ¿Qué sucedió? El Nene Migliónico perdió la apuesta. Juancito cayó justo en el medio del campo de juego.
Tuvimos el honor de conocerlo a Juan, de cultivar su amistad. Por eso afirmamos que se nos fue un gran tipo, un gran deportista.