El intendente departamental Guillermo Caraballo escribió una columna de opinión en el periódico quincenal El Cambio que también se puede leer en elcambio.uy. A continuación la reproducimos.

Al cumplir un año al frente del gobierno departamental es un buen momento para realizar una evaluación de la marcha de esta administración. La ejecución de nuestro proyecto ya exhibe puntos altos. En apenas doce meses desde la Intendencia de Paysandú recuperamos credibilidad social y el peso político a nivel nacional; replanteamos el diálogo social en temas centrales de la administración municipal como el tránsito y las obras de infraestructura, y elevamos la mira con proyectos que trascenderán el período.
El 9 de julio de 2015, tras la victoria en las elecciones departamentales de mayo, el Frente Amplio retomó las riendas de la Intendencia de Paysandú. De inmediato conferimos un fuerte perfil innovador y aperturista a la gestión. Con un equipo de trabajo joven, ciñéndonos al programa de gobierno frenteamplista y con la firme decisión de cumplir cada uno de los compromisos asumidos en la campaña electoral, comenzamos a contabilizar logros, incrementamos el diálogo con el gobierno nacional y devolvimos el peso político a la Intendencia.
La Intendencia no tenía convocatoria con la gente, no era creíble. Hoy ha recuperado peso en la sociedad. Ese ha sido uno de los esfuerzos realizados por el gobierno departamental en este primer año de gestión.
La Intendencia había perdido peso y legitimidad institucional. No convocaba, no generaba confianza, no era capaz de liderar procesos ni de plantear un diálogo productivo con la ciudadanía.
Cuando la Intendencia sale a presentar a la sociedad un plan vinculado al mejoramiento del tránsito en un esquema de diálogo social, recobra legitimidad social. Cuando, junto a otros actores institucionales y sociales, da respuestas satisfactorias ante la emergencia de las inundaciones de enero y abril, acumula prestigio social. Cuando intensifica su diálogo con el gobierno nacional, en una lógica de peso político, se alimenta la institución pública y se sitúa a Paysandú por encima de la media nacional.
Estos logros también se explican a partir de la conformación de un equipo de gobierno joven, equitativo en cuanto a género, que puso a disposición de Paysandú toda su energía, su profesionalismo y acento político.
Esa característica de trabajar trascendiendo la urgencia, ha permitido estructurar e involucrar a diferentes actores sociales en proyectos de largo aliento, centrados en problemáticas de fondo. Un claro ejemplo de esto es el reimpulso a las políticas de realojos orientadas hacia las personas más vulnerables, aquellas cuyos hogares son permanentemente afectados por las crecidas del río Uruguay.
En este sentido, además de atender la emergencia y brindar inmediata respuesta a los damnificados en cada inundación, se comenzó a trabajar intensamente para realojar a las familias más expuestas, al tiempo que se buscó el respaldo del gobierno nacional para la ejecución de obras de ingeniería que eleven la cota de inundación. Esto fue complementado con acciones concretas para evitar, a través del fortalecimiento de la inspectoría territorial, nuevos afincamientos en los predios donde vivían las familias realojadas, cuyas viviendas precarias fueron demolidas con una lógica de recuperación y resignificación del espacio. Estas son cosas nuevas que, justamente, hablan de gobernar.
La apuesta a proyectos de orden estructural también se refleja en el planteo de un Plan Estratégico de Obras para la recuperación y modernización de la vialidad urbana de la capital departamental, con importantes intervenciones en el interior, financiado a través de la herramienta de fideicomiso. Si bien el proyecto original, de 15 millones de dólares, no contó con el apoyo de la bancada nacionalista en la Junta Departamental, se redimensionó el proyecto y, en base a un monto menor, próximamente comenzará la ejecución de un plan B, con importantes intervenciones en la vialidad urbana que incluyen la urbanización de gran parte de la zona norte; ensanchamiento y modernización de las principales vías de circulación, así como construcción de ciclovías y el incremento de elementos de ingeniería vial.
Como viene siendo la norma, el planteo de este proyecto de obras de infraestructura se realizó en el marco de un amplio diálogo social con la ciudadanía e instituciones de diversa índole.
Teníamos que dejar de lado la lógica de “atar con alambre”, que es un buen negocio para los actores políticos en el corto plazo, pero en términos de sociedad un mal negocio. Entonces, el salto que planteamos con este Plan de Obras, que en Paysandú no existía, es la solución estructural del problema vial, con una nueva visión, con una forma distinta de encarar el problema.
En base a una estrategia similar, con una visión a largo plazo, se abordó inmediatamente la problemática del tránsito, que al comienzo de la gestión exhibía indicadores alarmantes, con alta siniestralidad, desconocimiento de la autoridad y una percepción social muy negativa, pesimista; con una Intendencia debilitada institucionalmente, incapaz de ejercer la autoridad y deslegitimada en su rol administrativo.
Con apoyo del gobierno nacional y una profunda reorganización administrativa, la situación se revirtió en pocos meses y se elevó la mira planteando un amplio diálogo social que involucró a instituciones, organizaciones barriales, autoridades de la Educación, representantes de empresas aseguradoras, entre otros, en el marco de una estrategia orientada a avanzar juntos en la búsqueda de soluciones, promoviendo los imprescindibles cambios culturales para modificar la situación.
Las medidas administrativas, las intervenciones en obras con repercusión en el tránsito, sumado a las medidas de fiscalización, de educación y de difusión, han sido este año uno de los cambios más significativos.
Se cumplió con el compromiso de modernizar las relaciones laborales y convocar a un ámbito de negociación colectiva con los trabajadores municipales. Se firmó un convenio de cooperación con la Oficina Nacional de Servicio Civil para la readecuación escalafonaria y se concretó el histórico traslado de las direcciones de Vialidad, Alumbrado y Construcciones hacia un predio cedido en comodato con Ancap, incrementando sustancialmente las condiciones de trabajo de centenares de funcionarios.
Hoy podemos decir que todo lo que se fue planteando, se fue concretando.
A las iniciativas de orden estructural, también se sumaron otras que constituyeron una satisfacción extra por la repercusión y beneplácito que generaron a nivel de la sociedad sanducera y de todo el país, como el cierre definitivo del Zoológico Municipal para dar paso a un proyecto de resignificación de un enorme espacio verde que se convertirá en un jardín botánico. Este, así como otros, son hechos que surgen como demanda de la sociedad que desde el gobierno departamental tenemos que leer con atención.
El proyecto de gobierno se sustenta en la transparencia, en el diálogo con todos los sectores de la sociedad y en políticas de amplio acceso a la información. Esto ha quedado de manifiesto con la divulgación de todos los detalles de litigios judiciales heredados de la anterior administración y de los resultados de una auditoría que era además compromiso de campaña.
El diálogo permanente con todos los actores de la sociedad es una seña de identidad de nuestro gobierno.
Las señales son claras: el Presupuesto de la actual administración destina el 75% de los recursos a infraestructura vial, recolección de residuos, cartera de tierras, alumbrado y espacios públicos. Hay un proyecto que tiene claramente identificadas las prioridades y un compromiso con el cumplimiento de lo acordado con la ciudadanía.
Hemos hecho un listado de compromisos asumidos en la campaña y de los compromisos cumplidos. Estamos cumpliendo con nuestra palabra y con la gente, y este gobierno seguirá en ese camino.