Por Juan Andrés Pardo

El fin de semana pasado con mi compañera hicimos turismo en Guichón.
Sí, fuimos turistas en Guichón. Hago la aclaración, porque no son pocos los sanduceros que creen que el turismo en Paysandú es una realidad lejana. Y muy posiblemente más de uno se estará preguntando en este mismo instante: “¿Qué podés hacer en Guichón?”.
Se trata de una apreciación que comúnmente es repetida por más de un sanducero cuando se refieren a su departamento en general.
Sin embargo, permítanme decirles, que se trata de una percepción errónea y quiero plantear humildemente algunas cuestiones disparadoras y claves al respecto.
¿Cuántos en realidad conocen las bellezas naturales y la riqueza histórica que posee Paysandú? ¿Este departamento está lo suficientemente preparado para atender al turista?
En cuanto a la primera pregunta -un tema al cual ya nos hemos remitido por este medio en otras ocasiones- creo que Paysandú necesita una comunidad más sensibilizada y con mayor conocimiento en lo que concierne al patrimonio histórico y natural del departamento.
Esto no lo escribo solamente pensando en lo estrictamente turístico, sino también por la importancia que implica a la hora de consolidar la identidad local de una sociedad. Porque al fin y al cabo, es como dice la canción de Larbanois y Carrero, “árbol sin raíces no aguanta parado ningún temporal”. Es necesario que cada comunidad conozca sus raíces, no por simple nostalgia, sino para caminar hacia el futuro.
Posiblemente no serán tantos los que sepan que en Guichón –más allá de las tradicionales termas de Almirón- existe una posada donde se pueden disfrutar piscinas de agua caliente y masajes terapéuticos; que se pueden realizar más de diez circuitos por lugares de interés histórico y de maravillosa naturaleza a cargo de guías locales; o que se pueden comprar yuyos de uso medicinal en una farmacia natural ubicada en la Calzada de Pérez.
Pero también, posiblemente no sean tantos, los que conocen la historia de la Heroica, la de Purificación o sobre el pasado indígena que habitó estos suelos. Tampoco serán muchos quienes saben de la existencia de la mayor área boscosa del Uruguay -declarada protegida a nivel nacional- en Montes del Queguay, mismo entorno donde se encuentra la pintoresca Cueva del Tigre.
En cuanto a la segunda cuestión, comienzo haciendo referencia a una situación puntual que creo muy representativa para reflexionar sobre el tema.
La Semana de la Cerveza en Paysandú, es la semana donde mayor cantidad de visitantes y turistas llegan al departamento. Puntualmente el día sábado, es históricamente el día en el que se da el mayor movimiento de público en la ciudad. Sin embargo, en ocasión de la reciente Semana de turismo, durante ese día no hubo ni casas de cambio, ni rentadoras de vehículos, ni redes de pago (donde se podían comprar las propias entradas para espectáculos de la Semana) abiertos al público. Y vaya si serán de especial interés para los visitantes esos servicios.
Si queremos un Paysandú turístico, es necesario que la sociedad (actores públicos, privados y la comunidad) CREA en que ello es posible. Esta es la pieza fundamental del engranaje y no tengo dudas de que con esfuerzo y voluntad de todos se puede.
Recientemente se llevó a cabo en Casa de Cultura una actividad en la cual expusieron distintos actores turísticos de Colón, en el marco de las “Jornadas de Formación Turística-Cultural Integrada” entre las ciudades vecinas. Ocasión en la cual Silvia Vallory -referente indudable del desarrollo turístico colonense- remarcó algo en este sentido: “la reflexión de la sociedad sanducera con el turismo es la clave, sin la participación de la comunidad es difícil lograr el impulso del sector turístico”.
Y ya que hablamos de Colón (ciudad de destaque a nivel turístico) resulta interesante mencionar que los actores turísticos que estuvieron presentes en dichas instancias, no ocultaron su asombro con la riqueza histórica y natural que Paysandú posee. Si repasamos la historia regional, resulta paradójico señalar que el impulso del turismo en la zona fue iniciado décadas atrás por los sanduceros. Esto es algo que el museólogo y docente colonense Fabián Berger subrayó en su ponencia en Paysandú.
Lo que se precisa es un cambio cultural en el cual el desafío –muy grande por cierto- está también en superar la barrera que supone el viejo modelo de “Paysandú ciudad industrial”.
El potencial turístico con el cual Paysandú cuenta es muy importante. Está en nosotros mismos adoptar al turismo como una posibilidad de desarrollo local apostando a convencernos de la existencia de dicho potencial y en profesionalizar los servicios para brindar a los visitantes. De esta manera, no tengo dudas de que Paysandú tiene muy buenas chances de hacer realidad su desarrollo turístico.
Solo es cuestión de fe.

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