Zona litoral rezagada con respecto al sur

Promoviendo desigualdades

 Escribe Mariannina Álvarez

Un estudio pone en debate los efectos de la política gubernamental de promoción de inversiones en Paysandú y la región.  

“Efectos territoriales del régimen de promoción de inversiones. Una mirada al caso de Paysandú” se titula el informe de Jorge Leal, docente del Departamento de Ciencias Sociales del CENUR Litoral Norte, Universidad de la República. El trabajo permite reflexionar sobre la política de promoción de inversiones promovida desde el gobierno, y en qué medida la misma permite impulsar el desarrollo de esta zona del país, superando las desigualdades existentes entre las distintas regiones. Las conclusiones a las que arriba no son alentadoras, en la medida que “el objetivo de descentralización no se viene cumpliendo”, y se constata una “tendencia a la concentración de las actividades económicas y el empleo en la región central”.

Las intenciones

Según señala la página web de la Unidad de Apoyo al Sector Privado (UNASEP), del Ministerio de Economía, la ley 16.906 establece el marco jurídico “para la promoción y protección de las inversiones que se realicen en territorio nacional. Declara de interés general la Promoción y Protección de Inversiones y el tratamiento de igualdad de las inversiones realizadas por inversores nacionales y extranjeros. Las inversiones serán admitidas sin necesidad de autorización previa o registro. Respecto a estímulos a inversiones específicas, podrán acceder al régimen de beneficios, las empresas cuyos proyectos de Inversión o la actividad del Sector en el que desarrollan su giro, se declaren promovidas por el Poder Ejecutivo. Queda establecida una comisión conformada por integrantes de distintos ministerios, la cual asesora al Poder Ejecutivo a la hora de declarar cada proyecto de inversión como promovido (Comisión de Aplicación de la Ley 16.906 – COMAP).”

Uno de los aspectos que prioriza la norma es la generación de empleo directo e indirecto. Se estimula también la generación de un entramado de pequeñas y medianas unidades económicas. Se plantea como objetivo la descentralización geográfica, de manera de revertir la distribución desigual en el territorio nacional de las actividades económicas y el empleo. En tal sentido, el Decreto 2/2012 incentiva aquellas inversiones que promuevan emprendimientos en los departamentos de menores recursos, así como también en los barrios de menor desarrollo en Montevideo.

No obstante estas intenciones, un mapa de la distribución de los proyectos, las inversiones y los empleos en el período 2009-2015, muestra que la mitad de las iniciativas se destinan a Montevideo, y si sumamos los emprendimientos dirigidos a los demás departamentos de la zona sur (Canelones, Maldonado, Colonia y San José), la cifra supera los 7 de cada 10. Paysandú reúne el 2,1 por ciento de los proyectos y de los empleos. Al resto de la región litoral noroeste no le fue mejor. Artigas recibe un 1,2 por ciento, Salto el 3,1 y Río Negro un 2 por ciento.

En cuanto al reparto por sectores, la industria concentra el 58,3 por ciento de la inversión, y el agro el 34,7 por ciento. Más lejos figuran Turismo con el 3,1 por ciento, Servicios con 3,0 y Comercio con 0,9.

De acuerdo a datos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), los proyectos aprobados para Paysandú para el sector agropecuario en el período 2008-2013, en el marco de la ley de promoción de inversiones, totalizaban 90 millones de dólares. El MGAP destaca la importancia de la política de promoción de inversiones, en base a que “la reducida inversión era un problema estructural en Uruguay, lo que explicaría en parte el escaso dinamismo de largo plazo a nivel macroeconómico. Ello se revirtió a partir de 2003”.

Los (pobres) resultados

El documento detalla la “calidad del empleo en los principales sectores de la demanda regional”. En la citricultura se registran bajos salarios, para empleos que son de carácter zafral, y con sindicatos por empresa. En la horticultura hay bajos ingresos, zafralidad, y ausencia de sindicalización. También en el área de turismo se pagan bajos salarios, indica el informe, aunque con mayor estabilidad laboral. En cuanto a los sindicatos, existen en algunas ocupaciones, pero con un bajo porcentaje de afiliados. En la forestación los salarios son bajos, aunque mejores que otros sectores de empleo rural, ocho meses de actividad y existen sindicatos, pero con un bajo nivel de afiliación. En la industria manufacturera los salarios dependen de si son empleos tercerizados o no, hay estabilidad- aún cuando hay rotación por seguros de paro- y actividad sindical en un área donde la misma ya es una tradición. En el rubro de arándanos se abonan bajos sueldos, hay una marcada zafralidad, con dos meses intensivos de trabajo, y sindicatos en algunas empresas.

Paysandú se encuentra a mitad de tabla en cuanto al porcentaje de informalidad laboral, ocupando el décimo lugar con un 29,5 por ciento. La primera posición la ocupa Cerro Largo con un informalismo de 44,5 por ciento, en una tabla que cierran San José con 24,5 y Montevideo con un porcentaje muy inferior a los demás departamentos: 16,7.

Más retrasado se encuentra Paysandú en el ranking de “ingresos medios por departamento en relación l ingreso medio nacional”. Según datos de 2011 en base a la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística, ocupa el lugar 14, ubicándose Montevideo en primer lugar, seguido por Maldonado, y en el último Cerro Largo. En cuanto a otros departamentos de la región litoral, Río Negro ocupa el puesto 7, Salto el 12, y Artigas el 17.

El PBI per cápita en el año 2011 muestra a Paysandú en el lugar 12, y en octavo lugar en cuanto a porcentaje de hogares en situación de pobreza (5,9) según datos de 2015. En tanto, ostenta el noveno lugar en porcentaje de jóvenes de entre 14 y 24 años que no estudian ni trabajan.

Una de las estadísticas más preocupantes, muestran que Paysandú es el departamento con mayor porcentaje de hogares con hacinamiento en 2015, con un 4,8 por ciento, el doble del promedio nacional.

Además, un 28 por ciento de sus hogares cuenta con “al menos una necesidad básica insatisfecha en artefactos de confort”, en una lista encabezada por Artigas con 44 por ciento.

Desigualdad  entre departamentos

En un trabajo de 2014, el mismo autor señalaba que “parte del cuadro de situación que sostiene la política de promoción de inversiones, es el referido a que, a pesar de la pretendida homogeneidad con la que históricamente se asocia a Uruguay, existen significativas desigualdades entre los diferentes espacios sub-nacionales, las que se intentan subsanar con este tipo de iniciativas. En lo que al mencionado rasgo refiere, desde su surgimiento el país ha presentado una configuración territorial desequilibrada de tipo macrocéfala, con un fuerte fenómeno de primacía urbana. Ese desequilibrio en la distribución poblacional es reproducido en el interior de la mayoría de los departamentos, donde es apreciable una fuerte concentración en las ciudades capitales. En dicha situación ha desempeñado un rol fundamental la migración de origen rural, la cual tuvo como causa primera a los procesos derivados del carácter expulsor de la explotación ganadera extensiva, a lo que se le sumó en la década de los setenta la introducción de tecnología moderna en la agricultura, desencadenando en una incapacidad de absorción de la fuerza de trabajo disponible. Estos flujos migratorios se dirigieron hacia las ciudades, pero principalmente a Montevideo, como puerto dinámico primero, y como centro fabril después. Durante el período de sustitución de importaciones (estrategia que se enmarca en el contexto de planificación regional con fuerte intervención del Estado central), la producción organizada según el modelo fordista se caracterizó por una fuerte concentración de la actividad económica, debido a la necesidad de continuidad física entre las partes componentes del proceso productivo, lo que incrementó la hegemonía de la capital como ‘ciudad industrial’ en detrimento de las economías regionales. Como excepción se destaca el estímulo a la conformación de algunos polos de desarrollo, como el caso de las ciudades de Paysandú y Bella Unión en el litoral, los que a posteriori sufrieron la crisis derivada de la imposibilidad de insertarse competitivamente en el nuevo mapa de economías abiertas.” “En el actual escenario surgen nuevas jerarquías territoriales, con matrices productivas y de servicios que dan lugar a mercados de trabajo específicos, lo que se traduce en desarrollos también desiguales, tanto entre regiones como al interior de las mismas. Ejemplo de estas reconversiones de las economías regionales es lo ocurrido en el litoral, donde, para fines del siglo pasado la región mostraba un retroceso en el contexto nacional, presentando con la excepción de Salto, una pérdida de posición relativa en el país durante las últimas dos décadas, en comparación con su dinamismo prevaleciente con anterioridad. Dicha pérdida responde a un conjunto de factores que operaron con singular fuerza en esta región, tales como la disminución del empleo en el sector industrial, y la reducción de la agricultura cerealera de exportación”.

Cambalache

De acuerdo a un resumen elaborado por el Ministerio de Trabajo con datos del Ministerio de Economía, en el primer semestre del año, en comparación con los seis primeros meses de 2015, creció un 5 por ciento el número de proyectos de inversión presentados desde el sector privado ante la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones, buscando su promoción y aprobación por el Poder Ejecutivo, aunque los montos comprometidos disminuyeron en un 27 por ciento, totalizando 543 millones de dólares.

La diferencia obedece, de acuerdo a dicha información, a que “los montos de pocos proyectos de gran porte de energías renovables (eólica, fotovoltaica y biomasa), en el primer semestre de 2015 alcanzaron un monto de 289 millones, mientras que en igual lapso de 2016 alcanzaron 29 millones.”

Las empresas que se presentaron en este semestre, plantearon como objetivos a plasmar a cambios de beneficios impositivos, incrementos en las ventas al exterior en 625 millones de dólares en promedio anual para el próximo quinquenio, inversión en producción más limpia: se planea invertir 61 millones de dólares con el fin de aumentar la eficiencia global y reducir riesgos humanos y al medio ambiente; inversión en investigación y desarrollo por tres millones de dólares.

“Los proyectos presentados en este semestre se ubican 53 por ciento en departamentos del interior y 42 por ciento en Montevideo, 4 por ciento se ubican en varios departamentos”. En cuanto a sectores de actividad, un 44 por ciento de las iniciativas corresponden a la industria, al área servicios un 22 por ciento, comercio 18 por ciento, agro 10 por ciento y turismo 6 por ciento.

Según el informe de la UNASEP de junio sobre las inversiones recomendadas al Poder Ejecutivo para acceder a los beneficios de la ley de promoción de inversiones, se trata de 54 emprendimientos que totalizan un monto a desarrollar de 71,5 millones de dólares. De esa cifra, “la inversión destinada a la incorporación de maquinaria y equipos fue 48,4 millones y la que tuvo como objetivo la obra civil fue de 23 millones, el resto corresponde a imprevistos”.

Los titulares de los emprendimientos recomendados en junio, asumieron el compromiso de aumentar su plantilla en 163 nuevos puestos de trabajo, en promedio anual para los próximos cinco años. Las empresas que utilizaron el indicador incremento de exportaciones, se comprometieron a aumentar las mismas en 14 millones de dólares. Son firmas que giran en los rubros “Frigoríficos y mataderos”, “Hotelería”, “Operador portuario (terminal de contenedores)”, “Construcción de obras de arquitectura e instalación eléctrica y de comunicaciones”, “Explotación agropecuaria mixta”, y “Servicios de tecnología en la información”.

De acuerdo a la información de COMAP publicada en la página web del Ministerio de Economía, entre los proyectos remitidos al Poder Ejecutivo con recomendación de aprobación en julio de 2016, dos correspondieron al sector comercio. Llama la atención que  uno de ellos consiste en la importación y comercialización de calzados, un rubro que se desarrolla en el país, por lo que se supone que el gobierno no debería tener interés en alentar la competencia de productos importados, en este caso mediante ayudas a través de la rebaja o exoneración de impuestos.

Las iniciativas en el rubro industrial refieren a la fabricación y distribución de productos panificados; producción de películas y programas de televisión; fabricación de productos para el agro; fabricación de vidrio; producción, acondicionamiento y comercialización de semillas y otros insumos para el mercado agropecuario nacional; fabricación de productos metálicos para uso industrial;  fábrica de bolsas papel / imprenta;  venta al por mayor de productos químicos y plásticos; producción , transmisión y distribución de energía eléctrica (lo cual también resulta llamativo, teniendo en cuenta que es UTE la que se supone tiene el monopolio en la materia).

Entre los proyectos de inversión en el área agropecuaria, su denominación no indica que presenten características especiales, que los hagan merecedores de beneficios extra. Ellos son “Producción agropecuaria y lechería”; “Cría ganado vacuno con destino a producción de carne”,  “Cultivo de cereales”; “Cría de ganado vacuno”, “Explotación agropecuaria mixta”. Otros beneficiarios son empresas de transporte de carga.

Si se observa el detalle de los proyectos recomendados por el Ministerio de Economía en meses anteriores, se encuentran una clínica que brinda servicios odontológicos; un autoservice; un comercio de venta al por mayor y menor de automóviles; instituciones de intermediación financiera; un estudio contable; un freeshop; una clínica médica es especializada en cardiología; una cadena de farmacias y perfumerías; una empresa explotadora de zonas francas; una rotisería, entre otras de las actividades que, al menos en teoría, cumplirían con los fines de la ley 16.906:  “Se tendrán especialmente en cuenta a efectos del otorgamiento de los beneficios, aquellas inversiones que: Incorporen progreso técnico que permitan mejorar la competitividad; Faciliten el aumento y la diversificación de las exportaciones, especialmente aquellas que incorporen mayor valor agregado nacional; Generen empleo productivo directa o indirectamente, Faciliten la integración productiva, incorporando valor agregado nacional en los distintos eslabones de la cadena productiva; Fomenten las actividades de las micro, las pequeñas y las medianas empresas, por su capacidad efectiva de innovación tecnológica y de generación de empleo productivo; Contribuyan a la descentralización geográfica y se orienten a actividades industriales, agroindustriales y de servicios, con una utilización significativa de mano de obra e insumos locales.” ¿Cuántas de las propuestas de inversión aprobadas recientemente cumplen dichos objetivos?. La aplicación del régimen de promoción de inversiones permitiría explicar los pobres índices de desarrollo de Paysandú y la región.

 

 

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