J.L.P., de 49 años, profesor del Instituto Tecnológico Superior, ITCP y de la Universidad del Trabajo del Uruguay fue procesado con prisión por asesinar  en Paysandú a su esposa, de 44, con quien estuvo 28 años de matrimonio. Declaró que lo hizo luego de que la mujer había intentado, aparentemente confabulada con el hijo de ambos, «hacerlo pasar por loco», en un asesinato que parece ser resultado del trámite de divorcio que había iniciado el hombre en agosto.  El homicida indicó que desde años atrás tenía problemas con su esposa debido a los celos de esta por una presunta relación que él mantenía, tornándose insostenible la convivencia entre ambos. Narró que su esposa en una ocasión ingirió pastillas con la intención de auto eliminarse. Según J.L.P., el jueves y el viernes de la semana pasada viajó junto a uno de sus hijos y su esposa a la Clínica Puigari, en Entre Ríos, Argentina, para efectuarse estudios médicos, y al regresar notó que se trataba de «algo organizado por su hijo para que le comprobaran que estaba loco», por lo que se sintió «desilusionado» y decidió suicidarse.

El domingo concurrieron junto a su hijo adolescente y su esposa a su chacra junto al arroyo San Francisco, donde tiene un container como casa habitación, con el fin de llevar a cabo su propósito, por lo que antes de retirarse, ingresó al container, colocó en su escopeta calibre 16 dos cartuchos, pero no se atrevió a dispararse debido a la presencia de su hijo. Se retiró del lugar, dejando el arma cargada encima de una estantería. El martes, luego de impartir clases en el ITCP, efectuó unas compras y se dirigió junto a su esposa nuevamente a la chacra.

El homicidio

Allí dieron toma a los caballos, recorrieron el campo, cocinaron, almorzaron y tomaron una siesta. Al regresar del baño su esposa le pregunto si él había interrumpido un trámite de divorcio iniciado por él a fines agosto. Al responderle que no lo había hecho, su esposa lo golpeó en el hombro con una sierra, dando comienzo una discusión. En un momento determinado, ingresó ofuscado al container para buscar la escopeta y salió a buscar a su esposa, decidido a darle muerte, observando que la mujer se encontraba cortando leña a unos 10 metros de distancia. Se acercó apuntándole con el arma y la llamó por su nombre. Al volverse su señora, le efectuó un disparo a la altura del pecho, pero «como no cayó, le disparó nuevamente». Tras corroborar que su esposa había caído al suelo y no respondía, optó por dar aviso a la Policía.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *