Una rocalla es un tipo peculiar de jardín, caracterizado por una decoración de estilo rústico en el que se pretende representar una versión aproximada a lo que la naturaleza nos suele mostrar en sitios con rocas superficiales.

Las plantas se sitúan entre piedras naturales y gravas, que además de contenedores, sirven de ornamento y, en ocasiones, se añaden como elementos decorativos, algunas fuentes o grutas.

La construcción de una rocalla corriente consiste en crear diversos canteros que estarán contenidos en receptáculos que se irán conformando con las rocas.

Los planos superficiales de los canteros deberán quedar en diversos niveles sucesivos, de modo que al terminar se haya salvado la diferencia de altura entre la base y la cima de la pequeña pendiente en la que la estamos implantando.

La rocalla se caracteriza en general por un terreno con buen drenaje, y la preponderancia de grandes piedras formando desniveles, preferentemente utilizándose una pendiente no muy pronunciada.

En cuanto a la ubicación, deben considerarse primordialmente tres aspectos: la topografía, el grado de asoleamiento y su posición relativa respecto a los posibles observadores.

La tierra a utilizarse debe aproximarse a una textura franca y para la mayoría de las especies sería conveniente que tuviera un buen porcentaje de materia orgánica. A la hora de plantar, debe hacerse en una cantidad necesaria de ejemplares por cantero, para que cuando alcancen su desarrollo definitivo cubran en lo posible la mayor parte de la tierra. Si no ocurre así el resultado será pobre. La reposición de las plantas no tiene que hacerse una sola vez al año, si es posible hay que proceder a la misma, en forma complementaria cuando el aspecto de la rocalla así lo demande.

Una vez terminados los canteros, debemos presentar los arbustillos que luego de observado el  conjunto y confirmados en sus emplazamientos, serán plantados. Pueden quedar algunos dentro de la rocalla, en lugares ya previstos o en ubicaciones más o menos periféricas.

El mantenimiento de una rocalla, requiere un riego adecuado, desmalezado, carpidas, así como tratamientos sanitarios en casos necesarios.

Téc. Fabián Mannise.