Escribe: Julio Scarmatto Bernasconi

De casualidad leía los otros días que el endeudamiento global, es decir lo que en todo el mundo se debe, asciende casi al 300% del PBI mundial. Es decir, y para que rápidamente se entienda, tendríamos que disponer durante 3 años la producción total del mundo, sin siquiera comernos un grano de arroz, para pagarles a los acreedores financieros.

Paradójicamente, esta  relación crece significativamente a partir de la crisis financiera del 2008, por lo cual el propio desastre generado principalmente por las entidades financieras ha llevado a que, a través de las políticas aplicadas, hoy le debamos aún más a los culpables de la crisis.

Solo con este dato, alcanzaría para afirmar que el mundo está totalmente desquiciado, pero, siempre hay un pero, varios datos más confirman absolutamente el desquicio humano.

Nuestra tierra, la naturaleza, tiene una determinada capacidad de recuperación y de regeneración en el tiempo, pero la estupidez humana a través de su consumismo desenfrenado, llevó a que por ejemplo en al año 2016 hayamos agotado la capacidad que tiene de recuperación la naturaleza en un año, ya en los primeros días de agosto. Para que se entienda le robamos a las generaciones futuras 5 meses.

Con estos dos datos, podemos entender claramente que nuestras vacías vidas de humanidad, que necesita cuánto chirimbolo le ofrezcan para creerse feliz, vive de prestado, del sistema financiero que hace su gran negocio y de la vida futura de nuestros hijos y nietos que solo heredarán nuestras miserias y nuestra mugre sofocando a la naturaleza.

Este maldito sistema, que por acción u omisión, todos hemos creado, nos lleva a pensar que merecemos un “mejor” estilo de vida, mejor consumo, mejor movilidad individual, mejor ropa, mejor celular, mejor gasto en ocio, mejor y mejor todo y como para convencernos aún más sentenciamos, hasta con orgullo, que para eso trabajo.  Si bien tengo mis serias discrepancias con esta arraigada creencia general y en la medida de lo posible en mi vida personal intento no aplicar esta lógica ilógica, para el punto que quiero desarrollar la daré por buena.

Tomemos como ejemplo el estilo de vida de un ciudadano medio de un país desarrollado, que visto desde nuestra posición de ciudadano medio de un país subdesarrollado de la periferia mundial colmaría, en principio, nuestro anhelado propósito de un “mejor” estilo de vida.

Según estudios, para tener todos un estilo de vida de por ejemplo un francés medio, hoy estaríamos necesitando la existencia de otros dos planetas Tierra, obvio sin gente, para poder cubrir el desgaste y la contaminación que ese “mejor” estilo de vida implicaría.

Evidentemente, ese “mejor” estilo de vida no es posible, al menos para todos. Nos sobra gente o nos falta mundo para que cierre esa ecuación. Y ahí vamos en este desquiciado mundo tratando que la ecuación cierre, un día miramos por el telescopio por si hay otro mundo, al otro día armamos una nueva guerra para disminuir algunos, otro día mandamos una sonda a Marte, al otro día encarecemos los medicamentos para ver si otros tantos se mueren. Un día una hambruna en Africa, un desastre natural en otro, una gripe aviar por allá, que se yo siempre alguien puede y debe morirse. Pero la ecuación sigue sin cerrar. Como de yapa queremos vivir más un día mejoramos las expectativas de vida, todos contentos, al otro día nos amargamos porque hay muchos viejos para pagar jubilaciones. Si no fuera tan triste la realidad daría para reírse.

En el estado actual de la realidad mundial hay un único sistema imperante que es el capitalismo consumista extractivista, no hay ni ha habido otro sistema, todas las ideologías están o han estado dentro de esa lógica, derecha o izquierda, individualismo o comunismo, liberalismo o socialismo, todos se basan en el capital y en su lógica de acumulación, de consumo y de extracción insana de los recursos naturales. Todas, más tarde o más temprano, manteniendo esa lógica, llegarán a la destrucción de un mundo sustentable.

En esa ecuación, capacidad de la tierra, población mundial y “mejor” estilo de vida existe una variable escondida y que juega un papel fundamental, esa variable es la imbecilidad humana, única área en la que todos somos extremadamente exitosos, lamentablemente.

No hace mucho el extraordinario físico Stephen Hawking expresaba que la vida humana solo sobrevivirá si conquista otro planeta, a estar por la realidad que vemos día a día seguramente le asista la razón. La pregunta que deberíamos formularnos es si vale la pena que sobrevivamos.