Por Franco De Los Santos

Ficha técnica:

Letras: Pablo Moreira

Arreglos corales: Chipi Torres

Coreografías: Florencia Vera

Directoras: Cielito Alvarez- Agustina Da Fonseca

La revista más antigua de Paysandú, realizó su debut cerrando la primera noche del concurso oficial de agrupaciones con un escaso público que tímidamente acompañó hasta pasada la medianoche de este jueves.

Como nos tienen acostumbrados, esta revista es forjadora de un gran semillero de talentos jóvenes, componentes que realizan sus primeras experiencias carnavaleras al mejor estilo de “carnaval de las promesas” Este año con la particularidad que el cuerpo de baile está integrado solo por chicas, sin la presencia masculina, un desmedro esencial a la categoría aunque no imprescindible. Se evidencia en la realización de trucos entre bailarinas o en formaciones coreográficas que deberían ser con una mayor contundencia.

La estética de la revista está bien cuidada, un vestuario acorde, insoslayablemente original, teniendo en cuenta que hay menores de edad no exhiben los cuerpos desmesuradamente en los diversos cuadros. Un maquillaje acertado, bien definido en colores vivos que se adecuan al vestuario y a la escenografía conservando una verdadera armonía visual.

La letra precisamente tiene altibajos, por momentos se generan instancias de reflexión y por otro flaquea de contenidos para afianzar la historia que se va desarrollando, carece de humor elocuente que direccionan a momentos de incertidumbre llevando a un desenlace esperado. Faltarían algunas mechas de humor recurrente que podrían ser del ámbito político o cosas que fueron sucediendo en el año para hacer partícipe al público y de esta forma tener una mayor respuesta.

Los puntos más altos del espectáculo son las puntas, es decir la presentación y despedida. La escenografía permanece inmóvil en todo el espectáculo sin cumplir casi ninguna función escénica, se debería hacer hincapié desde los quiebres escénicos hasta utilizarla en algunas coreografías como por ejemplo en el caso de la escalera.

La actuación destacada sin dudas está a cargo de Nicolás Pinasco, que lleva a cabo la mayor parte de la actuación con solvencia, no así de varios actores donde se observa una  gran falla interpretativa que redunda en los remates de chistes, falencias en la dicción cuando están frente al micrófono y en la puesta en escena cuando se generan pequeños baches entre una escena y otra. A su vez, se debería trabajar más la comunicación no verbal, es decir, la expresión corporal de algunas actrices cuando expresan sus parlamentos para exagerar desde lo corporal lo que se expresa verbalmente.

No se observan efectos musicales, apoyos sonoros ni visuales para nutrir las escenas que le darían más agilidad al espectáculo. Falta ritmo entre las escenas, no se trabajan las contraescenas sobre todo cuando se deja un mensaje al público. La mayoría de las actuaciones son lineales sin involucrar al actor al cuadro planteado. Un claro ejemplo de esta falla es el reggaeton instrumental que si bien coreográficamente está bien ejecutado no contribuye en nada, se corta la escena, desaparecen los actores, comienza el baile pero no es cantada, por lo tanto el hilo conductor se diluye.

Las coreografías están bien realizadas con un diseño muy particular para zafar de la carencia masculina, prolijas, coordinadas;  la bailarina más destacada del cuerpo de baile es Florencia Vera que se lleva todas las miradas por la actitud y presencia que transmite al bailar. La variedad musical es muy buena, recorren varios estilos musicales desde rock, disco, árabe, jazz, reggaeton.

La voz que más se destaca es de Pablo Moreira que también tiene a cargo este año la letra total del espectáculo, sin dudas mucha experiencia y trayectoria con varios premios ganados, excelente interpretación, precisa y potente que no deja de sorprender. Por otro lado los arreglos corales son aceptables aunque podrían ser mejores. Se destaca la voz de la debutante Yanina Freitas, hija del “Cabeza” que incursiona por primera vez en este carnaval.

Teenagers aporta mucha frescura y juventud que se precisa en la fiesta carnavalera, es un espectáculo aceptable, que le falta rodamiento y agilidad. Sabemos los pormenores que este grupo tuvo para salir, pero el público exige que luego de tantos años y de tener el mejor espectáculo de carnaval obtenido en el 2015,  que se vaya por la misma línea o mejor.

Un aplauso para Teenagers por mantener la categoría revista que es en el único lugar del interior que existe, hay mucho para ajustar sobretodo en actuación y en algunos arreglos corales.