Tiempo 43 min 09.
El frío se hacía sentir como una noche otoñal, pero la expectativa estaba dada desde hacía días. Una nueva murga sanducera hacía su debut. Nueva en cuanto al nombre, porque con una base de plantel impresionante.
Se hizo esperar, ya que problemas técnicos ajenos a la murga, demoraron su comienzo. No se pudo colgar la escenografía por más que se intentó. (Problemas técnicos que existieron toda la noche con la amplificación, acoples, problemas de luces, de reloj).
Hasta que La Fulana apareció. Con un colorido vestuario y una iluminación acorde, creando ya de entrada una linda sorpresa. Una presentación corta y eficaz, donde a través de los diferentes arreglos corales se pudo apreciar claramente la contundencia de cada una de sus cuerdas y el gran afiatamiento vocal. Quizás el exceso de energía del comienzo, produjo algún leve desajuste en los tonos. Y con ellas… la batería. Que desde el vamos, es imposible no dejar de mirarla y prestar atención en detalle a cada uno de sus ritmos, sus movimientos, sus instrumentos.
Una exquisita puesta en escena, una estética visual realmente llamativa. Con diferentes paraguas la murga comienza su salpicón; “nos tapó el agua pero nadamos sobreviviendo con valentía… y entre esas lágrimas mezcladas entre lloviznas, nació la murga”. En definitiva, cuentan cómo a pesar de que nos tapa el agua, a veces en forma literal y otras en forma metafórica, igual salimos adelante.
El salpicón “llueve sobre mojado”, tiene un poco de todo pero en especial del ámbito nacional; el tarifazo y las medidas económicas del gobierno, los derechos de imagen de la selección de fútbol, y en todo momento se juega con la mecha de que el culpable de todo es Bonomi. Mucha letra y musicalidad, que por momentos, por la rapidez con la que se canta, no vocalizan de buena manera y se complica para entender. “Nos tapó el agua”, con todo lo que sucede en el país. Un pedido especial para Luis Suárez, ahora que se está portando bien, le pide que no muerda más por ejemplo y reconocen su trayectoria.
Las actuaciones recaen en Mauro Minetti y Zelmar García. Y sobre el cierre un impresionante homenaje a las mujeres, víctimas de violencia de género y como la gente juzga sin saber. Se habla de esta problemática y como cada día siguen muriendo mujeres y las familias quedan destrozadas. En ese homenaje, la comunión con el público es total. Las voces están completamente empastadas, los arreglos corales son precisos, exactos, lujosos pero sin pretensión, como para llegar sobrados de tonos y aire. La iluminación, que juega un papel importantísimo. Con luces led rojas, que van variando su intensidad de acuerdo a lo que se canta y es en ese momento que la murga produce ese encanto, esa mística que eriza al escucharla.
La retirada es un homenaje al Río Uruguay y todos sus encantos naturales.
Merece un apartado, la batería. Esas genialidades que salen de la cabeza de Kaio Brum. Todo el tiempo participa del espectáculo, se involucra, mezcla cambios de tiempos y ritmos en forma tan fusionada que logra que nunca se pierda la atención. Como es su costumbre, sacando sonidos impecables hasta de objetos impensados, a tal punto que en un momento dejan los instrumentos de lado y el acompañamiento lo hacen con palmas. Es una batería cien por ciento técnica donde no deja librado ningún detalle al azar. Y donde deja candente ese duelo a mejor batería.
La voz de Matías Carballo que a pesar de no tener ningún solo, como no lo hay casi en el espectáculo, realza por su color y fineza.
¿Qué más decir? Mucho, afortunadamente. Una muy grata sorpresa en este carnaval que nos está mostrando una competencia en murga que realmente aporta jerarquía a este achauchado concurso.
Excelente debut de La Fulana.
IS.
