Tiempo 54.02m

Por Isabel Scotti Girardo

Cerrando la última noche de la primera rueda, Murga La Puntera dio su inicio en este carnaval con su espectáculo denominado “Cambalache”.

Con figuras emblemáticas del carnaval como son el “Bocha” Pacheco y el “Flaco” Minetti, lo que hacía suponer que la historia del carnaval iba a estar presente.

Un lindo comienzo, marcado por una buena iluminación, la murga está estática y hace su ingreso Bocha Pacheco, hablando desde lejos y la Impresionante voz de Leonardo Cuadro, interpretando un solo desde el vamos. Una presentación con la cadencia característica de su director, Pochoco Leites.

Al fondo del escenario se ubica la batería, bien armada, pero que no se ve, no se puede apreciar el trabajo que realizan visualmente, pero con una bonita variación instrumental.

El cupletero (Minetti), personifica a Raúl, que abre un baúl de los recuerdos, y ahí comienza un cambalache, de reminiscencias, cosas y casos. En ese cambalache, hay maquinas de escribir, primus, tarrinas, latas de galletas, que sirven a la batería para utilizarlos de instrumentos, y eso si realmente le aportó un dinamismo y creatividad extra para lo que es el estilo clásico de La Puntera. Lamentablemente fue muy poquito el uso que se le dio a ese buen recurso.

Comienza un salpicón de recuerdos de todas las épocas, como por ejemplo que Patricia Vazquez Varela quiso cortar la cinta en la inauguración de la terminal pero se quedó con las ganas, recuerdos de la época de la dictadura y de la Cuba de Fidel. La forma de hacer humor de Minetti, con chistes trillados pero de buen remate fue clave para este espectáculo.

Al frotar un viejo primus, sale un genio que comienza a cumplir los deseos que les piden. En ese momento problemas de amplificación y olvidos notorios de letra hicieron que la murga tuviera un bajón de energía notorio. Los integrantes de la murga le comienzan a pedir al genio varios deseos. La musicalidad se vuelve lenta y una constante base rítmica. La letra es entretenida pero la cadencia y lentitud con que se desarrolla el espectáculo, hace que se vuelva pesado y crea un efecto contrario al esperado.

El respeto por la vida y el pedido para que por favor no haya más mujeres golpeadas. Sobre el final del popurrí se logra levantar un poco la energía.

Cuentan con la estupenda voz de Florencia Rodríguez, con experiencia en carnaval, pero que no tuvo su mejor noche y quedó evidenciada en los solos, posiblemente le jugó una mala pasada estar masticando chicle al mismo momento que se pretende cantar.

El cuplé de las balizas es ingenioso, las balizas se enojan porque las cambian por trapos rojos o por ramas.

Pero a esta altura del espectáculo, los temas empiezan a salir, sin una línea argumental. La luna de febrero trae aparejados recuerdos de viejos carnavaleros que ya no están: Carlos Paradiso, Estela Pandulli, Calcomanía y sus muñecos, Bocha Cravea, el gordo Peralta entre otros.

Nuevamente los personajes de Minetti y Pacheco, juegan con su edad.

Debido a la lentitud del espectáculo y a la falta de una línea argumental, se hace muy difícil poder seguirlo. Pero si se basa que en un cambalache se encuentra de todo… vale la idea.

La murga tuvo serios desajustes corales, la guitarra del director sonaba desafinada. Es el estilo de Pochoco, pero fue tan lento que se pasaron 4 minutos del tiempo máximo.

Se apuntó a los recuerdos, a la nostalgia a la emoción. Una linda letra e idea, que no se pudo plasmar en el espectáculo.