Escribe Mauricio De Benedetti

Hubo un hombre que aceptó ser ministro de economía en plena crisis financiera y logró acuerdos multipartidarios para estabilizar la economía.

Poco tiempo después y con la economía en crecimiento en lugar de jugar al héroe y cosechar aplausos renunció al ministerio porque ya había logrado que el país creciera y se proyectara hacia el futuro.

No es ciencia ficción, ese hombre existió y se llamaba Alejandro Atchugarry, era uruguayo y como no podía ser de otra manera era Colorado.

Mis respetos a su familia y a su memoria.

Estas palabras escribí en Facebook el día de su fallecimiento, me salieron del alma y el corazón.

Atchugary enviudó en el año 2000, ya había sido Ministro de Transporte y Obras  Públicas, legislador y electo Senador para el período 2000-2005 entre otros cargos, por lo tanto no tenía necesidad de enfrentar una crisis económica que puso en peligro la institucionalidad del país, cuando desde el Frente Amplio y el propio Tabaré Vázquez reclamaban que se declarara el no pago de las deudas contraídas por el país y que se llamara a elecciones anticipadas cuando el déficit fiscal llegó a casi al 3 por ciento del producto bruto interno.

Podía haberse quedado en la comodidad del Senado de la República, en un cómodo sillón y con un sueldo importante mientras el país se caía a pedazos , de hecho muchos lo hicieron.

Pero pudo más su republicanismo, su amor al país y su respeto a las instituciones y asumió la titularidad del ministerio de economía cuando nadie pensaba que había una salida , solo Jorge Batlle y Alejandro Atchugarry.

Y encontró la forma de salir y de esa salida y esa proyección hacia el futuro disfrutamos hoy en día, sin esa gestión, el desempleo hubiera trepado a tasas del 50 por ciento y las inversiones hubieran tardado décadas en llegar a nuestro país de esa forma las tasas del desempleo alcanzaron el 17 por ciento y las inversiones llegaron en pocos meses al punto que tres años después el recientemente electo Tabaré Vázquez inauguraba una planta de celulosa en Fray Bentos que se comenzó a construir al año siguiente.

Inteligente,  patriota, honesto, humano, familiero, responsable, modesto (cabe destacar que nunca se movilizó en vehículos oficiales, usaba su camioneta Fiat).

Para finalizar un Gracias “flaco”, nuestro país siempre estará en deuda con el último héroe que nos dio la historia.