David Rabinovich
Para el comandante en jefe del Ejército, general Guido Manini Ríos, nadie está más interesado que su fuerza en encontrar los cuerpos de los desaparecidos durante la dictadura militar. Uno siente que saber la verdad y que se haga justicia, son dos caras de la misma moneda. ¿Qué sentirá Don Guido y sus oficiales y los oficiales retirados y “los que estuvieron en el ajo”1 cuando la dictadura? Él, que ingresó a la Escuela militar cuando el “Proceso” se iniciaba ¿hasta dónde estuvo comprometido? Difícil saberlo. A su hermano Hugo sí lo recuerdo de aquellos años: militaba en la “Jup”. Años después estuvo en el proceso de “La Concertación” que llevó a un acuerdo entre trabajadores organizados y algunas patronales, en torno a la búsqueda de una salida democrática -y quizá hasta progresista- de la dictadura. Hasta donde sé los Manini Ríos han estado en el ajo por derecho de nacimiento.
¿Los militares de hoy pretenden desligarse del pasado? Si fuera así no encuentro justificación válida para que no se hayan hecho los Tribunales de Honor responsables de juzgar a quienes claramente comprometieron el de las FF. AA. Tampoco que disfruten de condiciones de reclusión tan privilegiadas, los pocos que han sido juzgados y condenados. O que sigan cobrando –ellos o sus familiares- jubilaciones o pensiones tan distintas y distantes de las que disfrutan el resto de las uruguayas y los uruguayos. Debería ser innecesario aclarar que no me refiero a la tropa, ni a cabos o sargentos. La lista de cosas incomprensibles e inaceptables sigue, es larga, muy larga. Incluye la actuación del Poder Judicial tan celoso, en otros aspectos, de su independencia y potestades. Habrá que “estar en el ajo” para entenderlo.
En el ajo se supone que está, o debería estar, el ministro Jorge Menéndez que -según el portal Ecos- afirmo: «Cualquier sistema previsional que emerja y que dará como resultado una nueva ley, podrá ser pacíficamente incorporado siempre que en paralelo se obtenga una mejora sustancial de los salarios del personal militar».
Por lo que sería lícito inferir que un sistema de previsión social único, solidario, sin lucro de por medio y justo (sin privilegios ni beneficios mal habidos) no sería aceptado “pacíficamente” por los militares. ¿Estamos ante una amenaza seria? Porque sería una seria amenaza condicionar la aceptación de la ley a “una mejora sustancial de los salarios”. Me gustaría estar en el ajo para entender qué se cocina.
Eleuterio Fernández, que compraba los ajos al por mayor y los guardaba celosamente, se llevó a la tumba sus secretos. Pero la democratización de las FF.AA. no parece avanzar mucho. Soy consciente de que hay cosas más duras que nadar en dulce de leche. Tocar los intereses que se mueven en torno a la salud por ejemplo o democratizar las comunicaciones… En ese ajo quise estar y me llevó la vida darme cuenta qué difícil es decir y pretender ser escuchado. Hoy, bastante sosegado de locas pasiones, observo con irónico cinismo una realidad que nos mienten a cada paso. Injusta, insoportable e insostenible realidad, que nos venden como la única posible.
Como decía Eduardo Galeano: “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.” Los que se sienten dueños de la pelota parece que no necesitan de utopías, viven sin sueños en el inmediatismo, el regocijo del consumismo y el ejercicio del mísero pedacito de poder que han conseguido.
El Sr. Comandante obtuvo nueva información para localizar restos de los desaparecidos, Una vez más alguien mintió. Madres, familiares y defensores de los derechos humanos reclamaron su destitución por complicidad en la mentira o por ineptitud para el mando (casi que le dieron a elegir al gobierno). El Ministro de Defensa Nacional lo apoyó (o sea Tabaré lo apoyó). Madres, familiares y defensores de los humanos derechos seguirán caminando, que para eso están las utopías, los sueños de justicia. A los que están en el ajo los juzgará la historia. Espero que con toda la severidad del caso.
1 Esta expresión de origen español, significa estar involucrado o inmerso en una actividad, o también saber algo a fondo por estar participando en el mismo. Casi siempre tiene un significado negativo, relacionado con asuntos oscuros, intrigas o chanchullos. “Estar en el ajo” o “andar en el ajo” es estar al corriente, al tanto de un asunto tratado de manera reservada.
Entropía:
FÍSICA Magnitud termodinámica que indica el grado de desorden molecular de un sistema.
INFORMÁTICA Medida de la incertidumbre existente ante un conjunto de mensajes, del cual va a recibirse uno solo.
«En su gran mayoría son los salarios más bajos del Estado y los aportes que por ellos se hacen determinan escasos montos genuinos», explicó.
Para nivelar la situación, se votaron sucesivas compensaciones para mejorar los salarios, pero que no están sujetas a aportes, privando así al servicio de otra fuente de recursos
Otra causa del déficit, dijo, obedece a que los salarios militares no se ajustan por inflación sino por índice medio de salarios, lo que se traduce en que el monto recaudado siempre será progresivamente menor al incremento de las pasividades por cubrir.
Los anestésico quirúrgicos rechazan la propuesta y defienden que tienen derecho a cobrar más que otros especialistas, por el riesgo que asumen.
¡Paradoja! El tema de la corrupción es más problema para la izquierda que para la derecha.
