CINE & MATE

By Salomón Reyes

Se ha confirmado que el Papa vendrá a Uruguay después de 40 años y algunos, han levantado la ceja aduciendo que Uruguay es un país laico, como insinuando que la visita papal no corresponde a un país con tan poca afición por el catolicismo. Esto no es nuevo. En las previas de las visitas de Juan Pablo II en 1987 y 1988, se dijeron cosas muy similares. La inconformidad y la retórica son cíclicas pero además, hay pruebas de que los Papas visitan con frecuencia países en donde justo, la religión católica no es mayoría. Los viajes de evangelización son parte de la esencia católica.

Por otro lado, Uruguay es un país laico sí pero eso no significa que sea un pueblo sin fe. Los ciudadanos se dividen en bandos para defender ideas, posturas, creencias, gustos futboleros, condiciones políticas y desde luego la aceptación o rechazo de la religión. Es un pueblo laico en la práctica pero con fe de sobra en muchas otras cosas. La fe entendida como un sentimiento humano y no dogmático.

De cualquier manera la visita del Papa será un acontecimiento para laicos, no laicos e indecisos y el país se verá envuelto en una vorágine de fe mediática. Las redes se saturarán de información y por unos días, seremos el centro de las miradas internacionales. Recibir a un Papa no es cosa menor y quizá por eso el cine se ha ocupado varías veces de ello. El Papa y los asuntos del vaticano son un tema seductor.

“El Baño del Papa” (2007) es quizá la única película uruguaya que aborda la temática papal y lo hace para hablar de la idiosincracia del uruguayo fronterizo, a propósito del viaje que realizó Juan Pablo II a Uruguay en 1988. En la película, se aborda la historia de Beto que ante la visita papal a la ciudad de Melo y su escasez de recursos, piensa que será una buena oportunidad construir un baño que sirva para alquilar a los miles de visitantes que supone, se darán cita en la ciudad y que además de buscar la bendición papal, necesitarán orinar. Pero como ya saben los que la vieron, las cosas salen mal y la inversión que hace el personaje fracasa del mismo modo como fracasaron algunos comerciantes en Salto, que se endeudaron pensando que venderían cientos de choripanes y harían la zafra a costas de la visita papal express a la ciudad. Una forma de pensar muy laica, por cierto. La película se ha convertido en un documento fílmico histórico que retrata bien la identidad uruguaya fronteriza y en específico, el mecanismo poco ortodoxo del trasiego de mercancías que todos los días cruzan la frontera con Brasil.

Una película reciente y multipremiada, “Conclave” (2024), registra con minuciosidad el proceso de elección papal. Contiene una investigación exhaustiva sobre el mecanismo electoral y hace un retrato naturalista de los entresijos del poder que se mueven en el Vaticano. Es cierto que el proceso por ser tan arcaico y “análogo” resulta atractivo a nivel visual. Eso de que la chimenea expida humo blanco cuando ya se eligió Papa, es un acto muy cinematográfico. Muchas de las situaciones que se muestran, retratan de cuerpo entero las conspiraciones y manipulaciones humanas mezcladas con el deber divino y el dogma religioso. Los laicos deben haber encontrado en esta película más de una justificación para seguir siendo laicos.

Finalmente me referiré a “Los dos Papas” (2019) una película del brasileño Fernando Meirelles, donde recrea un encuentro no tan ficticio entre El Papa Benedicto XVI y el cardenal Francisco Bergoglio y que pone sobre la mesa, la aparente negociación entre los dos para posibilitar la anómala renuncia de Benedicto y el posterior ascenso a Papa, del argentino Francisco en 2013. En la película aunque se hace un comparativo de sus personalidades y estilos, toma un claro partido por el aspecto humanitario y liberal de Bergoglio por sobre la postura intelectual y conservadora de Ratzinger. Una película que resultó premonitoria y que si la ven con atención, podría explicar algunas cosas como el verdadero motivo por la que Bergoglio obtuvo los votos en el Cónclave de Cardenales y el hecho de nunca haber querido visitar Argentina y se haya manejado la posibilidad de viajar a Uruguay varías veces, como premio de consolación para los argentinos.

“Los dos Papas” tiene una curiosidad extra. El director de fotografía ha sido el uruguayo César Charlone, que a su vez fue co-director de “El Baño del Papa” junto con Enrique Fernández.

Los viajes papales son actos de fe pero también actos políticos y sociales que mueven a la reflexión espiritual y material a toda una población y más allá de los beneficios que puedan traer los viajes pastorales, una consecuencia indirecta es que después de la visita del Pontífice, aparecerán plazas, calles o barrios uruguayos con el nombre del ilustre visitante. Todo un acto de laicidad.

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