Una planta de avanzada con capacidad ociosa
Escribe Mariannina Álvarez
La instalación de la nueva planta de Pili encontró a la empresa en un momento complicado para producir. De no concretarse un acuerdo con Conaprole, para que remita a la fábrica sanducera la leche que adquiere a los productores del norte del país, peligran las fuentes de trabajo.
El dirigente del sindicato Marcel Petrib, dijo a 20Once que en la reunión que mantuvieron con la empresa se planteó el seguro de paro parcial para 50 o 60 trabajadores, de una plantilla que incluye a 130 empleados, incluyendo a los zafrales. El 28 de enero se reunirán nuevamente, para evaluar si hubo algún avance que permita impedir aquella medida. Lo que la firma sanducera necesita es contar con 70 mil litros más por día para producir queso muzzarela, lo que depende de que finalmente se concrete el acuerdo al que en un principio se había arribado con Conaprole, antes de que esta impusiera nuevas condiciones.
Petrib explicó que Pili llegó a procesar 220 mil litros diarios de leche, y la nueva planta tiene una capacidad de producción de 440 mil litros por día. Sin embargo, actualmente recibe apenas 130 mil litros cada día, lo que determina que se trabaje solamente de lunes a jueves, En cambio, con 200 mil litros alcanzaría para extender la jornada laboral hasta los sábados.
El gremialista recordó que la fábrica, que requirió una importante inversión, se construyó cuando aún se vendía queso a Venezuela, y a un muy buen precio. En la actualidad el mercado fuerte pasó a ser el brasilero, pero el valor del queso no se mantiene. La crisis en el país caribeño obligó a la industria uruguaya a salir a buscar nuevos mercados, por los que debe competir con jugadores de primer orden como los norteamericanos, europeos y Nueva Zelandia, primer productor a nivel mundial. Y esa batalla se da con precios que han descendido un 60% en los últimos años.
En su momento Pili participó en el negocio con Venezuela, junto a Claldy y Calcar, por 4 mil toneladas de queso cada empresa.
Al cierre de esta edición de 20Once estaba prevista una reunión con los gremios afectados en la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados, dijo a este semanario la representante sanducera Cecilia Bottino, quien ha seguido de cerca esta problemática, que también afecta a las empresas Calcar y Lactali.
El sábado el presidente de aquella comisión parlamentaria, Daniel Placeres, estuvo en Paysandú para conocer de primera mano el tema. El diputado del MPP oficia de articulador con el Parlamento y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
Petrib señaló que en enero de 2014 Pili anunció una reestructura, por la cual se prescindiría de 70 trabajadores, pero finalmente se enviaron al seguro de paro a 25 obreros, mientras algunos optaron por el retiro incentivado.
La Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL) denuncia que se han perdido 700 puestos de trabajo en los últimos dos años, y que temen que haya más despidos ante las reestructuras de las empresas Pili, Calcar y Lactali.
El presidente de la gremial, Heber Figuerola, dijo a Radio Uruguay que estudian una serie de medidas, incluyendo una asamblea con movilización junto a los trabajadores de Pili en Paysandú el 4 de enero, y un paro con asamblea general del sector en la primera quincena de 2018.
«Vamos a plantear nuestra preocupación a la Comisión de Trabajo de Diputados. Hemos tenido reuniones con diferentes actores, en el gobierno están enterados de esta situación. En la Mesa Interinstitucional se ha tratado el tema, pero hasta ahora no hay ninguna salida. Siempre se corta por el hilo más fino: los trabajadores y los productores. Eso nos preocupa muchísimo» dijo Figueroa en la citada entrevista. Agregó que en el caso de Calcar están en juego unos 200 puestos de trabajo, 50 en Coleme, y más de 200 en Lactali, «lo que se suma a los puestos de trabajo que hemos perdido en este período». Si bien el sindicalista planteó la posibilidad del cierre de Pili, la diputada Bottino dijo que no se considera esa posibilidad.
Paradójicamente, los informes económicos oficiales hablan de un buen año 2017 en el sector lácteo.
El presidente del Instituto Nacional de la Leche (Inale), Ricardo de Izaguirre, evaluó que 2017 fue un buen año para el sector lechero, ya que se logró aumentar en un 6% el volumen de leche remitida en relación al año anterior, cuando se registró una caída del 10%.
El Inale es un organismo asesor del Poder Ejecutivo, integrado por dos representantes de los productores de leche, uno de quesos, dos delegados de la industria, y cinco representantes del Poder Ejecutivo.
De Izaguirre dijo que se esperan los datos finales de diciembre, pero que se estima una cifra de 1900 millones de litros de remisión a planta, lo que contrasta con dos años consecutivos a la baja. El titular del Inale agregó que 2017 fue un año donde el clima ayudó, y se prevé tener un 2018 aún mejor, que permita mantener y ampliar los mercados para la producción lechera.
La visión optimista del funcionario se olvidó de la fábrica sanducera y de otras de menor porte que, a diferencia de Conaprole, luchan por subsistir.
Las gremiales que representan a los productores de leche, amenazaron en su encuentro de noviembre pasado con abandonar el Inale, molestas con el gobierno, por considerar que se lograron escasos avances en las medidas propuestas por el gobierno para solucionar el endeudamiento de los tamberos.
La lechería uruguaya mantiene una deuda cercana a US$ 500 millones, lo que representa el valor de todas las vacas que Uruguay tiene en producción.
Según informó el sitio web Portalechero.com, «los precios internacionales de los lácteos siguen en baja y en el último remate de la neocelandesa láctea Fonterra, la leche en polvo entera -principal producto de exportación de Uruguay- no sólo bajó, sino que los contratos a futuro también siguieron cayendo para los próximos meses».
