El Frente Amplio convocó un Plenario Nacional para discutir un TLC con Chile que firmó el gobierno, impulsan sin fisuras las derechas y aprobará el Parlamento. Ante la falta de información sobre aspectos relevantes y las fundadas reservas que este tipo de acuerdo genera en las izquierdas, el Plenario acordó algunos criterios básicos y pasó a cuarto intermedio. La discusión se retomó el sábado 23 de junio luego de recibir el informe del Poder Ejecutivo sobre los impactos previsibles. El Plenario es un órgano de discusión democrática como sólo el FA muestra en la realidad política nacional, que luego de debatir votó aceptar el tratado.
La inserción internacional se presenta y se discute como el modo en que Uruguay negocia bienes y servicios con el resto del mundo. Pero los intercambios comerciales –más allá de la actividad de algunas empresas públicas- están a cargo fundamentalmente de empresas medianas o grandes, nacionales o trasnacionales, pero privadas. Empresas que no se rigen por ‘el interés nacional’ y menos por el ‘popular’.
¿Alguien tiene dudas que los tratados de protección de inversiones y patentes, así como los de ‘libre’ comercio están redactados en función de los intereses de las grandes empresas que dominan la economía mundial? Nadie. Es parte de la realidad. Para unos de una realidad inmutable, para otros de una insostenible. Es un problema de ideología ¡Sí, claro que lo es!
Algunos recordamos que la historia de la revolución capitalista en los países centrales (el norte desarrollado) se hizo en base a políticas férreamente proteccionistas. No vamos a hablar del proceso de desposesión que personas y regiones sufrieron para que se concentrara la riqueza, condición necesaria para el “desarrollo del capitalismo real”. Fue apropiándose de las tierras comunales, saqueando los territorios conquistados, esclavizando seres humanos, que los hoy países desarrollados lograron acceder al predominio que detentan. Sentimos temor y respeto por el capital, porque su afán de lucro y acumulación no tiene límites de ningún tipo.
Historia reciente. El ejemplo del vaso por la mitad sirvió para fundamentar que se debía aprobar el TLC con Chile. No entendí nada. También nos dijeron lo feo que resulta la falta de confianza, el miedo etc. Nada aprendimos sobre el significado de un vaso que no está lleno ni vacío en relación al impacto real que las reglas comerciales y los tratados de “protección”, tienen en las posibilidades de desarrollo endógeno de cada región. Ninguna cosa nueva sobre qué resulta de la confianza y las esperanzas depositadas en manos de la mafia capitalista.
Estamos pagando el alto precio de los costos ambientales y sociales que implica asegurar la rentabilidad de las grandes inversiones.
En primer lugar reclamamos el derecho a discutir, a intercambiar razones entre ciudadanos. En temas que se sabe polémicos la política de los hechos consumados es muy mala, peligrosa para la unidad. La soberbia en la medida que afirma: nosotros sabemos, ustedes no; ayuda poco. Intentemos evitarla.
En políticas públicas de atención a los derechos básicos, los costos de oportunidad suelen ser altísimos. Centrarse en asegurar rentabilidades y ofrecer cada vez mejores condiciones para el capital, es una estrategia que si de cambios hablamos, nos parece suicida.
De acuerdo al estudio de impacto del TLC con Chile presentado por el gobierno:
Las exportaciones de bienes aumentarán unos 15 millones de dólares anuales. En 2017 vendimos a Chile 116 millones de dólares, habrá un impacto muy moderado (13%). No se establece el impacto sobre las importaciones de ese origen, tampoco sobre el comercio de servicios. “Las limitaciones estadísticas de la información disponible sobre comercio de servicios por destino y origen imposibilitan la estimación de impactos”. Precisamente es en el área de los servicios donde se presentan las innovaciones, los desafíos y las amenazas de este TLC.
El informe afirma que “no tiene ningún costo” para el país “ni compromete la capacidad regulatoria del Estado uruguayo en ninguna área o materia considerada estratégica”, y en cambio “implicará beneficios desde el punto de vista económico, político, medioambiental y social para Uruguay”. Al mismo tiempo, se agrega que este acuerdo “es concebido como un primer paso interesante y una señal política hacia un Uruguay integrado en América Latina y con un acceso creciente y predecible en terceros mercados mundiales”. Afirmaciones todas sin sustento empírico visible para mí. La referencia a terceros mercados mundiales pone en cuestión aquello de los ‘impactos limitados’ que sustenta buena parte de la argumentación.
También se afirma que Uruguay “se negó a aceptar la adhesión automática al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes”. Pero ya está en el Parlamento otro proyecto de ley: una propuesta de adhesión al TPP. (Tratado de Protección de Patentes)
Por si fuera poco el documento advierte que el Mercosur suscribió con Chile un Protocolo para el comercio de servicios. Es un acuerdo más liberalizador que el que está a estudio del Parlamento, porque “incluye a los servicios de telecomunicaciones y habilita negociaciones futuras para servicios financieros”.
Se defiende negociar por listas negativas. “Es el sistema preferido en las negociaciones internacionales, pues aporta mayor transparencia y por tanto mayor seguridad jurídica”. Expresamente dice que “para las empresas genera un ambiente de transparencia y claridad”.
Los compañeros que están en el gobierno impulsando estos tratados afirman que es irreprochable desde el punto de vista técnico y que el rechazo tiene que ver con “aprehensiones ideológicas”. Son temores que, en todo caso, surgen de la realidad palpable.
Ariel Bergamino -Vice Canciller- explica que: “En lo que tiene que ver con comercio de bienes (…) el comercio con Chile está liberalizado desde 1996, los impactos son conocidos. Sobre comercio de servicios los estudios de impactos son bastante complicados a nivel mundial1. Es difícil acceder a una información confiable precisa y actualizada (…) ya veremos”. Para nosotros ese es parte del problema: “Ya veremos”. Pero si vemos que está todo mal no hay marcha atrás posible. En el caso de las listas negativas, ya lo vivimos con Farmashop que es una empresa chilena.
Nos preocupan las cláusulas de trato nacional, acceso a mercados, presencia local, cláusula trinquete, la de nación más favorecida y la negociación por listas negativas. Con lo impredecible de los avances tecnológicos, supone riesgos ciertos hacia el futuro que se potencian uno al otro.
David Rabinovich. San José, fines de junio, 2018
1 Un reciente estudio de Cepal advierte que en materia de economía digital 20% de las empresas se lleva el 85% de las utilidades y sólo el 5% se queda con el 60%. Economía digital son servicios.
