Lic. Rafael Winter (Rufo)
«Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel o su origen o su religión» (Mandela).
El mundo está conmemorando por estos días el centenario del natalicio de Nelson Mandela, uno de las personalidades que sin duda marcó la historia de la humanidad durante más de medio siglo.
Nelson Mandela nació un 18 de julio del año 1918. Sudáfrica. De profesión abogado. Se afilió desde temprano al Congreso Nacional Africano pero su relevante tarea comenzará mas bien a partir de 1948, año en el que el Partido Nacional de ese país asume el gobierno y con él comenzará a institucionalizarse la política de la segregación racial (apartheid) agravándose más y más.
Desde muy pronto destacó cualidades de activista y líder carismático de su comunidad, lo que motivó que a comienzos de los 60, luego de un «juicio» fuese condenado por largos años en prisión. (no está demás recordar aquí que, entre otros, varios judíos blancos fueron también condenados a cumplir largas penas en prisión por su activismo antiapartheid).
Durante los 27 años que estuvo en la cárcel soportando estoicamente, siguió desde allí siendo líder; su fama se extendió, haciéndose cada vez más universal, símbolo e ícono en la lucha contra el apartheid. En febrero de 1990 Mandela -gracias al presidente De Klerk, su política más realista y pragmática y la presión internacional mediante- sale de prisión.
Y en las primeras elecciones libres y democráticas en Sudáfrica luego de mucho tiempo, Mandela fue electo Presidente. Cargo que habría de ejercer desde 1994 a 1999.
Previamente en 1993 había obtenido el Premio Nobel de la Paz.
En los años en los que fue Presidente y posteriormente también, su preocupación principal fue, además de terminar de desmantelar el racismo institucionalizado, reconciliar a blancos y negros. Siguió vinculado a la política hasta que le dieron las fuerzas y en diciembre de 2013 falleció.
Mandela desarrolló una buena relación con la comunidad judía sudafricana.
En su conocido libro «El largo camino hacia la libertad» escribe dentro de un contexto que «he encontrado a los judíos más abiertos que a la mayoría de los blancos sobre las cuestiones de raza y política, tal vez porque ellos mismos han sido históricamente las víctimas de prejuicios».
Mandela estuvo en Israel ya como ex Presidente, en octubre de 1999.
Defendió el derecho de Israel a una existencia segura independientemente de que los avatares de las relaciones internacionales y el complejo conflicto del Medio Oriente determinaran algunas declaraciones y pronunciamientos no muy distintos a los de otros líderes politicos, pero que pueden ser comprensibles a la luz del contexto internacional, tal como estaba dado a partir de la década de los setenta.
Cuando falleció, el Presidente de Israel de aquel momento Shimon Peres -quien ya había tenido encuentros con él en el pasado- señaló que » Mandela fue un gran líder que cambió el curso de la historia…fue un luchador por los Derechos Humanos que dejó una marca indeleble en la lucha contra el racismo y la discriminación».
«En nombre de todos los israelíes estamos de duelo con todas las naciones del mundo y el pueblo de Sudáfrica que ha perdido a un líder excepcional»
No podemos ni debemos estar ajenos al centenario del natalicio de esta personalidad.
Hizo de la lucha contra el apartheid el leit-motiv de su vida.
Pero cuando hubo que luchar en favor de la reconciliación tampoco dudó en hacerlo.
En beneficio de su país.
Su legado es en beneficio de toda la humanidad.
