En mi ciudad, que es tan hermosa, el paisaje está cambiando. Hay algo en la visual que no me está gustando. Parecería el inicio de un poema, ya que pasó el Día del Libro y se despide el Mayo Amarillo……, pero en realidad estos versos no son escritos: son rastros de firmas en pintura de pavimento de una gestión en seguridad vial con serias dificultades o carencias. Y no hablo solo de la actual, sino de una serie histórica y de legajos, tal vez, mal gestionados.
No es solo criticar, no es solo ver lo malo, sino también aportar desde otra perspectiva, más objetiva. Y sí, obviamente toda gestión se refleja en los presupuestos que se le otorgan. Y tal vez tenga que caminar por la cornisa de temas de política, pero la verdad es que en los últimos presupuestos no se han visto recursos para tránsito.
Según datos oficiales de UNASEV, Paysandú figura efectivamente en el cuarto lugar a nivel nacional en siniestralidad, concentrando aproximadamente el 5% de los casos del país. Esta lista es encabezada por Montevideo, y seguida por Canelones y Maldonado.
No vamos a entrar “aún” en la recaudación de multas de tránsito en nuestra ciudad; eso dejémoslo para otro momento.
Detalle de siniestros a nivel departamental
Datos obtenidos de Evolución Anual de Siniestralidad Vial en Paysandú – UNASEV.
| Gravedad del siniestro | Año 2025 |
| Fatal | 16 |
| Grave | 151 |
| Leve | 879 |
| Total | 1046 |
Pero lo particular de las estadísticas no es solo el dato cerrado. En prevención nos enseñan a indagar, cuestionar y buscar factores de riesgo curiosos. Incluso dentro de esta área es muy importante observar la gestión, y la gestión en todo su detalle.
Y hay un detalle que no embellece la ciudad en sus esquinas, y estoy hablando de la floración de lomos de burro en esquinas e incluso a mitad de cuadra. Obviamente, todos se quejan: que son muchos, que rompen los autos, que están mal hechos, que arruinan la estética urbana. Y puede que tengan razón.
Pero lo interesante es que, cuando se rompen y no se juntan, dejan al descubierto una verdad absoluta: ¿son parte de la estética urbana de una calle o esquina, o pasan a ser simplemente un residuo sin gestionar?
O su instalación… ¿Qué pasa cuando se colocan demasiado cerca de la cebra?
En el sentido de que están instalados muy próximos a las cebras. Pero para evitar ambigüedades o discusiones, vayamos a los papeles que las Intendencias no podrían omitir. La Norma de Señalización Horizontal de la Dirección Nacional de Vialidad del Ministerio de Transporte y Obras Públicas establece, en su punto 3.2.1 y en los planos de la página 44 de su anexo, un mandato específico: en zonas urbanas, la línea de PARE —esa banda blanca de 40 centímetros de ancho— debe colocarse estrictamente paralela al paso peatonal y a una distancia de 1,20 metros del mismo.
¿Qué quiere decir esto?
Ese metro con veinte centímetros no es un capricho geométrico de un técnico aburrido; responde a la antropometría y a la física elemental del movimiento en la ingeniería de tránsito.
¿Qué pasa cuando esta distancia se pinta “a ojo” o directamente se ignora, dejando la línea de detención a escasos centímetros de la cebra?
Se pierde ese margen necesario de frenado para absorber el inevitable error humano. Entonces, cuando un conductor calcula milimétricamente su detención y el vehículo se desplaza unos centímetros más, aparece el problema. O el ángulo muerto, o punto ciego, especialmente en camionetas, vehículos medianos o camiones urbanos.
El capó genera un punto ciego crítico inmediatamente delante del paragolpes. Reacción seguida del clásico: “enojo del peatón que viene bien”. Al no existir el resguardo, la trompa del auto invade la cebra. Esto obliga a los peatones a desviarse de su trayectoria segura y a caminar por fuera de las líneas pintadas, asomándose hacia el centro de la bocacalle o quedando regalados.
Y no son solo los lomos de burro. La idea de ver todos los días sendas peatonales tipo cebra cruzadas en avenidas con cantero central, donde el peatón de un lado de la avenida tiene cebra y del otro lado líneas de paso peatonal, queda al destino de su suerte para lograr cruzar la calle. Se convierte en un ritual tan romántico como irritante que el peatón le ceda el paso al vehículo.
En términos técnicos y de ingeniería vial, eso generalmente no sería lo adecuado si la intención es indicar un cruce peatonal completo.
Una senda peatonal tipo cebra debe ser:
- Continua.
- Claramente identificable.
- Visible durante todo el ancho de cruce que utiliza el peatón.
Pintarla “hasta la mitad” y después dejar solamente la señal vertical puede generar varios problemas:
Confusión en el conductor, pérdida de continuidad visual, dudas sobre dónde termina el derecho de paso y menor percepción del cruce.
Además, desde el punto de vista del comportamiento humano, el conductor interpreta principalmente lo que ve sobre la calzada.
La señal vertical ayuda, pero la demarcación horizontal es la que realmente “materializa” el espacio peatonal.
No ejerzo la abogacía, pero en seguridad vial la aplicación de las leyes tiene una lógica. Pero cuando la Dirección de Tránsito lo firma con pintura blanca……….
Tal vez me equivoco y, si molesta, pediremos disculpas. Pero para desafiar hay que ser desafiantes, aunque con una mirada objetiva y con intención de aportar.
Pensemos con las luces largas….
Ing. Tec. Prevencionista – Esp. en Seguridad Vial
Manuel Dantaz