En el semanario 20Once del jueves 26 de julio el Arquitecto Rubens Stagno hace apreciaciones sobre un artículo de mi autoría, que se publicó en el mismo semanario de fecha 19 del mismo mes bajo el título de “Gobernar bien es resolver problemas por orden de prioridad” y en el cual comienzo diciendo: “Una buena gestión de gobierno es resolver en primer lugar los problemas más acuciantes que sufre la gente. En orden de prioridades, los paseos en la costa del río que piensa hacer esta administración, entre el obelisco y playa Park y el terreno que ocupaba el barrio La Chapita, deben ocupar el último lugar. Esas obras nadie las necesita y son tan poco necesarias que si no se hacen nadie sufrirá por eso”.

Por un elemental sentido de humanidad quiero evitar que la gente sufra, cuando ese sufrimiento se puede evitar. Hay obras de extrema necesidad que no se hacen y que ocasionan muchos sufrimientos, como son las reiteradas inundaciones del río sobre gran parte del oeste de la ciudad y márgenes del arroyo Sacra, que se podrían evitar con un muro de contención que protegería hasta la cota de once metros -cuatro metros más que los siete en que el río sube al muelle del puerto. Esa obra que se ha realizado con éxito en la ciudad de Concepción del Uruguay y que nos sirve de ejemplo, protegería 125 manzanas con 32 solares cada una (total 4.000) y la mayoría con viviendas e infraestructura de calles, veredas, saneamiento, agua potable y red lumínica, tiene un costo estimado en 300 millones de dólares, que quedarían libres de nuevas inundaciones por crecientes del río. Esta obra es prioritaria frente a otras obras que viene realizando el gobierno departamental, tales como la senda peatonal, U$S 650.000, paseos costeros U$S 6.000.000, paseo en el terreno donde estaba el barrio La Chapita U$S 1.000.000, balanza para pesar basura en el vertedero, U$S 1.500.000, pista sintética en la plaza de deportes U$S 1: 700.000, estadio de fútbol infantil en el parque: millones…, jardín botánico en el parque municipal: millones… Arreglos en canchas de fútbol previendo ser sede del mundial del 2030. Todo con un gasto millonario en dólares.

En orden de prioridades ninguna más perentoria que solucionar el déficit de viviendas de las familias que viven en las costas del arroyo Sacra y márgenes del río Uruguay que tienen un sufrimiento permanente por las inundaciones y las deficiencias de su precarias viviendas, por los fríos reinantes en esta época invernal y los rigurosos calores de los cada vez más tórridos veranos.

El Arquitecto Stagno discrepa con mi razonamiento y opina que” todas las obras son prioritarias y dependen del Paysandú que queremos”.

Le digo al Arquitecto Stagno que yo quiero un Paysandú con trabajo para toda la gente, para que tengan ingresos económicos y puedan costear las necesidades más básicas de toda la familia: alimentación y vivienda confortable. Para conseguir eso propongo varias ideas a los sucesivos gobiernos departamentales.  Propongo construir  viviendas en lugares no inundables con el trabajo de los propios beneficiarios, pagándoles incluso un sueldo mínimo por su trabajo.  Casas sencillas y cómodas que protejan a sus moradores de las inclemencias del tiempo. A la vez que participan de la construcción de sus casas abaratando mucho su costo, se capacitan, que es otro gran beneficio a obtener  y luego puedan conseguir trabajo, para no depender de magros subsidios del Estado que cada vez se le hace más difícil financiarlos.    Hace años que sugiero a los diversos gobiernos departamentales conseguir 16 hectáreas de tierra propiedad del Instituto Nacional de Colonización sobre Avenida de Las Américas, frente a la Escuela Melchora Cuenca donde UTU tiene un politécnico. En ese predio que no le costaría dinero a la Intendencia se podrían fraccionar 400 solares de 250-300 m2 cada uno y la infraestructura de calles y escuela, que solucionaría la cartera de tierras para construir viviendas para 400 familias y que tendrían enfrente, cruzando la calle, donde aprender oficios.

El plan de arreglo total de las veredas de la ciudad que propongo a todos los Intendentes desde hace varios años, daría trabajo a todos los desocupados que quieran trabajar, porque la mitad de la ciudad carece de veredas y la gente debe caminar por la calle y donde hay veredas están destrozadas. He sugerido a los gobernantes la forma más conveniente y económica de construir esas veredas y la facilidad para financiarlas, evitando el lucro de esas construcciones. Si los que buscan trabajo tuvieran la posibilidad de conseguirlo, las familias tendrían ingresos para satisfacer sus necesidades y vivir dignamente, sin carencias fundamentales, lo que traería beneficios para la salud y la reducción de gastos en ese importantísimo rubro. El comercio se incrementaría, por el mayor consumo y crearía más puestos de trabajo, reactivando la economía en general.

El Arquitecto Stagno debe saber que las veredas las deben reparar los propietarios frentistas y la Intendencia solo debería facilitar ese trabajo y su financiación, cobrando en cuotas con la contribución solo los jornales y los materiales utilizados, pero sin lucro, lo que reduciría mucho el costo de esos trabajos.

El gobierno departamental en lugar de gastar seis millones de dólares en paseos de la costa inundable y otro millón en un paseo donde estaba el barrio La Chapita, con esa importante suma de dinero podría iniciar ya la reconstrucción de las veredas de las familias que no tienen suficientes recursos económicos para hacerlo y facilitar el trabajo de las veredas de los propietarios que sí las puede financiar.

No puedo comprender como un profesional de la Arquitectura como el Arquitecto Stagno, cuya misión es en primer lugar construir viviendas para que la gente viva confortablemente, opine que hacer una senda peatonal absolutamente innecesaria que le costó al erario público 650 mil dólares, tenga el mismo orden de prioridad que proveer de viviendas dignas, trabajo y capacitación a miles de personas pobres que padecen toda clase de calamidades. Para ser justo y actuar con sensibilidad social, el Arquitecto Stagno debería imaginarse viviendo él y su familia en una casilla precaria en la costa del arroyo Sacra, invadida por el agua sucia de frecuentes inundaciones. Pero además sin trabajo ni recursos económicos para comprar leña o gas y ni pensar en equipo para acondicionar el aire de su casa.  Ya podría el Arquitecto Stagno practicar en su cómoda vivienda, apagando las luces y encendiendo una vela o un candil, prescindiendo de las estufas, y el equipo de aire acondicionado, a ver cómo se siente. Tal vez así comprenderá que es lo prioritario, lo más importante y se debe realizar primero.

Me llama la atención que un Arquitecto se preocupe de traer una ceramista desde España para mostrarle las baldositas rotas del cantero central de la Avenida España, cuando las veredas de toda la ciudad están destrozadas y las calles también.  Si Stagno cerrara los ojos para no ver, como algunos no videntes que deben caminar por esas destrozadas veredas, tal vez comprendería mejor que es de mayor prioridad: ¿reparar las veredas de toda la ciudad o cambiar las baldositas cerámicas de avenida España donde nadie camina?

Pongamos un ejemplo bien claro para mostrarle al Arq. Stagno que es prioritario y lo secundario o superfluo. Se me incendia la vivienda y llamo a los bomberos. Llegan urgente los soldados del fuego a mi casa en llamas, ven que en mi jardín las plantas están marchitas; entonces se ponen a regarlas. Las llamas consumen toda la vivienda y ya es inútil su tarea de auxilio. ¿Qué pensaría yo de esos bomberos, o de esos gobernantes que construyen una senda peatonal cuando hay miles de personas sufriendo en sus precarias viviendas?

No todas las obras son prioritarias como afirma Stagno, lo más necesario se debe realizar primero:

¿Senda peatonal o viviendas para los que la necesitan? ¿Cambiar losetas y bolardos de calle 18 o reparar las veredas de toda la ciudad y demás centros poblados del departamento?

¿Gastar seis millones de dólares en paseos de la costa inundable del río o reparar y construir nuevos pavimentos con adoquines indestructibles en las calles que están muy deterioradas en la ciudad, lo que además crearía enorme cantidad de puestos de trabajo para desocupados que no tienen capacitación? ¿Cuántos años tiene el pavimento de adoquines frente a la iglesia? Nunca necesitó reparación, como tampoco lo necesita calle Montevideo, que algunos desprolijos han emparchado las perforaciones con bitumen.  El adoquinado es el pavimento más conveniente, por su ilimitada duración, por la gran cantidad de puestos de trabajo que crea y porque en definitiva resulta más barato que todos los demás, ya sea hormigón o carpeta asfáltica. Les he sugerido a los gobiernos departamentales, la adquisición de una máquina para fabricar adoquines para ir construyendo pavimentos de duración ilimitada. Los materiales necesarios los puede extraer la misma Intendencia con su barco desde el río Uruguay. En lugar de eso han preferido hacer pavimentos de asfalto que tienen una duración muy corta y que por sus constantes reparaciones los hacen los más caros entre todos los demás.

El Arquitecto Stagno con muchos años como profesional de la construcción, debería asesorar al gobierno en obras convenientes para mejorar la vida de la gente y no solo ocuparse de las baldositas cerámicas de la Avenida España, que en orden de prioridad debe ser la recontra última.