M.G.
A poco más de un año para las próximas elecciones nacionales, ya se empiezan a confirmar algunos precandidatos en una elección que será sin dudas la más difícil para el Frente Amplio luego de gobernar por tres períodos consecutivos.
Sus principales referentes de los últimos 30 años ya no estarán en carrera, nos referimos a la tríada Mujica-Vázquez-Astori.
¿Ganan los partidos o los hombres? Hay un poco de ambas cosas pero en Uruguay los partidos políticos tienen un peso gravitante y basta repasar la historia.
Gozan de buena salud, lo que hace que tengamos una institucionalidad a prueba de embates.
El recambio es sano y en todos los partidos, en mayor o menor medida sucederá. Alcanza con echar un vistazo y ver el menú electoral emergente.
La participación de personas que vienen del mundo académico en el ruedo político la consideramos positiva. Constanza Moreira en su momento en el FA, ahora Ernesto Talvi acaba de confirmar su precandidatura en las filas del Partido Colorado.
El poder seduce y es bueno “embarrarse” los zapatos en un terreno más complejo. Dejar la “comodidad” o la zona de confort del ámbito privado o público para participar de una actividad que no goza del prestigio de antaño.
En política no gana necesariamente el más preparado, el más capaz. No es un concurso donde llegan los mejores. Es el carisma, el liderazgo personal, la impronta, la capacidad de formar equipos, eso es lo desequilibrante.
En la campaña del 2019 habrá una oferta amplia y quizás tengamos un Parlamento con la mayor presencia de partidos políticos allí representados.
Difícilmente haya un ganador en primera vuelta, un primer turno donde se medirán fuerzas. El Partido de la Gente de Novick es una interrogante, seguramente Unidad Popular seguirá creciendo, el Partido Colorado buscará superarse pero todo hace pensar que entre blancos y frenteamplistas se definirá la elección.
Sin mayorías parlamentarias el ganador deberá buscar acuerdos, para aprobar leyes y para gobernar.
En el Fa el intendente Daniel Martínez es uno de los candidatos cantados que goza del “apoyo popular” de las encuestas y desde ya de varios grupos. Carolina Cosse podría ser su contrincante en la interna con los apoyos del MPP y del Partido Comunista. En filas blancas Lacalle Pou parece número puesto. Larrañaga y Alonso intentarán competir con suceso.
Hay un recambio generacional. Para los que dicen que pocas cosas cambian en nuestro país, algo evidentemente cambiará.
A todo esto el año “se hace largo” nos decía hace unos días un dirigente vinculado al campo. Es el año del ciclo frenteamplista más duro. Y se nota, en la calle, en los comercios.
No la tendrá fácil el oficialismo, tampoco la oposición. Cada uno mira el vaso como lo cree o le conviene, medio lleno o medio vacío.
Hay un montón de cosas buenas que han sucedido en los últimos años y que se están haciendo. Faltan otras y otras están mal. No es el objetivo profundizar en estas líneas.
En el 2019 la queja, la crítica –muy dura a veces- dará paso a la ilusión, a la esperanza. Todo podrá cambiar “votando a …”.
Cambiar es la palabra mágica en las campañas políticas. La vida es continuidad y cambio.
El panorama de nuestros países vecinos con los cambios no es muy alentador. Indefectiblemente termina salpicando a nuestra economía lo que sucede en Argentina y Brasil.
Aquello de que se resfría Argentina, se engripa Uruguay es una realidad.
En los tiempos modernos la política genera desencanto, seguramente como muchas otras actividades del ser humano. No es la excepción.
A nuestro entender es un instrumento fantástico para desde el poder público generar cambios profundos. Pero a la política la hacen los seres humanos y quizás nuestros valores, creencias están en crisis.
A redoblar la apuesta.