Hace ya un buen tiempo que no se comenta de “puteríos” en el fútbol de Paysandú. De problemas con los árbitros. Del consabido déficit. De los “barrabravas”. De lo que fuera y que trajera inconvenientes al normal desarrollo de una actividad deportiva.
Hay que reconocer, es nobleza hacerlo, que desde que tomó la presidencia Nelson Manzor la cosa ha ido cambiado. Y para bien.
Un trabajo serio con los números basado en su formación de Contador y perfil bajo sin estar “desesperado” por ser mediático.
Indudablemente que está rodeado de personas de su confianza y que hacen honor a ello. Y no olvidemos, hemos visto en reportajes, en notas periodísticas como se intenta por parte de los actores principales de los clubes, a ayudar a la normalidad de la temporada.
En su momento escribimos en esta misma columna, que la llegada del actual jefe de Policía, fue el pase del año para el fútbol. Se acabaron “los machos” que agredían de hecho y de palabras, que llegaban alcoholizados y nadie podía detener su ingreso.
Todo esto suma y tiene mucho que ver para la referida tranquilidad actual del fútbol sanducero. Ojalá que nada la cambie.