Escribe Darío Rodríguez
Quizá, o sin quizá, a la comunidad sanducera se le haga difícil tomar distancia y observar dos importantes procesos que se dan en su comunidad y que caminan en paralelo, aunque deberían encontrarse más.
En la denominada “era progresista”, a cacunda de recursos económicos ´-que se tradujeron en programas, proyectos, construcción de metros cuadrados, radicación de docentes e investigadores, estructuras de cogobierno- y decisiones políticas, la Universidad de la República (UdelaR) vive un saludable proceso de descentralización; particularmente intenso en el periodo anterior de gobierno. Se toma el 2007, como el punto de inflexión en el proceso descentralizador.
La UdelaR, básicamente, tenía un mayor implante relativo en el Litoral, donde se ubican sus primeros antecedentes 50/60 años atrás. Hablamos de Salto y Paysandú. No obstante hay dependencias universitarias en otras partes del país.Sustancialmente la UdelaR era un proyecto capitalino, retroalimentando la macrocefalia.
El explosivo crecimiento universitario, ahora relentizado, obedeció a políticas nacionales, de la propia institución y de los gobiernos locales.
La descentralización en marcha determinó la conformación de dos Centros Universitarios Regionales (Cenur)y otros dos en proyección. Uno de ellos involucra a Paysandú, Salto, Río Negro y Artigas.
Certero aprendizaje
La idea es dar cuenta de la proyección que tiene sobre la comunidad sanducera la fuerte presencia de la UdelaR en su capital departamental. La propia Institución debería señalar a su comunidad el impacto social y económico que éste desarrollo apareja. Descentralizar, con políticas de beca incluida, frenó la inequidad que era (es) económica y territorial. Ver decenas de jóvenes, no solo sanduceros también de Soriano, Flores, Río Negro ingresar a la Sede de la calle Florida es una postal inequívoca de una acertada política. Buena parte de los jóvenes son, en su familia, la primera generación que accede a la UdelaR; un cambio radical.
El Centro Universitario de Paysandú (CUP) con tres locales, -uno incorporado recientemente- realiza las tres funciones de una alta casa de estudios: enseñanza, extensión e investigación. Cuenta con una matrícula de unos 4 mil estudiantes, de los 130 mil de toda la UdelaR y los 10 mil de la región,brindando una veintena de carreras, siendo muy fuerte en el área salud, educación física, agronomía. De todas maneras, de alguna forma, y con distintos niveles de desarrollo, se percibe la presencia de las otras áreas del conocimiento. Existe una carrera binacional (obstetra) y se inauguró diplomatura de Diabetes.
Cuenta con una matrícula de unos 4 mil estudiantes, de los 130 mil de toda la UdelaR y los 10 mil de la región,brindando una veintena de carreras, siendo muy fuerte en el área salud, educación física, agronomía.
Como decíamos, la formación discurre en tres sedes, calle Florida dos, Estación Experimental Mario Cassinoni (EEMAC) y la refuncionalizada Ex Terminal de Ómnibus. Ello se viabiliza con la presencia aproximada de 400 docentes y 100 funcionarios. Paysandú es el departamento con el mayor porcentaje de estudiantes becados (entre la propia UdelaR y el Fondo de Solidaridad); una cifra cercana al 12/15 % de su matrícula.
El explosivo crecimiento universitario, ahora relentizado, obedeció a políticas nacionales, de la propia institución y de los gobiernos locales. Hay que tener presente la pertinencia e importancia de la colaboración entre las Instituciones del Estado con presencia territorial; tal el caso del gobierno departamental. Es conocido que la Intendencia cedió, en su momento, al Centro Universitario, el Círculo Napolitano que requiere una readecuación edilicia; allí se desarrollan parte de las actividades.
Durante la presente gestión municipal dos acuerdos potenciaron la apuesta a la formación universitaria. El primero permitió usufructuar parte de una remodelada ex Terminal de ómnibus y el otro, más reciente, tuvo que ver con la adecuación del Ex Comedor Nº 54,Ituzaingó y Zorrilla, para cumplir el servicio de alimentación a unos 100 becarios. En ambos casos la Intendencia pone la infraestructura edilicia y la UdelaR hace las inversiones acordes a las readecuaciones. Es, no por obvia, una saludable política “país” de colaboración interinstitucional.
El CUP tiene, aun, posibilidades de expansión y de llegada a otros jóvenes que completen la secundaria. Por ello tiene en carpeta la ampliación de la Sede Central de Florida y Montevideo.
Sería un buen desafío pensar en la posibilidad de eregir un Hogar Estudiantil ya que se requiere reforzar servicios e infraestructura existente. Por ejemplo, la Intendencia de Tacuarembó -con creciente presencia universitaria en dicha región, pero menor a la sanducera o salteña- construye, con fondos propios y aportados por el gobierno nacional, un Hogar Estudiantil.
…cooperativa
La producción social de hábitat (PSH), a través de las cooperativas de vivienda, tiene una larga y vasta experiencia en el departamento. Prácticamente desde los orígenes de la ley de vivienda de 1968,hace ya 50 años. Barrios enteros construidos por las cooperativas, como en zona norte, son pruebas elocuentes de tal aserto.
Es conocido el rol dinamizador económico que le cupe a la construcción. Hoy por hoy, Paysandú -con un déficit habitacional cuantitativo del 5 % y cualitativa del 14 % y problemas de empleo- tiene unas 10 obras en ejecución, al tiempo que dos/tres arañan tal momento. Estos son puestos de trabajo, derrame en lo comercial y recomposición de tejido social.
Se refuerza el propósito de “Paysandú Cooperativo” con la implementación del proyector integral afincado en la Ex Paylana. Proyecto visionado con pertinencia por la Intendencia Departamental que, además, involucró a los productores de hábitat y sus organizaciones. Entre otros emprendimientos radicable en la Av Salto, 8 cooperativas levantarán otras tantas torres. Un primer dato expresa que las tres que inicien sus obras -levantando 128 apartamentos- antes de fin de año pondrán en el territorio unos 9 millones de dólares, a lo largo de unos dos años. Al completar proceso todas volcarán unos 22 millones en unos años más.
Vigorizar y fortalecer, tras la mutación de ciudad industrial, el perfil universitario y cooperativo se hace imprescindible. Experiencia, organización y masa crítica están presentes.
Obsérvese que tales transformaciones requirieron decisiones políticas en los niveles correspondientes (gobierno nacional, Consejo Directivo Central universitario), organización comunitaria y aportes ciudadanos, incluyendo paisanos de otros países. Pero en la construcción del “Paysandú universitario y cooperativo”, que remite a una de las mejores tradiciones nacionales y latinoamericanas, es imprescindible el apoyo local desde las gestiones municipales, en línea con lo realizado en este periodo.
A futuro, el gobierno departamental -aplicando estrategia de desarrollo sociourbano, estudio y consultas- tiene la oportunidad de “atar”, simbólicamente los dos Paysandú, legitimando su rol. Para ello, pongamos por caso, podría desafectar el corralón municipal y generar una propuesta que incluya cooperativas de vivienda en altura y, eventualmente, hogar estudiantil, generando nueva dinámica en el radio de Montecaseros, Soriano, Herrera, Florida. No faltará quien pida que la IDP, no sin cierta razón, tape los pozos. Pero la perspectiva estratégica, anclando sobre lo acumulado, se hace menester. Aspiramos que en próxima campaña electoral, desde el espacio local, se escuche hablar de estas cuestiones, que son centrales.
Tal vez reforzando el vínculo con la comunidad, uno de los mecanismos previstos en su ordenanza es el Consejo Social Consultivo, -disparado en gestión anterior del CUP- se aquilatará la significación de ser una ciudad universitaria.
Hábitat digno -sin paternalismos- generando ciudadanía, transformando ciudades, sin excluidos, y derramar conocimiento en clave democrática, son dos desafíos en los que vale involucrarse y exigir políticas de Estado.
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