La dependencia de los socios
Escribe Darío Rodríguez
El gobierno que encabezará Luis Alberto Lacalle Pou Herrera Brito del Pino, conformó el gabinete ministerial en sus primeras líneas y, por estas semanas, terminará de completar los cargos pendientes; caso Directorios de Entes y otros organismos. Con un hábil Julio María Sanguinetti, copando la interna colorada, éstos han dejado trascender disconformidad con la asignación de cargos. Recuérdese que el ex diputado colorado sanducero Walter Verri será subsecretario de Industria y Energía. A esto hay que sumarle las escaramuzas generadas en Salto tras acuerdo entre el Partido Nacional y Cabildo Abierto (CA) que menguaría las expectativas que tiene el hoy senador Germán Coutinho de volver a la Intendencia. Colorados hablan de “traición”. Con “originalidad” Lacalle Pou dice que repetirá el esquema que utilizó Tabaré Vázquez para integrar entes y empresas del Estado; por ello dice que el FA no estará en BPS, CODICEN y ASSE.
Hay que tener en cuenta que Lacalle Pou depende, dado su 30 % de votos, del apoyo de sus socios; particularmente de los que están más a la derecha del espectro, PC y CA y sus permanentes exabruptos. Será un gobierno que su consistencia dependerá particularmente de sus socios y la coyuntura internacional.
Recibir al PIT-CNT tuvo el propósito de aplacar las aprehensiones que genera, aunque buena parte de la cúpula que se instalará en el MTSS proviene del mundo empresarial. Cuando fue, a la inversa, muchos hablaban de una balanza inclinada a favor de los trabajadores; la parte más débil del eslabón capital-trabajo.
Concomitantemente se vio con las cámaras empresariales, agropecuarias y de un “Solo Uruguay”. En algún caso pareciera que optaron por comprar paz social.
Por estos días, a cuenta gotas, va filtrando posibles medidas y sondeando reacción de la gente y las distintas organizaciones. Tal el caso de la desbancarización, aflojamiento de las normas bancocentralistas y la actitud sobre Venezuela. Difícil se vea alguna medida para que el agronegocio haga su contribución; es un gobierno de clase cercano a estos sectores. Ahora poco se ha reparado que -tras su triunfo- no haya recibido a las organizaciones de los derechos humanos y del cooperativismo.
Atrás quedaría el planteo refundacional en torno a las políticas que llevó a cabo el MIDES. Arduo será el accionar de las organizaciones de los derechos humanos con la integración que tiene el gobierno electo. Si los avances, que los hubo, con el FA y las políticas hacia la reforma de las FF.AA no fueron muchos, acá pueden hasta haber retrocesos.
En materia de (in)seguridad, a cargo del senador Jorge Larrañaga, un asunto harto complejo, el énfasis parece estar en las cuestiones vinculadas a la propiedad, de ahí a la creación de una brigada sobre el abigeato. La violencia hacia las mujeres, -declarada emergencia por Vázquez- en parte requiere cambios culturales y recursos económicos- pero no conocemos cuál es el plan más allá de comprar más tobilleras y vigilar al agresor. La urgencia por ir mejorando los delitos que tienden a crecer en una sociedad cada vez más violenta y signada por la zanahoria de un “consumo feroz”,
Está claro que la receta es el endurecimiento de las penas; extremo que lo que hace es confinar pobres y jóvenes en las cárceles, escuelas del delito, y no mitigar el mismo. Por ejemplo, delitos tributarios y análogos que dañan la sociedad y también trasmiten valores, quienes los perpetran –y ello incluye dirigentes políticos- no tienen la misma cobertura mediática, fatigante, que los otros.
Nada se sabe que harán con las cárceles. Sobre la revisión del modelo social y de acumulación de capital, tampoco. En buena medida la presencia de la droga hace estragos en parte del tejido social. Atacar el delito, presente en todas las sociedades, no es hacer cualquier cosa. “Se acabó el recreo a la delincuencia” dice la extrema derecha y ello lleva al “gatillo fácil” y otras arbitrariedades y lesión de derechos. Tampoco esto es la tontera de sostener que nada hay que hacer. Lo primero es reconocer la complejidad del fenómeno y consensuar políticas que darán legitimidad a las mismas.
El rumbo se comenzará a develar en estos días cuando se conozca la ley de urgente consideración o “ley ómnibus” y, a posteriori, con la ley de leyes; la presupuestal.
