Escribe Carlos Moreno

Diputado

El tema que nos convoca hoy, es analizar los primeros cien días de este gobierno de coalición, liderado por la figura de Luis Lacalle Pou. En principio, es innegable que ha sido un comienzo de gobierno atípico (como lo ha sido el inicio de año), una pandemia mundial, una fuerte caída de la actividad económica y un marco político convulsionado a nivel internacional. Claramente, ni el más pesimista se esperaba un contexto tan desfavorable para iniciar un gobierno que sin dudas generaba muchas expectativas a nivel nacional. Este vertiginoso comienzo, impidió que el nuevo ejecutivo contara con los “cien primeros días de gracia” que se les suele dar a los gobiernos que se instalan. Independientemente del contexto, a lo largo del tiempo transcurrido, hemos podido ver nuevos lineamientos que marcan un rumbo, a priori, diferente del que veníamos teniendo estos 15 años. Primeramente, el trabajo legislativo se ha enriquecido por la ausencia de mayorías parlamentarias, a pesar de que la coalición tiene votos suficientes como para imponerse sobre la oposición, las distintas ideas de los distintos partidos que la integran obligan al parlamento a llevar adelante negociaciones, discusiones, cómo hace 15 años no se veían. Esta nueva disposición del Poder Legislativo, la cual tenemos el honor de integrar, sin duda constituye un enriquecimiento a la democracia y sistema político Uruguayo. Por otra parte, hemos notado un cambio positivo en el relacionamiento con la prensa por parte del Poder Ejecutivo, existe una predisposición de dar explicaciones y rendir cuentas a la ciudadanía. A su vez, se han revertido distintas decisiones que generaron polémica, como la contratación de una encuesta por parte del MIDES, gestos que muestran que existe una apertura y una contínua revisión de si lo que se está haciendo, es correcto o no. Otro de los elementos fundamentales para analizar el trabajo por parte del ejecutivo, es el manejo de la situación sanitaria en el país, somos ejemplo a nivel mundial, y nuevamente una excepción en la región. Desde el día uno, el mensaje ha sido claro y el gobierno ha respondido sin escatimar en gasto (teniendo en cuenta las limitaciones a las que se enfrentaba de antemano). A pesar de las presiones de parte de la oposición, que no han sido en mayor medida constructivas, y el actual desafío que representa la frontera seca con Brasil, podemos estar tranquilos de que se han tomado las medidas necesarias sin afectar totalmente a la economía, algo que a la larga se notará al momento de la reactivación. Sin embargo hay algunas cuestiones de urgencia que aún no se han podido resolver. La primera de ellas es la seguridad, gran preocupación de todos, el delito continúa en aumento y la gran expectativa está puesta en las modificaciones que puedan surgir a raíz de la Ley de Urgente Consideración (LUC), pero independientemente de esto los números muestran que en este aspecto el gobierno nacional está en el debe. Otra de las cuestiones que nos preocupó y ocupó en su momento, es el aumento de las tarifas, entendíamos que debíamos buscar otros caminos para evitar trasladar a los ciudadanos los costos de las ineficiencias del estado, la suba fue inevitable y la debió hacer el ejecutivo saliente. Sin embargo el compromiso de no subirlas había sido asumido durante la campaña electoral y no se cumplió, al menos este año. Finalmente, una de las grandes adversidades que enfrentó el gobierno, durante estos primeros cien días fue la oposición a veces irresponsable y caprichosa por parte del Frente Amplio. Quienes en semanas, pasaron de pedir cuarentena obligatoria, renta universal, a hacer convocatorias a marchas de protestas en contra de la LUC. Los tiempos de crisis, son tiempos que demandan altura política, y sentimos que desde la oposición no la hubo. Transcurrieron los primeros cien días, dado el contexto, es difícil valorarlos negativamente dado los resultados exitosos del país en el combate a la pandemia que acaparó todos los flashes. Pero está claro que mucho hay para trabajar, principalmente, por los incontables desafíos que el país debe afrontar. Afortunadamente, como se suele decir en la jerga futbolera, dependemos de nosotros mismos.