Lo relata en su libro “Memorias de mi pueblo”, Alcibiades Larrosa, a quien conocí en la Escuela No1 en ese entonces ubicada en Avda. Brasil y Gutiérrez Ruiz (antes Perú).
Alcibiades nació en la Argentina pero pasó su niñez y adolescencia en Paysandú. Después de más de 50 años me reencontré con él en Colón, donde fue Director de Cultura por varios períodos y me regaló su libro.
José María Brunini, en Radar Musical, con motivo de su fallecimiento en 2013 lo describe como: “un personaje colonense de corazón sanducero, o viceversa. O más bien de espíritu integrador. Guitarrista, cantor, poeta, escritor, conductor de radio, investigador e incluso docente por sus charlas sobre fauna, flora, toponimia y leyenda sobre aves, que solía ilustrar con canciones”.
Recuerda en su libro, cuando formaron el “Sportivo Uruguayo” en esa esquina del barrio cuando todavía se llamaba del Ferrocarril o de la Polar, que tenía la presencia del “Duende Tino”, del “Atorao” , de “Chirulo”, donde en ese entorno nacería, tiempo después, la gloriosa casaca verde de “Los Sauces”. “Recién finalizado el mundial donde los “charrúas” habían abofeteado la soberbia brasilera en pleno Maracaná, los “botijas” de aquel tiempo buscábamos la forma de participar del “oratorio festivo” del Colegio Don Bosco que era organizado por la curia sanducera, y donde se hacía un campeonato de distintas categorías infantiles. Una noche una propuesta impactó en la barra, -Che ¿y si formamos un Club?”.(1)
“Y en ese grupo tan bullanguero, había nombres que luego cobrarían notoriedad: “Kitonio” Petrella, “Chichi” Fuidio, Juan Elgart, los hermanos Iturria, los Melgar: “Chiquitín” y “Chumbo”, el “Gallego” Manolo, el “Chivo” Larrosa, el “Chato” Maseratini, Adhemar Díaz y otros”.
Sin ser de la barra, dice Alcibiades que había un morocho que sí era compañero de clases en la vieja escuela No. 1 “José Pedro Varela” y que pedía un puesto en el equipo. “Lo que no podíamos (nadie quería atajar) era hacerlo jugar “al centro”, y así se lo dijimos: -Che, Luis, si querés jugar tenés puesto pero de arquero….” Y en aquel “oratorio”, el “Sportivo uruguayo” se dio el lujo que jugara bajo los tres palos quien con los años sería una figura del fútbol internacional, Luis Cubilla.(2)
Añade que los “picados” de la barra se jugaban en el baldío de Charrúas y Libertad, donde a la sombra del Ombú descansó gran parte de nuestra niñez, mientras enfrente, el “Gordo” Ariel Peralta se regocijaba y sonreía dulce, amable y bonachón, en aquel Paysandú que luego rescataría el amigo Omar Romano.
Alcibiades además de buen escritor, como dijo alguien, fue un gran “sentidor” orgulloso de su historia, de su vida, de su hogar y de la calle.
(1)-El periodista Julio César Damico, testigo de los mejores años del fútbol sanducero, describe a los oratorios organizados por los Padres de las iglesias sanduceras como “fértiles semilleros”: “En la Parroquia San Ramón, la del puerto, estaba el padre Pedro Blanc. Futbolero de alma. Llegó a tener hasta tres canchas. También formó un grupo de Boy Scout. Allí nacieron formidables futbolistas. De esos gambeteadores. Prácticamente toda la zona portuaria jugaba en ese Oratorio San Ramón”. Tomado del libro: “La Blanca” el estandarte del REY DE COPAS”.
(2) Del mismo libro:”El Rucha para sus amigos de la infancia, el Negro para los futboleros. Luis Alberto Cubilla Almeida nació en la capital sanducera un 28 de marzo de 1940 y falleció en Asunción, Paraguay en marzo de 2013. Alcanza con recorrer su historia futbolística para tener total certeza que es el más exitoso futbolista nacido en Paysandú. Como jugador y como entrenador”
Arq. RUBENS STAGNO OBERTI
