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En el diario 20once de Paysandú me encontré con una nota titulada “Viviendo en un tupper con Gabriel Rolón”, firmada por Salomón Reyes, en relación a las próximas presentaciones del Psicoanalista Gabriel Rolón en las ciudades de Salto y Paysandú; lo que me motivó a escribir esta respuesta. Así que, agradecida al Sr. Reyes por dar el puntapié inicial.

Viviendo en un Tupper con Gabriel Rolón

 

Parece que el asunto moviliza opiniones de distinto tipo.

Lo que sí es más un dato que una opinión es que Gabriel Rolón es un Psicoanalista que proviene de un origen familiar obrero. Tal vez por eso – y esto es una opinión totalmente personal – entre otras cosas, se empeña en divulgar el psicoanálisis de una forma comprensible para la mayoría de la población. Hay que ser muy creativo y hay que tener la teoría y la clínica psicoanalítica muy incorporadas para realizar semejante tarea educativa. En mi opinión, los intelectuales y todos los que se sirven de la ciencia, tienen el deber ético de difundir los hallazgos científicos, difundirlos de manera comprensible para quienes no tuvieron la posibilidad de acceder a la educación superior. Pero dejaré ese tema para cualquier otra oportunidad en la que por ejemplo se pueda revisar el concepto de intelectual orgánico de Antonio Gramsci, si es que cabe.

Volvamos al asunto en cuestión

Aquellos que se creen versados o mejor cultivados (no con más cultura, porque cultura tenemos todos, según me instruyera hace muchos años, el Antropólogo Daniel Vidart, quien fue mi docente) pueden suponer que el encuentro con este Psicoanalista podría ser sustituido por un poco de lecturas especializadas que echarían luz sobre la complejidad de los conceptos que esta vasta teoría tiene sobre la vida psíquica de hombre y mujeres.  Permítaseme decir que no hay nada de realidad en esa suposición.

Si leer a Freud y a Lacan puede ser de altísima complejidad para quienes desean convertirse en analistas y se entrenan para eso, imagínese usted lo que sería esta lectura para las personas de otros segmentos socioeducativos. Hagamos un ejercicio: si puede, sitúese usted mentalmente por favor, en un segmento socioeducativo distinto al suyo. Y vea que le pido que se sitúe mentalmente en el lugar del otro, porque como bien nos enseña Bourdieu -claro que con otras palabras- cuando a alguien le aprieta el zapato, no es el pie de otro el que duele sino el propio, así que probablemente nunca podamos estar literalmente en los zapatos del otro. Disculpe la disgresión. mi tupper no conserva mucho porque en general anda curioseando por ahí! Volvamos al ejercicio que le planteaba.

Imagínese la vida cotidiana de un hombre o una mujer comunes en este tiempo que nos toca vivir. Imagínese que ese hombre y esa mujer son adultos, trabajadores, tienen casa, hijos, familia de la cual ocuparse. Imagínese ahora que esa mujer o ese hombre pertenecen a la clase obrera y que tienen que ganarse la vida y organizar la subsistencia de ellos mismos y sus familias con los salarios que el capitalismo del siglo XXI acostumbra pagar. ¿Le parece a usted que pueden disponer de tiempo de calidad para la lectura especializada sobre psicoanálisis? Y si lo tuvieran, ¿le parece a usted que el psicoanálisis es un cuerpo teórico para aprender sin dialogar con otros? Imagínese usted que esas personas debieran enfrentarse al tramo de la teoría que aborda la Interpretación de los sueños (Tomo IV, primera parte y Tomo V segunda parte, Obras completas de Freud, de la edición de Amorrortu) y quisieran comprender cómo se forma un sueño y los procesos allí involucrados, con lo que deberían saber que necesitan leer el capítulo 7 del Tomo V que se titula “Sobre la Psicología de los procesos oníricos”. Si recuerdo bien, en ese capítulo Freud explica cómo se producen los sueños, el funcionamiento del inconsciente, el mecanismo de la censura, el cumplimiento del deseo, y seguramente algunas otras cosas más.

Y esto le interesa a toda la gente, la cultivada y la no cultivada, los de clase burguesa y los de clase obrera, los señores dueños del mundo y los expulsados del sistema (que por cierto no son tan expulsados porque son más que necesarios pero también eso es para otro tema) porque vea usted que la producción onírica es bien democrática…. soñar soñamos todos.

Bueno, vea usted que con el ejemplo que le acabo de mencionar seguramente para la clase trabajadora, es mucho más útil la opinión científicamente fundamentada de Gabriel Rolón, que su opinión o la mía.

Quisiera aportarle, además, que Gabriel Rolón tiene respuestas pero tiene muchas más preguntas, sobre casi todos los temas que involucran la vida psíquica de las personas. Eso no hace más que confirmar que hace bien su trabajo. Me atrevo a decir que si usted le preguntara sobre la composición química de alguna planta medicinal, el hombre no podría responderle con fundamento, tal vez sí desde su sentido común pero no con fundamento teórico. Vea también, que no es Gabriel Rolón el que juega con los contrarios: es el psicoanálisis que fundamenta su teoría en pares contrarios. Ya sea en su primera o en su segunda tópica.  Vea usted: pulsión de vida (Eros)-pulsion de muerte (Thanatos), amor-odio, Consciente-Inconsciente, Principio de placer – Principio de realidad, narcicismo-elección de objeto, etc, etc. Y si se detuviera usted en el momento histórico en que surge la teoría Psicoanalítica, si entendiera su metateoría, comprendería la razón por la que los pares dicotómicos son estructura fundante del desarrollo conceptual freudiano.

Los tuppers son apreciados porque conservan.  Hay “tuppers emocionales” que conservan emociones primarias y secundarias. A veces vienen llenos de las primarias: miedo, tristeza, ira, alegría, asco, sorpresa.  Otras veces llenos de las secundarias: culpa, vergüeza, orgullo, celos, entusiasmo, desprecio, envidia. Es saludable saber el contenido del tupper emocional de cada uno por aquello de que como se siente y como se comprende, se actúa (actúa de actuar en la vida, no de actor teatral….conviene diferenciar para no confundir). Por ejemplo, el tupper puede venir lleno de miedo e ira o de desprecio y envidia, que por cierto no son lo mismo. Podría explicarle aquí cada uno de esos conceptos y sus diferencias, pero por ahí tiene usted la posibilidad de acceder a lectura especializada y encontrar por usted mismo cuál es el aporte del Psicoanálisis. Le recomiendo comenzar por el Diccionario de Psicoanálisis de Laplanche y Pontalis. O, si su vida cotidiana es la de un hombre trabajador (de esos 25.000 pesistas que tenemos en este país) y no le da el tiempo para leer los libros especializados, pregúnteselo a Rolón. Le aseguro que le va a dar una reflexión seriamente fundamentada.  En caso de no poder preguntarle a Rolón, mientras usted hace las tareas domésticas, busque algo de él en youtube o en podcast, seguramente le va aportar algo interesante que lo haga más sabido sobre usted mismo.

Para terminar, y como veo que usted se desarrolla en el ámbito del arte, le comparto unas palabras que escuché cantadas por Nadia Larcher, en su tema “Música hermana” (si aún no la escuchó le sugiero que lo haga):

“Y la música mi hermana
Que me enseña que no hay llama
Que resista si no vive
En la humildad del alma
En la humildad del alma “

Hasta otra oportunidad. Saludos,

Ana Dutour

Lic en Psicología y Trabajo Social