La performance de la oposición política en Paysandú parece deslucida; las razones pueden ser diversas. Ensayaremos algunas.

Es indubitable que a la campaña electoral llegó con algunas desavenencias y un parteaguas lo constituyó el impulso al fideicomiso, -con ciertos proyectos asociados-, negociado por la gestión frentista con buena parte del Partido Nacional (PN).

El resultado de la elección departamental fue contundente y, desde allí, el intendente imprimió a su gestión su particular impronta, usando la herramienta del Fideicomiso aprobado, de hasta 25 millones de dólares, discrecionalmente.

Mientras la oposición local se acomodaba y procesaba derrota sin existencia de una evaluación colectiva de la misma, la expresión más vital de la institucionalidad en territorio, la Intendencia, -como otras- contrataba la Fundación correligionaria A Ganar, sobre fin de año, entre otras cosas, para quebrar continuidades laborales en los CAIF, evitar aportes al BPS, meter a trabajar a un puntero procesado por delitos graves, rebajar salarios y mandar mensaje a la gremial que se disciplinó. Fue un gran escándalo con alcance nacional. En el episodio, se pusieron al frente los trabajadores de los CAIF y otras organizaciones del campo popular.

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