Escribe Martín Villalba, dirigente del Frente Amplio

El período de gobierno que encabeza el intendente Olivera es, seguramente, el que más recursos extra presupuestales ha tenido por el simple hecho de contar con un fideicomiso de 25 millones de dólares aprobados por la Junta Departamental 2015-2020.

Muchos sanduceros y sanduceras, sabedores de que la intendencia es poseedora de  tales recursos nos preguntamos: ¿A dónde han ido a parar?; sobre todo si tenemos en cuenta que nuestro departamento ha duplicado la desocupación con respecto a las cifras que teníamos en el quinquenio anterior y donde el daño en el tejido social es claramente visible ante los ojos de cualquier ciudadano.

A esta realidad también hay que sumarle que las obras que la comuna lleva adelante, sobre todo en materia vial, duran lo que dura un estornudo, que no ha construido ni una sola vivienda para realojos de personas que viven en zonas inundables y que a lo largo de estos 3 años ha realizado anuncios por doquier pero las concreciones en la mayoría de estos casos brillan por su ausencia.

Estamos hablando de un Intendente con una soberbia pocas veces vista, que ha precarizado el trabajo municipal de la mano de la Fundación A Ganar y con los trabajadores de Jornales Solidarios que terminan haciendo tareas que escapan muchas veces a su conocimiento y sin ningún elemento de seguridad, donde ya ha habido más de un accidente con lesiones serias.

Un Gobierno Departamental que lidera las estadísticas con respecto a las demás intendencias en términos de poca transparencia por la gran cantidad de pedidos de informes sin responder, un Gobierno Departamental que carga sobre sus hombros con la muerte de un trabajador reciclador en el vertedero municipal por ser aplastado por una máquina de la intendencia.

Con tantas cosas debajo de la alfombra, y muchas más, tenemos derecho a sospechar que hay “gato encerrado” o algunos dirían “zorro encerrado”, pero más se acentúan las sospechas cuando el Alcade de Porvenir Ramiro Ayende perteneciente al Partido Nacional al igual que Olivera, dice a viva voz en el programa de radio La Tribu que se transmite por Contacto F.M.: “que no sea tan careta el Intendente, ¿por qué no muestra él las coimas que agarra por fuera de la intendencia?, cuando hace esas obras majestuosas que las titula pero no las hace”. Seguidamente vuelve a repetir: “¿Por qué no muestra lo que agarra por fuera de las obras?” y más tarde hace alusión a que no es prioritario gastar 2 millones de dólares en la remodelación de una plaza, 5 millones de dólares en el estadio cerrado y darle más de un millón de dólares a una empresa holandesa para dar tres vueltas en una lancha (haciendo clara referencia a la
empresa que el intendente contrató para hacer un proyecto para la zona costera y por el que cobraron una cifra cercana a un millón trescientos mil dólares).

Ante estas declaraciones uno no puede evitar preguntarse ¿Por qué esto no sorprende a nadie? ¿Será que hemos normalizado este tipo de conductas? Un jerarca denuncia que otro con más responsabilidad y de su mismo partido recibe coimas y todo sigue como si nada. Espero que no sea así y que alguien se haga cargo de lo contrario y al decir de Mafalda: “paren el mundo que me quiero bajar”.

 

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