«30 veces Nunca Más. Sepan cumplir. ¿Dónde están?»
El 20 de mayo de 2025 se celebrará en Paysandú y en distintas localidades del país la 30ª edición de la Marcha del Silencio, un evento que trasciende generaciones y fronteras. Lo que comenzó como un pequeño homenaje en Montevideo en 1996, se ha transformado en una manifestación multitudinaria en la capital del país y en cada rincón del país tiene importante convocatoria. Esta fecha emblemática no solo recuerda a los desaparecidos de la dictadura militar, sino que reafirma el compromiso de un pueblo por la verdad, la memoria y la justicia.
La consigna de este año, «30 veces Nunca Más. Sepan cumplir. ¿Dónde están?», resuena con fuerza en cada paso que dan los manifestantes.
Familias, jóvenes y colectivos de derechos humanos marchan cada año con pancartas y fotografías, renovando un pacto de memoria que, lejos de desvanecerse, se fortalece con el paso del tiempo.
30 años de lucha: un recorrido por la memoria colectiva
Para entender la magnitud de esta marcha, es necesario mirar hacia atrás. En 1989, Uruguay enfrentó un plebiscito para derogar la Ley de Caducidad, que impedía la investigación de crímenes cometidos durante la dictadura militar. Aquella oportunidad se perdió, y con ella, la posibilidad de hacer justicia de manera oficial. Durante los años siguientes, el país se sumió en una especie de «olvido forzado», donde se negaban incluso los hechos más evidentes, como las torturas y desapariciones.
Sin embargo, en 1996, cuando se cumplieron 20 años del asesinato de Michelini, Gutiérrez Ruiz, Barredo y Whitelaw en Buenos Aires, las Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos decidieron recuperar esa fecha para iniciar algo más grande: un acto de memoria que abarcara no solo esos crímenes, sino todas las atrocidades de la dictadura.
Aquel primer 20 de mayo fue una marcha pequeña en Montevideo, liderada por personas que ya no están, pero su legado perdura. Con el tiempo, esa manifestación creció, replicándose en ciudades del interior como Paysandú, donde cada año más personas se suman en un acto de respeto y resistencia pacífica.
Del silencio a la voz: el rol del Estado y la lucha por la verdad
La década del 90 estuvo marcada por el silencio impuesto y la impunidad. Sin embargo, un hito importante llegó con la Comisión para la Paz durante el gobierno de Jorge Batlle, que, aunque no halló a los desaparecidos, reconoció oficialmente su existencia. Este paso fue clave, ya que el Estado, por primera vez, aceptaba lo que hasta entonces se negaba: en Uruguay hubo desapariciones forzadas.
A partir de entonces, la lucha por la memoria ganó fuerza. Durante el primer gobierno del Frente Amplio, se impulsaron investigaciones históricas lideradas por la Universidad de la República, que permitieron organizar y certificar datos sobre los desaparecidos. Estas investigaciones no solo ayudaron a identificar posibles lugares de enterramiento, sino que sirvieron para confeccionar una lista oficial de desaparecidos, reconocida con rigor científico.
El siguiente gran paso llegó con el pedido del presidente Tabaré Vázquez a las Fuerzas Armadas para que informaran sobre el paradero de los desaparecidos. Aunque solo la Fuerza Aérea respondió, se logró recuperar los restos de Ubagésner Chávez en una chacra cerca de Pando, en un hecho que marcó un antes y un después en la búsqueda de justicia.
Paysandú y la Marcha del Silencio: un compromiso que crece
En Paysandú, la Marcha del Silencio ha tomado una relevancia cada vez mayor. Este martes seguramente las calles principales se llenarán de jóvenes, familias y referentes sociales que, en un respetuoso silencio, marcharán portando fotos y pancartas. El silencio se volverá voz, una voz que exige respuestas, que grita en cada paso: «¿Dónde están?»
Esta manifestación es mucho más que un acto simbólico indicaron María Elia Topolansky y Laura Dessimoz en La Otra FM, es un recordatorio de que el delito sigue cometiéndose mientras haya personas desaparecidas. Cada marcha es un llamado de atención al Estado y a la sociedad para que no olvide, para que siga exigiendo justicia y verdad.
Un legado para las nuevas generaciones
En estas tres décadas, la Marcha del Silencio ha demostrado que la memoria es un acto de resistencia. En Paysandú, se observa con emoción cómo nuevas generaciones se suman a esta lucha, aprendiendo de la historia y asumiendo el compromiso de mantener viva la búsqueda de verdad.
Las consignas de «Nunca Más» y «¿Dónde están?» no son solo un reclamo del pasado, sino una demanda presente y una promesa para el futuro. La lucha por los derechos humanos no pertenece a un solo partido o ideología, es un acto civilizatorio que involucra a toda la sociedad.
La Marcha del Silencio en Paysandú, al igual que en el resto del país, reafirma un compromiso irrenunciable: la memoria no se negocia y la justicia no prescribe. A 30 años de aquella primera marcha, el eco de los desaparecidos sigue resonando en cada paso, en cada grito silenciado, en cada madre y familiar que aún espera respuestas.
La concentración será este martes a las 19 horas, partiendo desde plaza Constitución. El nuevo gobierno encabezado por Yamandú Orsi abre nuevas expectativas.
