El gobierno resolvió reducir el IMESI (Impuesto Específico Interno) en los combustibles vendidos en zonas de frontera con Argentina y Brasil del 40 al 32%. Para pasarlo en cifras: un litro de nafta super tiene un precio de 78 pesos. Con el descuento se pasó de un valor de 47 a 53 en tanto en la vecina orilla ronda los 44 pesos según nuestras averiguaciones.
La medida puede resultar inoportuna y puede terminar estimulando aún más el cruce a países vecinos. El tiempo lo dirá.
Ya sucedió en el gobierno anterior, ¿qué cosa? La falta de información con que cuentan las autoridades que necesitan hacer caja para hacer frente a sus compromisos. Esto último se entiende. Pero el tiro puede salir por la culata.
En el caso de Argentina, la situación es especialmente compleja. La reciente devaluación del peso argentino agrava aún más la realidad. El cambio hoy pasó de 0,037 a 0,032.
En otro orden otro buen instrumento como lo fue el descuento con la tarjeta BROU Recompensa, uno de los pocos instrumentos efectivos que tenía el consumidor local, se haya retirado. En realidad lo estimuló y luego lo retiró el gobierno anterior que lo fue achicando hasta hacerlo desaparecer.
Volviendo a los combustibles, el beneficio, que llegó a ser del 40% en zonas de frontera, hoy es del 32%. Una baja pequeña, que si bien puede parecer menor en porcentaje, representa una diferencia significativa en la economía cotidiana de quienes cargan el tanque todas las semanas. En lugar de reforzar ese incentivo, se lo debilitó.
El caso de la frontera con Brasil tiene otras particularidades, pero también se repite el fenómeno de los precios más bajos del otro lado. Con diferencias cambiarias que favorecen el consumo en Santana, Chuy o Aceguá, los uruguayos continúan buscando en el país vecino lo que no pueden costear en el suyo. La medida del gobierno, en este sentido, no cambia ese escenario de fondo.
Por otro lado, hay un elemento estructural que no puede obviarse: mientras los países vecinos mantengan políticas cambiarias y de precios que subsidian el combustible o generan una distorsión con respecto al mercado uruguayo, cualquier rebaja parcial de impuestos como el IMESI será insuficiente. Se trata de un parche que no modifica el comportamiento del consumidor ni mejora la competitividad real del comercio local.
En resumen, la reducción del IMESI parece más una decisión simbólica que una solución práctica. No le cambia lo sustancial al gobierno que inclusive puede perder, podemos perder.
El objetivo de recaudar está presente en todo gobierno y uno lo entiende, pero la medida llega en un momento inoportuno, puede resultar inconveniente. Es fácil darse cuenta, el tiempo, las próximas semanas hablarán por si solo, no nuestra argumentación.



