Cuando el jueves 10 de julio de 2025 Nicolás Olivera emitió el discurso inaugural de su segundo periodo al frente de la Intendencia de Paysandú habló, entre otros asuntos, de su compromiso con la “modernización de todos los procesos, con más avances en la digitalización como estrategia de comunicación más eficaz con la ciudadanía y nuevas instancias de certificación de los diferentes procesos de la gestión departamental”, según el resumen que la Secretaria de Comunicación de la comuna elaboró de ese mensaje.
En tiempos de tecnologías de la información ese tipo de compromisos es esperable; que el Estado resulte accesible para sus ciudadanos, también por la vía digital, significara la atención de una demanda evidente más que una innovación. Aunque el punto es especialmente sensible tras el ciberataque de 2024, cuyas causas y consecuencias nunca se terminaron de esclarecer.
Sin embargo, el acceso a algunas dependencias de la Intendencia sigue siendo bastante trabajoso, tanto de manera digital como física. Por la variedad de los trámites que gestiona y la cantidad creciente del parque automotor, seguramente la Dirección de Tránsito sea el área que tenga más demanda insatisfecha.
En línea con el anuncio del intendente, el director de la oficina, Gastón Berretta, enfatizó que su dependencia procurará “que la gente desde su propia casa pueda hacer trámites completos, como una renovación de licencia de conducir. Luego ir a la Dirección de Tránsito a retirar el documento. Muchos otros trámites también se van a realizar vía web”. En entrevista con El Telégrafo, dijo que el proceso de digitalización será “uno de los caballitos de batalla de la Dirección” y estimó que “antes de fin de año tendremos los primeros resultados” de las acciones de “programación de los trámites”, en las que ahora trabajan.
Por lo pronto, mientras se preparan esas modificaciones que podrán significar un
antes y después, la utilización del sistema de agenda web de la Dirección de Tránsito demanda mucha paciencia, o, dicho de otro modo, tiempo. Aunque la inversión de varias vueltas de aguja no garantiza que se conseguirá un número, especialmente para algunos trámites.
Por ejemplo, si uno procura agenda para procedimientos como “Convenios de adeudos de patentes y multas” o “Automotores”, que incluye trámites tales como empadronamientos, convenios comunes o transferencias, en general se encontrará con el mensaje: “En la oficina seleccionada no hay cupos disponibles. A la brevedad se añadirán cupos”. Es cierto, puede que la demanda por esas gestiones agote prontamente los cupos que se ponen a disposición. Lo curioso del asunto es que muchos contribuyentes han insistido durante varios días y en diferentes horarios en procura de acceder a un lugar pero no han tenido éxito. Relatan que ante la consulta telefónica con la Dirección reciben como respuesta que no hay más que esperar “a que se carguen los cupos”, sin más detalles. Pero el momento de la apertura de los lugares parece inubicable.
Pero, lo que resulta casi que inaccesible para muchos contribuyentes a través de las vías de comunicación digital de la institución se termina consiguiendo por la intermediación de los gestores. La idea de apelar a quienes se dedican, como actividad laboral, a realizar trámites ante las oficinas municipales, se ha consolidado y expandido ampliamente. Parece que su intermedio es la forma más ágil, y a veces hasta más segura, para obtener atención.
Una buena pregunta, que debería tener una respuesta clara de parte de las autoridades es, ¿cómo hacen los gestores para conseguir cupos?, ¿cómo acceden a esos lugares que parecen inaccesibles para ciudadanos que han dejado muchas horas frente a la pantalla en una espera sin sentido?
En este contexto aparecen con asiduidad testimonios como el que presentaremos próximamente y que refiere a la situación de alguien que, buscando un lugar para un trámite de empadronamiento e insistir sin éxito por medio de la página web de la Intendencia, “por mil pesos” consiguió el número a través de una gestoría.




