La presidenta que busca consensos en la Junta Departamental
Llega al encuentro pactado para las 14.30, unos minutos después. Se disculpa porque la puntualidad ocupa un lugar importante en sus hábitos. En la casa de los Alonzo Benini, las campañas electorales se vivían como una fiesta de barrio: banderas colgando, discusiones políticas en la mesa y el garaje convertido en comité. Criada entre colorados y blancos wilsonistas, Valeria Alonzo creció escuchando discursos y marchas partidarias. Hoy, varios años después de su primera militancia juvenil, preside la Junta Departamental de Paysandú por segunda vez con el objetivo de “trabajar con todos, sin gritos y sin romper puentes”.
Aquí el resumen de la entrevista de 24 minutos con diario 20once.
-¿Cómo empieza tu vínculo con la política?
Desde siempre. En mi familia la política era parte del día a día. Por el lado paterno eran colorados; por el materno, blancos wilsonistas. Mi abuelo materno fue un militante muy activo, y mi abuelo paterno trabajó en la Intendencia en los años 70, en el primer gobierno de Belvisi. Recuerdo que en casa, cuando había campaña, el garaje se transformaba en club político: entraban y salían vecinos, se organizaban caravanas, y las discusiones eran interminables.
A Valeria no le resultaba raro que en un mismo domingo almorzara con fervientes colorados y cenara con blancos de toda la vida. “Iba a actos de los dos partidos, pero como vivíamos con mis abuelos maternos, me incliné más por el Partido Nacional”, cuenta. “Era imposible que no me gustara. Lo mamé desde chica”.
LEER NOTA COMPLETA EN EDICIÓN PAPEL.




