En el marco de la reciente actualización de la investigación, se destaca el papel que el exintendente Walter Belvisi desempeñó en el fortalecimiento del producto termal del departamento, impulsando obras y gestiones que consolidaron a Guaviyú y Almirón como destinos de referencia. En 1974, la Intendencia inauguró nuevos baños y duchas en Termas de Guaviyú y ejecutó mejoras de infraestructura tanto allí como en Almirón —incluyendo la primera piscina—, además de remodelar espacios públicos como la Plaza Williman en Guichón. Ese mismo año se inauguraron oficialmente las Termas de Almirón, únicas en Uruguay por su agua termal salada. En 1977 se realizó una plantación masiva de árboles en los centros termales, en 1978 comenzó la construcción de nuevos moteles en Guaviyú, en 1980 se inauguró la nueva entrada al complejo y en 1981 se finalizó la etapa principal del parador. Su gestión también incluyó una visión regional. En 1987, Belvisi integró el Grupo de Trabajo de Turismo Regional Litoral, proponiendo el Corredor Turístico del Río Uruguay y viajó invitado a Checoslovaquia para conocer el modelo de los centros termales de Karlovy Vary. Ese mismo año anunció la construcción de 12 moteles de categoría A y un auditorio en
Guaviyú, obras inauguradas en marzo de 1989 con mano de obra municipal. En ese periodo también firmó un convenio para la perforación en Termas de Almirón. Si bien su nombre se asocia principalmente al desarrollo termal, Belvisi también fue parte de hitos relevantes en otros ámbitos turísticos. En 1974 impulsó el proyecto para convertir la
Meseta de Artigas en Parque Turístico, iniciativa que décadas después, en 1994, cobraría un nuevo impulso cuando el MINTUR destinó 25.000 dólares para su desarrollo, bajo la gestión de Jorge Larrañaga. La trayectoria de Belvisi dejó como legado un claro fortalecimiento de la infraestructura y la proyección del turismo termal, convirtiéndose en un actor clave en la consolidación de este producto como uno de los pilares del turismo sanducero.
Nota de Juan A. Pardo.