En una nueva entrega de La Previa, producción de Focus Sport 60 con la conducción de Emiliano Dornelles, conversamos con Darío Quiles, jugador profesional de fútbol playa, quien compartió con nosotros la historia de cómo llegó a vestir la camiseta de la selección uruguaya. Quiles recordó que ese llamado lo sorprendió en un momento en el que no lo esperaba. “La selección uruguaya me llegó en un momento que por ahí no lo esperaba. Yo había dejado de ir a entrenar a Montevideo, me había venido para acá de nuevo (Paysandú)”, contó.
Ese giro en su vida llegó gracias a la confianza de quien había sido su primer técnico en esta disciplina. “Y bueno, el Topo Rosa, que fue el primer técnico que tuve en el fútbol playa, confió en mí, me llamó, me preguntó qué estaba haciendo, si quería seguir y tuvimos una charla”, relató.
El entrenador le comunicó que había un viaje en puerta. “Me dice, tenemos un viaje a Brasil que era en Vitória, en Espírito Santo, que es una isla que está en Brasil. Me dijo si quería ir, que tenían amistoso contra Brasil, si quería ir porque quería probarme, quería ver cómo andaba en la cancha”, recordó Quiles. La propuesta no tardó en convencerlo: “Y no lo dudé, yo no entrenaba todavía, yo no tenía ni noción de lo que era, estaba acostumbrado a lo que era acá”.
Con la naturalidad de quien todavía daba sus primeros pasos, incluso llegó a preguntar cómo funcionaba todo. “Le pregunté, ¿tenía que pagarme pasaje? ¿Cómo era la cosa? Y me dice no, todo va por parte de AUF, viáticos, va todo cubierto, así que lo único que tenés que hacer es venir a entrenar unos días antes, viajar y bueno, ahí va a depender todo un poco de vos”. Finalmente, decidió aceptar el desafío: “Me animé, fui, practiqué los días que faltaban y viajamos a Brasil”.
Previo a ese viaje, Quiles debió entrenar en Montevideo. Los recuerdos de aquellos días todavía están muy presentes: “Practicamos en Pocitos, está la cancha ahí en Kibón. En esa época por ahí teníamos una ducha, agua fría, practicábamos en invierno de mañana, que estaba mortal eso. La arena de mañana es fría, la arena en invierno es muy complicada, más el frío”.
El esfuerzo era parte del camino y contrastaba con las condiciones que llegaron después. “Claro, ahora por ahí hay vestuarios, cambió un poco la cosa, pero en esa época era mucho sacrificio, no había caldera que calentara el agua de la ducha. Ni siquiera había nada cerca como para calentar el agua y sacarte la arena ahí para no irte lleno de arena”, explicó. A pesar de esas dificultades, Quiles y el grupo entrenaron lo necesario y partieron hacia Brasil.
En aquel momento, Uruguay contaba con un plantel cargado de experiencia. “En esta época Uruguay tenía un muy buen equipo, con gente de mucha experiencia. Estaba Montserrat, Pampero, Nico Bella”, repasó. Entre esos nombres, también estaba el propio Pampero, con quien Quiles compartió el viaje. “Llegamos a viajar con Pampero. No me acuerdo mucho, pero él por ahí como estaba jugando siempre en Brasil, iba y volvía por ahí. No sé si practiqué muchas veces junto con él porque él iba, volvía y después jugaba, ya tenía la experiencia”.
Ese primer grupo con el que le tocó integrarse estaba repleto de figuras. “Y bueno, pero al viaje sí, él estaba y bueno tenía un cuadrazo, estaba Ricard, gente que fue a mundiales, que jugó Copas América, gente de mucha experiencia y bueno creo que yo era el único nuevo ahí en esa selección. Los compañeros muy bien ahí guiándome en todo, hasta que llegó la hora del partido”, recordó.
El debut llegó nada menos que contra Brasil, potencia indiscutida de la disciplina. “Contra Brasil, ni siquiera conocía jugadores de fútbol playa más allá de los uruguayos”, reconoció. El asombro fue mayor cuando le señalaron quién estaba en frente: “Iba a arrancar el partido y me dice uno, el que está allá es Bruno Xavier que fue el mejor del mundo, que hay un gol que la lleva todo por arriba contra Alemania creo que fue, que estuvo por todos lados, que pasa a todos sin que la pelota caiga, define por arriba, bueno estaba ese”.
La magnitud del rival se completaba con otros grandes nombres del fútbol playa brasileño. “Tenía varios jugadores así Brasil, que estaban insoportables, eran muy buenos, que después con el tiempo los conocí, supe quiénes eran. No habían jugado, pero en ese momento yo no sabía ni las reglas siquiera, tenía una noción sobre que tenía que levantar la pelota, pasarla, pero no sabía mucho de reglas”, explicó.
De esa forma, Quiles se encontró disputando su primer partido oficial. “Lo jugué como jugaba por ahí en la playa de acá, intentando pasar por abajo, jugando normal. Perdimos creo que 5 o 6 a 1 ese partido, Brasil estaba muy arriba”, comentó sobre el resultado de ese estreno.
Su debut no fue como titular, pero igualmente tuvo minutos en cancha. “Son tres tiempos del fútbol playa, entré a mediados del primer tiempo, después salí de nuevo, entré, me dejaba medio para lo último ahí de cada tiempo como para no mandarme a la guerra”, contó. Esa primera experiencia la vivió con naturalidad: “Estaba bastante tranquilo, con ganas de jugar, no tenía por ahí mucha noción de responsabilidad. Con el tiempo después se vive muy de otra manera, por ahí yo ahí quería jugar, quería jugar más tiempo, quería correr”.
Más allá del resultado y de la falta de experiencia, lo que más lo marcó fue el entorno y la vivencia. “También estaba por ahí sorprendido con toda la gente, con todo el color y todas esas cosas que también se me hizo que el partido se me pase muy rápido, se me pasó volando, me quedan algunos recuerdos de algunas jugadas, de momentos, pero estuvo muy bueno, una muy buena experiencia”, concluyó.
El inicio de Darío Quiles con la selección uruguaya de fútbol playa no estuvo rodeado de planificación ni certezas, sino de oportunidades que supo aprovechar. De aquella primera convocatoria quedaron la sorpresa, el sacrificio y la experiencia de haberse probado ante los mejores del mundo.

